Federación Rural insiste en mantener un sistema de impuestos fijos a las ganancias

 

Presidente de la Federación Rural, Miguel Sanguinetti

Fuente: Hugo Ocampo y Juan Samuelle – Diario El Observador

La producción agropecuaria –sobre todo la más intensiva– “tiene costos tan altos que la inversión para llevarla a cabo es muy elevada, eso hace que los riesgos sean tremendos y por eso no queremos impuestos fijos a la tierra, queremos impuestos fijos a las ganancias que es lo que ya tenemos: nos va bien se paga, nos va mal no se paga”.

La reflexión fue hecha a El Observador Agropecuario por el presidente de la Federación Rural (FR), Miguel Sanguinetti, al concluir la jornada Situación del sector agropecuario y su visión para el corto y mediano plazo, que la gremial organizó el viernes 18 en el LATU.Sanguinetti recordó que, en su exposición, el presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz, Ernesto Stirling, trasmitió que este año hay un costo productivo de US$ 1.935/ha.

Si surge una adversidad en los mercados o en el clima “no lo arreglás con nada”. Aumentaron los riesgos en las producciones intensivas y así la incertidumbre.“El presidente de CAF (Juan Daniel Vago) citó que se sembró trigo con un precio de US$ 300/ton y se está cosechando con un precio de US$ 200/ton”, indicó.

Tras un trabajo de meses, la FR ante un inminente cambio tributario y considerando que el gobierno ha manejado públicamente información en una forma inadecuada, promovió una jornada en el LATU que se extendió durante todo el día y permitió que referentes de los sectores pecuario, agrícola, lechero, forestal y granjero expusieran la realidad.El objetivo fue generar información confiable para que el sector político esté bien preparado a la hora de adoptar decisiones.

Sanguinetti destacó que hay aspectos que no dependen de los productores, como el clima.“Cada vez que hubo una crisis climática en todos los sectores hubo pérdidas enormes y se dejó de crecer”, enfatizó.Apuntó que eso ni siquiera se logró disimular totalmente en el caso del arroz, donde la tecnología del riego es muy utilizada, “porque existieron problemas para llenar las represas”.“Hemos perdido mucho el tiempo con este impuesto famoso (el que se aplicará a los grandes tenedores de tierras, a estudio en el Parlamento) y no hemos trabajado en algo fundamental para la vida de la agropecuaria y del país (aludiendo a la adaptabilidad al cambio climático)”.Recordó que la crisis climática de 2008/09 sigue incidiendo con la falta de ganado gordo para la industria frigorífica.“Otra cosa clarita”, reflexionó, “es que el tipo de cambio afecta a todos los subsectores; se habla de, por ejemplo, US$ 48 libres en la ganadería en este momento y en 2004 había US$ 21 y sin embargo en pesos estábamos arriba”.

“Vimos gráficas en las que el dólar hasta 2005 no estaba atrasado, pero desde 2006 todas las barras van hacia abajo; hay un atraso cambiario brutal, el cálculo que tenemos es que considerando los US$ 4.000 millones de Producto Bruto Agropecuario hay un 10% que la agropecuaria está perdiendo todos los años por eso”.

Sanguinetti destacó que la FR se sintió “muy acompañada” por otras gremiales e instituciones de la agropecuaria en esa jornada y reflexionó que “es muchísimo lo que aprendemos unos de otros estando juntos.“Queremos que todo el sistema político se de cuenta que estamos muy unidos, cada vez más, que nos vamos a defender entre todos, ayudándonos”, concluyó.

Dudas.

Las dudas que se generan en las normas económicas que rigen el desarrollo de la ganadería del país pueden afectar la credibilidad de los inversores para seguir apostando al sector, dijo a El Observador Agropecuario el vicepresidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Guzman Tellechea.

Tras moderar el módulo “Situación y perspectivas para la pecuaria”, durante el seminario organizado por la FR en el LATU, dijo que las conferencias marcaron una clara tenedencia de crecimiento en producción y en inversión, especialmente en los rubros bovino y ovino.Explicó que las amenazas están dadas más allá de lo que representa una crisis internacional, “porque el país tiene excelentes condiciones para desarrollar su ganadería, pero no se deben poner trabas (a ese proceso) porque por las dudas que se están generando el productor y el inversor pueden empezar a dejar de creer, de invertir y de apostar en el sector”.

Más ovinos.

Carlos Salgado (Secretariado Uruguayo de la Lana) trasmitió que el sector está en una situación excepcional, con los ingresos en dólares corrientes más altos de la década, aunque en moneda constante hubo un período mejor: 2003/04. Señales favorables (retención de vientres) indicarían que el stock ovino podría crecer para 2012.

En el sector lechero “hay que tener mucha prudencia”.

El coordinador lechero de la Federación Uruguaya de Grupos CREA, Mario Fossatti, luego de disertar en el encuentro de la FR destacó a El Observador Agropecuario que en función de los altos precios de los productos, pero también de los elevados costos, el tambero está obligado a tener una gran eficiencia técnica de producción, de forma que lo que gaste se vea en resultados productivos y económicos.

Dijo que la lechería ha registrado en los últimos cuatro años un incremento importante en el precio del producto y también de sus costos. Esto determinó que mejoren mucho los ingresos de los productores, a excepción de 2008/2009, que fue muy afectado por la sequía y otros factores. Pero igualmente tendrán que cambiar de enfoque los tamberos, porque en cuatro años los precios se multiplicaron por tres, pero los costos también se multiplicaron por tres, comentó.

El presidente de la Intergremial de Productores de Leche, Martín Lindholm, dijo que en momentos en que la lechería atraviesa por una coyuntura muy favorable es importante determinar la capacidad de competencia real de los diversos sectores.Al analizar los factores más estructurales que coyunturales, “vemos un cambio de escenario con nuevos actores demandando la producción en un mercado más transparente, pero hay más amenazas. Uruguay vuelca el 70% de su producción en la exportación –representa el 60% de sus ingresos– en un mercado que es apenas el 6% de la producción mundial.

Ese 6% es muy sensible a lo que pueda suceder en los países desarrollados. En ese 6% impactan fácilmente las políticas de subsidios, de autoabastecimiento de un producto de primera necesidad, no debe descartarse que se reactiven esas políticas en el marco de la crisis. A nivel mundial se incrementó la producción y frente a una posible recesión ese excedente se podría volcar a ese mercado que representa el 6%. Hay cosas positivas, pero también hay que tener mucha prudencia”.

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