Precios fueron la variable clave en la invernada del Giprocar II

URUGUAY    –   LUCAS  FARÍAS   –

Productores de punta mostraron cómo usar la suplementación

Los precios fueron la variable más determinante en el resultado económico de la invernada y los productores de punta marcaron una referencia en cuanto al uso de la suplementación en una producción de base pastoril, cuando el espacio de pasturas es cada vez más restringido debido al crecimiento de la agricultura.

Estas fueron las principales conclusiones del estudio Giprocar II (segunda experiencia del Grupo InterCrea de Producción de Carne), presentada el viernes pasado en la sala de conferencias del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU).

Allí se analizó en profundidad la producción ganadera de invernada en base a los datos de cuatro establecimientos de punta ubicados en las zonas del litoral oeste y cristalino (centro sur).

Alvaro Simeone, consultor del proyecto Giprocar II, dijo a El Observador que hubo dos grandes conclusiones. La primera pregunta era cuáles son las variables determinantes en el resultado económico de la invernada: en el Giprocar I fue la productividad, en esta segunda experiencia la productividad siguió siendo importante pero además los precios se reposicionaron como muy importantes.

“Esto nos dio una sugerencia: si para aumentar el resultado económico quiero aumentar la productividad, antes tengo que definir una estrategia comercial que me garantice un precio de compra venta que me asegure que más productividad me dará mayor retorno económico”, explicó.

Simeone señaló que además se identificó un grupo de productores con el mejor resultado económico de la invernada, que tenían US$ 300 de margen con un nivel de productividad de 340 kilos de carne, pero con un nivel de suplementación de 250 kilos de granos y casi 1.000 kilos de voluminoso por hectárea.

Comentó que sobre una base forrajera cada vez más marginal, los suplementos, a través de suplementación o encierre a corral, permitieron tener un resultado económico atractivo. “Ese grupo de productores identificados como el grupo de productores top de Giprocar, no porque produjeran mucho sino porque ganaban más dinero, marcaron un camino a seguir que es saber cómo se insertan los suplementos sobre una base forrajera cada vez más restringida por el crecimiento de la agricultura”, subrayó.

Analizó que el escenario de la producción fue muy variable, fundamentalmente respecto a dónde se generó la primera parte de la información que fue el Giprocar I. “Los estándares de los ganados eran diferentes, porque teníamos carcasas más livianas; la agricultura no era tan buen negocio como ahora y por lo tanto la oferta de forraje era diferente; y la integración entre los productores y la industria también era diferente ya que no había el nivel de integración que hay ahora, cuando hay acuerdos comerciales que permiten definir estrategias a largo plazo”, explicó.

Más conclusiones
El componente relacionado a la calidad de producto fue presentado por los agrónomos Gustavo Brito (de INIA) y Virginia Guardia (de FUCREA). Brito comentó que se monitorearon si las variables percibidas en el animal vivo se podían reflejar en el animal faenado y si podían explicar algunas de esas variaciones en carne y fundamentalmente en el precio que recibe el productor.

El investigador explicó que el trabajo estaba pensado para comenzar en mayo de 2008, posterior al destete de los animales, y faenar a fines de 2009. La sequía que se vivió en ese período llevó a un enlentecimiento de todo el proceso productivo, extendiendo el período y la última faena se realizó en diciembre de 2010. Esto afectó el producto final en el frigorífico y la edad del animal faenado, señaló.

Guardiola indicó que en la diferencia económica final de los negocios por cada lote influyó más el momento en que los ganados fueron vendidos a frigorífico que la calidad de las canales de esos animales.

El primer lote se faenó en 2009, un ganado que se terminó a corral, con una muy buena calidad de canal y con muy buena bonificación sin embargo obtuvo el menor precio final de los cinco lotes evaluados. El precio del lote que se faenó por último, que tuvo los atributos más débiles en cuanto a calidad, logró uno de los precios finales más altos. “Por lo tanto el momento de venta incidió más que la calidad de la canal”, concluyó la agrónoma.

Medir las pasturas, fundamental

En su exposición sobre la base pastoril en invernada, el coordinador general de Giprocar II, Fabio Montossi, destacó que medir las pasturas es tan importante como pesar los ganados para la toma de decisiones. Se utilizó la herramienta plato de levante, “que es un dispositivo electrónico de bajo costo para la utilidad que tiene, y hoy podemos estimar perfectamente la cantidad de pasto que generan 13 combinaciones distintas de leguminosas y gramíneas”, destacó Montossi.

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