Todo pinta favorable, desde la soja a la carne y la leche

URUGUAY   –   Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Los mercados y las lluvias están alineados para conformar un panorama difícil de superar para la agricultura de verano y para la ganadería vacuna; se trata de un momento fundamental en lo estratégico.

El agro uruguayo está ante un momento estratégicamente fundamental. En estos días empieza la siembra de cultivos de verano. Poco después lo hará la zafra de reproductores vacunos. La soja, el maíz y el sorgo se sembrarán con precios por las nubes. En el caso de la soja, el cultivo con más área, los US$ 550 son el mayor precio  alguna  vez ofrecido en anticipación a la siembra.

EEUU, el gigante de las exportaciónes de granos del mundo, está empezando a levantar una cosecha muy magra. Los primeros datos de chacras confirman el imponente nivel de daño que han sufrido por la sequía. Cada semana –y esta no fue la excepción– marca un nuevo récord de precios, que en la soja ya puede ser captado por los productores operando en el mercado de futuros.

El mercado mundial de soja y maíz, que ya estaba ajustado, quedó en una situación dramática. Arrastraron primero al trigo, y luego al arroz de Brasil.

Los mercados de granos ya estaban en alerta de desabastecimiento tras la sequía que golpeó al Mercosur en el verano pasado e impulsó los precios. Con ese marco favorable y una situación en el océano Pacífico que era neutral en su temperatura, sin alteraciones que marcaran Niña o Niño, los agricultores estadounidenses se lanzaron a expandir el área de maíz. Mantuvieron la superficie sembrada de soja y por lo tanto el desabastecimiento a nivel global.

Aprovechando las altas temperaturas al final del invierno, los estadounidenses sembraron temprano. En teoría todo agronómicamente bien hecho para aprovechar lo que ya era un precio alto.

Luego la historia que ya recorrió el mundo entero. Temperaturas récord y sequías que quitaron más de 100 millones de toneladas a la producción de maíz prevista en EEUU. Pérdidas igualmente graves en soja, cuya producción prevista en 70 millones de toneladas será 13 millones menor a la del año pasado.

Ante la situación planteada, llegó la necesidad de administrar lo que será una oferta muy escasa, al menos por 12 meses más para maíz y por seis meses para la soja, si el Mercosur logra una cosecha gigantesca que compense al menos en parte las pérdidas de las dos cosechas anteriores, la del sur y la de EEUU. Los precios subieron hasta un nivel récord. Pero los países compradores, liderados por China y Taiwan, en lugar de comprar menos por el bajo precio, compraron más para prevenir el desabastecimiento que podría suceder luego.

La sequía también se instaló en la ex Unión Soviética por segunda vez en tres años. Por lo que la suba de los granos incluye al trigo, que tendrá más demanda para alimentación animal por la ausencia del maíz y menos oferta por la escasa cosecha de trigo ruso, ucraniano y kazajo.

El dominó de subas de precios empezó a llegar al arroz. Dado que la disparada de precios y los márgenes de la soja son incomparables, los arroceros del sur de Brasil –y en parte los de Uruguay–se han volcado a la oleaginosa reduciendo la superficie del cereal. La consecuencia: también se dispara el precio del arroz en el país vecino, que de US$ 14 en junio ha pasado a US$ 17,5, con chance de seguir subiendo. Esto asegura a los productores uruguayos el mejor precio desde 2008 por lo que siembren este año. Por lo tanto, para la siembra de verano el panorama de los mercados no podría ser mejor.

Por los avatares externos del clima, pero también por la suerte propia. Porque desde que empezó febrero que el marco climático ha sido casi ideal. Los cultivos de verano arrancan con la máxima agua posible en el perfil del suelo. A algunas represas arroceras algo de agua les falta, pero en este mes les llegarán lluvias que pueden aumentar el agua necesaria.

Pero lo más excepcional e importante es lo que sucede con el maíz y la soja, ambos insumos para las raciones. Eso, para la producción de carne y lácteos es una bomba de tiempo, que explotará el año próximo.

La carne firme como nunca.

La suba en el precio de los granos es puro beneficio para los agricultores uruguayos y su impacto en los costos de Uruguay es relativamente limitado. Por un lado, la producción uruguaya en base a pasto y sorgo no recibe directamente la consecuencia de un alto precio internacional del maíz.

Por otro lado, el gobierno está permitiendo el ingreso de maíz quebrado de Argentina. Al tener un cierto proceso industrial, pasa por un grano con “valor agregado” y elude los impuestos del gobierno argentino al grano entero. Eso permite mantener un costo de alimentación razonable.

Para los agricultores eso está significando un perjuicio. Los precios del maíz que siempre fueron más altos en Montevideo que en Chicago, actualmente están US$ 70 más bajos localmente que en la referencia estadounidense. Pero como los precios de Chicago son récord, los precios de Uruguay son aceptables. Para los cultivos que tengan un buen rendimiento, los márgenes del maíz serán difíciles de igualar.

La disparada de maíz y soja aseguran a la carne y los lácteos un panorama de firmeza que permanecerá varios años y que ya se manifestó esta semana con la tercera suba consecutiva de los lácteos en los remates de Fonterra.

Lo que está pasando en EEUU es que ante la suba de los costos, la oferta de carne, aves y cerdos aumenta y los precios bajan, estimulando a que la oferta siga aumentando. Es un fenómeno bien conocido en los mercados cárnicos: si suben los granos, la oferta de carne aumenta.

Con márgenes negativos la decisión de corto plazo es desprenderse de los animales y así el precio baja. El exceso de oferta actual será faltante de todas las carnes en 2013. Y eso, en el caso de la producción de carne vacuna, en realidad significará una baja oferta por varios años. La liquidación no solo es de los novillos en los feedlots. También es de vacas. Los sistemas criadores han sufrido la presión de la sequía, el precio de los fardos de forraje en EEUU también son récord. Los estadounidenses tienen el menor stock ganadero en décadas y para empezar a restablecer la oferta deberán pasar tiempos muy lentos.

Primero hay que esperar a que las condiciones meteorológicas se normalicen. Ahora tras la sequía llegará el invierno. Supongamos que la normalidad llega en la primavera boreal 2013. Ese entore será necesariamente reducido. Pero podría suponerse que la población de vacas empieza a incrementarse en 2014. Eso sucedería si los ganaderos pueden empezar a retener vientres (lo que bajará la oferta y acelerará la suba de precios). Luego esperar los nueve meses que lleva que nazcan los animales y luego los dos años y medio que lleva que los machos engorden. La baja en el stock ganadero en EEUU viene de muchos años y hasta 2015 la oferta será limitada. Y lo mismo pasará con otras ganaderías muy dependientes del maíz: Canadá, México y la Unión Europea.

Uruguay también tiene sus costos altos, pero mientras llueva y mantengamos suelos con buen potencial productivo, la ganadería tanto de carne como de lácteos en base a pasturas complementadas a grano tiene todo para seguir consolidando un salto productivo. Si no sucede nada extraño, las empresas obtendrán márgenes interesantes y deberían considerar qué inversiones hacer para enfrentar el momento en que la Niña vuelva y las lluvias se interrumpan. No hay como ver las barbas del vecino arder.

Una Expo Prado Niño.

Mientras en el mundo los problemas se suceden, en Uruguay el fin del invierno ha sido templado y con lluvias. Muchos visitantes y tal vez algunos organizadores de la Expo Prado lo lamentarán al cierre de esta semana. Pero en la próxima saldrá el sol. Y en todo caso, cada lluvia que se sucede da un impulso adicional a la producción. La primera mitad de la primavera está casi asegurada para la agricultura y la ganadería.  Y el Niño debería generar un verano con lluvias normales o abundantes, algo cada vez más importante. Poder producir normalmente cuando otros no lo hacen da una ganancia doble, por lo que se evita perder y por el mejor precio que tiene lo producido. Y mientras muchos creen que El Niño garantiza lluvias a todo el Mercosur, en el centro de Brasil la preocupación por la ausencia de lluvias crece día a día.

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