Los costos desafiarán al agro uruguayo durante 2013

URUGUAY   –   FUENTE   –  BLASINA Y ASOCIADOS   –  EL OBSERVADOR   –  

El próximo año puede ser el de la estabilización para el precio de muchos rubros del agro

El agro uruguayo en 2012 cumplió 10 años de profundas transformaciones. En realidad no es una situación exclusiva de Uruguay. Se ha cumplido una década con una nueva lógica de precios, en ascenso y dando señales claras: el mundo precisa más alimentos y está dispuesto a pagar por ello. ¿Puede eso sostenerse? ¿Seguirá una segunda década de precios altos de carne, granos  y lácteos? ¿Llevará esto a que siga subiendo el precio de la tierra? ¿O se tratará simplemente de un súper ciclo de precios que empezará a declinar?

Durante 2013 habrá dos factores importantes que presionarán a la baja el precio de algunas materias primas, principalmente los granos. Por un lado, el precio del petróleo se moverá a la baja o al menos permanecerá estable en los actuales niveles, salvo una situación de guerra en Medio Oriente.

Por otra parte, los agricultores estadounidenses redoblarán su apuesta al maíz y sembrarán un área aun mayor a la del año pasado, que ya había sido la superficie más extensa en décadas.

Si, como pronostica Informa Economics, los estadounidenses siembran 99 millones de acres de maíz (40 millones de hectáreas), y finalmente logran un rendimiento normal, de 10 toneladas promedio por hectárea, la producción de 400 millones de toneladas será suficiente para llevar la calma al mercado de granos y provocar en el mediano plazo alguna baja en el precio de lácteos y carne aviar y de cerdo.

De confirmarse la proyección de Informa Economics, estaría indicando además la acentuación de una tendencia a la sojización del Mercosur.

En efecto, la expansión del maíz en Estados unidos llevará a que solo se mantenga el área de soja.

Como el consumo mundial seguirá creciendo, las reservas de Estados Unidos seguirán bajas y los precios de Chicago tendrán poco margen para bajar.

Pero si realmente Estados Unidos logra una cosecha gigante de maíz, esto puede ser capaz de cambiar bastante las reglas de juego. Y si eso sucediera, aunque la relación de precios maíz/soja se mantuviese favorable a la oleaginosa, todos los granos pueden bajar en el segundo semestre de 2013.

El año ya cierra con un ánimo más bien bajista en los granos. China canceló algunos embarques ya concertados, la previsión de una gran siembra de maíz mantiene tranquilos a los importadores y tampoco hay movimientos fuertes en el trigo fuera del Mercosur. Esa puede ser una transición importante en la lógica de precios agrícolas, porque el uso de maíz para etanol, aunque se mantendrá alto, no seguirá creciendo.

Con un precio del petróleo estable, una caída del precio del maíz podría generar un período de calma en las proteínas, pero eso no llegará el año próximo.

Pero para que la calma en el mercado de granos llegue debe lograrse un buen rendimiento y para eso el clima debería ser normal, un supuesto que año tras año se vuelve más dudoso.

Estados Unidos sigue en situación de sequía. Y ese volverá a ser el factor determinante. Ya se sabe que el cultivo del trigo será en el mejor de los casos mediocre. Ya está sembrado, con un nivel de daño importante. Reposa bajo la nieve y seguirá su ciclo en marzo cuando llegue el deshielo. Ahí se jugará el partido para saber si los precios ajustan a la baja en el segundo semestre o si los problemas climáticos ajenos lo siguen sosteniendo.

El petróleo y el aumento en la superficie de maíz en Estados Unidos y de soja en el Mercosur empujan a la baja. El clima cambiante y la sequía todavía instalada en las planicies estadounidenses junto a una economía mundial en recuperación pueden seguir empujando para sostener los altos precios.

Ganadería firme

Un panorama mucho más previsiblemente firme con independencia de lo que pase con el clima es el que tiene por delante la ganadería. Con una faena en crecimiento leve, todavía lejos de la capacidad instalada industrial, mercados nuevos por conquistar y una oferta en baja en Estados Unidos y la Unión Europea, el panorama de la ganadería uruguaya sigue luciendo muy favorable. De todos modos no es capaz de competir contra una soja de buen rendimiento a US$ 500 por tonelada, ni con la forestación.

Ha perdido en 2012 hectáreas y sigue con la necesidad de complementarse con los rubros que le quitan hectáreas de invernada y cría. Pero esas complementaciones van avanzando y la ganadería logra crecer en faena y stock al mismo tiempo. Además, también crece la población ovina.

La faena de vacas ha bajado este año levemente de 46,5% a 46,1%. Pero eso hace pensar que el stock de vientres mantendrá la trayectoria ascendente que ya exhibió en 2011.
Con condiciones climáticas casi ideales en la estación de mayor producción de pasturas y los campos naturales entrando al mes de enero con un verdor que no se ha visto en los últimos años, está avanzando hacia los tan ansiados tres millones de terneros.

Rabobank ha proyectado precios internacionales en ascenso durante 2013 hasta alcanzar los mayores niveles de la historia. Y Uruguay tiene todo para aprovecharlo.

En cambio, la carne ovina sigue en la eterna espera por ingresar el mercado estadounidense y con precios que terminaron decepcionado. Pero, sin embargo, cabe esperar que en 2013, como en 2012, crezcan a la vez las poblaciones de vacunos y ovinos, lo que llevará a un interesante aumento en la carga, parcialmente sostenido por una veloz expansión en el consumo de maíz y sorgo.

Los tamberos miran al norte

Finalmente para los productores lecheros el final del año trae preocupaciones y esperanzas repartidas en un envoltorio de incertidumbre. Los productores brasileños han recolectado miles de firmas exhortando a poner un tope a las exportaciones de leche en polvo de Uruguay.

Al mismo tiempo se frenaron las exportaciones a Venezuela, en medio de una devaluación que se suma a la incertidumbre por el futuro político del país. Los analistas de Rabobank aseguran que los precios internacionales seguirán firmes y en ascenso el año próximo. Pero las exportaciones de Uruguay se han movido en un ámbito privilegiado por distancia y amistad política que se ve amenazado.

Estos años de problemas climáticos ajenos deberían llevar a valorizar lo que significa un país donde el agua es insólitamente abundante y que ha sufrido problemas por su exceso en trigo, cebada y canola, pero que en términos generales ha tenido muchos menos problemas graves que sus competidores que desde Australia, a Estados Unidos y Rusia han padecido sequías graves. El esfuerzo productivo de Estados Unidos puede estabilizar los precios y eso dejará en evidencia que un dólar en permanente baja y una inflación que no respeta las metas del Banco Central, no son a la larga sostenibles.

Los costos se aproximan a un límite

Más allá del leve ascenso que pueden tener los precios ganaderos, es muy posible que en su conjunto los precios de la agropecuaria, tras 10 años de ascenso, ingresen en una lógica de meseta.

Hay una respuesta productiva desde la agricultura y la generación de energía que debe equilibrar a los mercados si es que el clima es relativamente normal.

Si eso se cumple, la inercia de crecimiento del costo Uruguay, con una energía referenciada US$ 10 por arriba del precio de mercado del petróleo, transporte por lo tanto no competitivo y dólar hundido y desfasado de Brasil empezarán a pesar.

El buen desempeño productivo de los cultivos de verano y la ganadería podrá disimular el desafío planteado circunstancialmente por lo que ha sido una excelente primavera y puede ser un buen verano.

Será más difícil sostener el empuje en el segundo semestre si el dólar sigue siendo usado como factor compensatorio de la inflación a costa de la competitividad.

Si solamente la soja a US$ 500 por tonelada queda como negocio claro, y hay una regulación de suelos que le pone un límite, el sistema puede empezar a crujir.

El atraso cambiario con altos precios de materias primas es un escenario nuevo.

Pero sus efectos ya se sienten, en el agro y en varias agroindustrias que con este dólar pierden pie a la hora de agregar valor.

El problema durante este segundo semestre de 2012 ha quedado instalado y sus efectos pueden empezar a verse más notoriamente el año próximo.

 

 

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