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URUGUAY   – FUENTE: AGROREDES  – ADP

Foto Gentileza ADP

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Este fin de año y comienzo del 2013 como parece es lo normal para los que sentimos a la agricultura en las venas, nos tiene a los saltos. La bendita variabilidad, en este caso del clima nos mezcla hermosos días de sol con terribles tormentas que dejan muchos daños a sectores acotados de la geografía, aunque no por eso menos importantes. Pero por suerte también dejan muchos milímetros que alientan el optimismo de obtener una buena zafra de cultivos de verano. Y frente a una muy mala cosecha de trigo siempre son las expectativas y los sueños los que nos mantienen motivados y esperando la revancha.

Y antes de seguir me gustaría compartir una definición. Entusiasmo, esa palabra que según me explicó un amigo hace poco,  quiere decir “llevar a dios adentro” (El término procede del latín tardío enthusiasmus, aunque su origen más remoto se encuentra en la lengua griega. Para los griegos, entusiasmo significaba “tener un Dios dentro de sí”. La persona entusiasmada, por lo tanto, era aquella guiada por la fuerza y la sabiduría de un dios, capaz de hacer que ocurrieran cosas).

¿Y por qué tener tanto entusiasmo?

En mi caso, estas semanas han sido intensas y por ejemplo hace unos días ordené información de agricultura por ambientes, para ponerle números, y es realmente motivador ver como una tecnología nueva y a primera vista compleja, arroja resultados cada vez más fáciles de evaluar.

Por ejemplo es muy bueno poder agrupar márgenes brutos de una secuencia trigo soja en un año, en un campo de la vida real y observar que el mejor ambiente puede generar con la tecnología aplicada, 1000 dólares por ha y el ambiente malo en esa misma situación sólo logra un resultado de cero. Además junto con ello aparecen claros indicadores acerca de las cosas que hacer, al menos para mejorar el resultado en las zonas malas.

Pero el entusiasmo se intensifica cuando participo de un congreso de semillas en Chicago la pasada semana y puedo comprobar que el top de la tecnología en agricultura de secano, la que da de comer al mundo, está en esta línea, en la de la agricultura por ambientes.

 

Y encuentro realidades como que:

—Claramente las ganancias en rendimiento por aplicación de tecnología de punta son mayores en los mejores ambientes ( y puedo definir hoy cuales son en mis campos).

—Que la genética viene dando soluciones al anegamiento y no sólo a la sequía.

—Que la ganancia en genética de soja en USA es de .34 bu / acre por año desde 1920 a la fecha y que esa ganancia en genética es cada vez más demandante en fertilidad y que si bien la proteína en grano bajó en esta serie, subió el aceite y mucho más el rendimiento.

—Que las rotaciones son clave, y son una oportunidad para los agrónomos. Pero no sólo de cultivos, también de productos y principios activos, aspecto clave para amortiguar la resistencia de las malezas a los herbicidas por ejemplo.

La rotación no será sólo una oportunidad de nivelar la ecuación económica, de hacer cobertura, de rotar sistemas radiculares, de controlar enfermedades de los cultivos, sino también una oportunidad de usar diferentes herbicidas.

 

Y lo más interesante de todo es el gran poder multiplicador de tantas opciones si las podemos combinar de manera efectiva. La potencia de la agricultura de precisión con esta oferta de genética y con esta demanda mundial creciente. Cosas tan simples como un corte por surco de una sembradora, que hubiese tenido poco impacto hace un tiempo puede ser significativo en una agricultura con un maíz de 200 dólares de semilla por ha en Uruguay, y donde  la necesidad de sembrar cortando las pendientes o combinando con terrazas hace aumentar el área de siembra real sobre la efectiva muchas veces por encima del 15 %.

 

Sobre todo en un momento de reflexión como son estas fechas, un hecho muy puntual como es la resistencia de las malezas a herbicidas, que se da también y de manera bastante grave en USA, me permitió chequear otra vez que aquí y en China, nos cuesta implementar las soluciones hasta que los problemas se nos vienen encima.

La resistencia a glifosato es tema conversado desde hace 15 años, pero recién cuando se da de manera importante aparece la intensidad necesaria en la búsqueda de soluciones. Ahora si, los productores allá han tomado conciencia, porque les pega; la industria de agroquímicos tiene algunas respuestas y la agronomía con herramientas tan antiguas como el 2-4 D está dando otras oportunidades.

Ahora, ¿qué tiene que ver esto con Uruguay y su agricultura? Probablemente la principal relación es esa sensación que al final abordaremos los problemas cuando nos pegan, y si eso demora, quizás no vemos la necesidad de estar preparados con soluciones.

Imagino un futuro muy próspero para la agricultura uruguaya y en particular para los agroemprendedores, pero también veo un mundo que cambia y no sólo da oportunidades, también da competidores que se preparan y este es el momento de entrenar la musculatura, y prepararnos más y más para ser competitivos no sólo dentro de las empresas, sino a nivel país.

Ing. Agr. Marcos Guigou. Presidente de ADP.

 

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