Una presión insoportable

ARGENTINA    –    Fuente: La Nación
La carga tributaria al campo es un 54,2 por ciento superior al resto de las actividades productivas de la economía
   Que pagan más que otros sectores de la economía y lo hacen cada vez por más plata, dicen los productores. Que no es alta la carga impositiva, suelen replicar los funcionarios. Lo recientemente ocurrido en Buenos Aires con el revalúo de tierras y en Entre Ríos con el inmobiliario rural volvió a poner en escena dos temas centrales en el debate sobre los impuestos al sector: ¿es realmente desmedida la presión tributaria al campo? ¿Cuánto paga el agro y en qué proporción en relación con otros rubros de la economía argentina?Para el economista Jorge Ingaramo, consideradas las retenciones a las exportaciones, que ya quedaron de facto como un impuesto al precio, hoy la presión al sector de la pampa húmeda es más de cuatro veces el promedio del resto de la economía argentina. Es decir, tiene una carga más alta que cualquier otra actividad económica. “Sin considerar las retenciones, la presión tributaria al sector agrícola pampeano, a nivel nacional, es similar a la que rige para el total de la economía, es decir, aproximadamente un 14% de su valor agregado. Ahora bien, como este sector, al menos para los principales cuatro cultivos de exportación paga en promedio ponderado el 31,5% de retenciones, que se aplican al precio internacional del producto, puede decirse que la presión al valor agregado por el sector agrícola exportador pampeano, es más de 4 veces la del promedio de empresas de la economía. En rigor, 4,4 veces: 61,6 versus 14 por ciento”, explicó.

Esta es una comparación interesante para ver cuánto se paga en la pampa húmeda con los cultivos principales. Más adelante se verá, a partir de un estudio del Ieral, la foto más general.

Ingaramo consideró en su comparación 28 millones de hectáreas sembradas con los cuatro cultivos más importantes. Se trata de los productos de trigo, maíz, girasol y soja, que facturan en total, a precios FOB -o sea, antes de retenciones-, US$ 34.900, y representan 87 millones de toneladas valuadas al precio promedio de las últimas tres campañas.

Un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos, realizado por su Instituto de Estudios Económicos, también aporta varios datos esclarecedores sobre este asunto.

De acuerdo con ese trabajo, de un 3,1% de participación sobre el total recaudado por el sector público en 2000/2001 a un 10,9 por ciento de los últimos años.

“El 10,9% de participación del sector en la recaudación global pone en relevancia fiscal la importancia de un sector que representó en promedio el 7,7% del producto bruto interno”, señala.

Hay otro dato más: desde 2001, la presión tributaria sobre lo que es la cadena de granos vino en ascenso y pasó desde un 25% de ese momento a un 42 por ciento.

Paradójicamente, en el ciclo 2008/2009, afectado por la sequía, se dio un pico del 51% sobre el valor agregado. Esto porque con menos producción el sector igual tuvo que seguir enfrentando sus impuestos.

Mientras tanto, la presión tributaria global de toda la economía tuvo un salto desde el 23% de 2001 al 33 por ciento.

Si se compara el 33% de la presión global contra la cadena del sector, se puede ver que ésta último tiene “una presión 10% más elevada que la del resto de la economía”, según precisó a La Nacion Ramiro Costa, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

En este contexto, el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), de la Fundación Mediterránea, realizó un estudio que revela que el campo (considerando todos los sectores, tanto agricultura en general, ganadería como pesca) es uno de los sectores que más contribuyen a los ingresos fiscales.

Para ese informe, se consideraron cinco impuestos que representan poco más de la recaudación total: ganancias, renta mínima presunta, retenciones impuesto a los débitos y créditos bancarios y aportes y contribuciones de la seguridad social.

En el caso del campo en general, la presión tributaria se ubica en el 27,3%, contra un 17,7% del total de la economía. “El campo paga un 54,2% más que el promedio”, indicó Marcelo Luis Capello, que realizó el informe del Ieral junto a Juan Garzón y Néstor Grión. Para comparar, la industria tiene una carga del 18,2 por ciento, es decir, apenas 2,8 por ciento más respecto del promedio. El rubro construcción posee una presión del 12,1%, lo que equivale a un 31,6 por ciento menos que el promedio.

En realidad, el sector minas y canteras tiene una presión más alta que el campo. Es del 42,9%, sin embargo, es una actividad más extractiva que productiva en la economía.

En su informe, el Ieral evaluó también la contribución que hacen los sectores con relación al valor agregado bruto (Vab), es decir, lo que produce.

“En el año 2010 [el campo] tuvo una participación en el VAB del 11,5% mientras que aportó el 17,8% de los impuestos considerados [o sea de todos los tributos analizados]. Esto se explica por el gran peso que tienen los derechos sobre el comercio exterior (aportan el 70 por ciento de lo recaudado) que más que compensan un menor aporte en el resto de los impuestos (aportan el 5,1%)”, señala el Ieral.

Por su parte, la industria realiza un aporte similar a su contribución al VAB (19,8% versus 19,3%) y el sector servicios contribuye menos que proporcionalmente (48% versus 58,7%), según el informe.

Todo para recaudar

Para Néstor Roulet, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), si se considera el caso del cultivo de soja, puntualmente se observa que su presión es mayor a cualquier otro sector.

“Mientras la carga efectiva, que se mide como el porcentaje de recaudación sobre el PBI, llega en la Argentina al 38 por ciento y es récord en algunos sectores está entre 48 y 52 por ciento. La soja tiene 50,4 por ciento de presión impositiva. De un ingreso bruto de 1200 dólares por hectárea, 604,41 van a impuestos”, explicó el dirigente.

En este contexto, Ingaramo calculó que cada hectárea genera, a precios internacionales, US$ 1246 y tributa por retenciones un 31,5% ponderado, es decir US$ 392 [la ponderación se hace con las alícuotas de 23% en trigo; 20% en maíz; 32% en girasol y 35% en soja].

“El valor agregado por hectárea es elevadísimo, si se mide a precios internacionales (65%), es decir, US$ 816. Las retenciones toman el 48% de ese valor, de US$ 392”, remarcó el especialista.

“Una estimación grosera del resto de los impuestos que paga el productor agropecuario, incluidos los que debería pagar el rentista que le alquila la tierra, arroja una tributación total de US$ 503 por hectárea. Como se ve, las retenciones son el 78 por ciento de esa cifra. Nadie tiene un impuesto sobre el precio del bien”, indicó Ingaramo.

Según el economista, el pago total por hectárea representa el 61,6% del valor agregado.

“Si no tuviera retenciones, este productor pagaría US$ 111, es decir un 13,6% de su valor agregado, una cifra similar a la del resto de la economía”, afirmó.

27,3%

Es la presión tributaria al campo, 54,2% más que el promedio de la economía.

18,2%

Es la carga tributaria de la industria. La construcción, en tanto, tiene una presión del 12,1 por ciento..


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