“Castigar a un vacuno es propio de una ganadería que está dejando de existir”

BRASIL  –  JUAN SAMUELLE  – ENVIADO DE EL OBSERVADOR A PORTO ALEGRE  –

Entrevista en El Observador Agropecuario al asesor técnico de Corrales Deal

¿Cuál es el objetivo de su presencia en la Expointer 2013?
La empresa que dirigimos con mi señora, Corrales Deal, está en el stand institucional de Uruguay, en el Pabellón Internacional. Vinimos a presentar un libro que editamos recientemente, en español primero y ahora en portugués, titulado “Ganado para producir carne, el trato, la conducción, los corrales, diseños para construir”. Es un libro que se utilizará como texto a nivel universitario. Tiene recomendaciones concretas para que los productores dispongan de la infraestructura necesaria y desarrollen un trabajo en el ámbito del bienestar animal, con los consecuentes beneficios. Además, en el auditorio principal brindamos una conferencia sobre “Bienestar animal en el predio: necesidad u oportunidad”.

¿Por qué esta apuesta al mercado de Rio Grande del Sur?
El bienestar animal es una exigencia de los mercados de mayor poder adquisitivo. Uruguay, al igual que Chile, son los países del Cono Sur que han liderado a la hora de responder a esa exigencia. Brasil, en cambio, en relación a esto ha tenido avances por ahora menos veloces. Por lo tanto entendimos que aceptar la invitación de Uruguay XXI para venir significaba una buena oportunidad de cubrir un espacio que todavía no está debidamente atendido. De todos modos, en Rio Grande del Sur es donde están más avanzados en la aplicación de estos criterios de bienestar animal.

A propósito de la conferencia que brindó, ¿el bienestar animal es una necesidad o una oportunidad?
En realidad ambas cosas. Es una necesidad por lo que ya comenté, permite responder a una exigencia de los mercados de alto valor. Pero además es una oportunidad para el productor ganadero en su trabajo diario en el predio. Aplicar criterios que contemplen las costumbres y características del comportamiento de los vacunos permite trabajar más rápido, trabajar con menos tensión tanto por parte de los operarios como para los animales, disminuir los accidentes y lograr de esta manera mejor calidad de carne y mayor cantidad de producción.

¿Las actitudes de manejo que recomienda son fácilmente adoptables por parte de quienes trabajan directamente con el ganado?
Las condiciones que se necesitan para cambiar rápidamente de actitud  es, primero que nada, aceptar el hecho de que los vacunos son seres vivos que nos están prestando un servicio. Trabajar contemplando sus costumbres nos dará esos resultados mejores que explicamos. A quienes no comparten este criterio les cuesta más aplicar los cambios. Las personas que son responsables en sus trabajos y tienen un sentimiento positivo hacia los animales naturalmente son los operarios que debemos seleccionar para trabajar con nuestros rodeos. Castigar a un vacuno es propio de una ganadería que está dejando de existir. Antes era una forma de trabajar, pero se desconocían los efectos que tenía aplicar los conceptos de bienestar animal.

¿Está medida la existencia de una ventaja económica por aplicar el bienestar animal?
Sin lugar a dudas que sí, hay estudios científicos que demuestran la ventaja de tratar correctamente a los animales, sin agredirlos. El maltrato genera estrés y eso produce, por ejemplo, carnes negras, inaceptadas por los consumidores. Pero además es obvio que un animal machucado o con un cuero con cortes genera pérdidas.

¿Es costoso, en materia de infraestructura, adoptar los cambios necesarios para realizar un manejo adecuado del rodeo?
Un sistema de corrales considerando el comportamiento de los vacunos, para manejar entre 200 y 300 cabezas, cuesta 50% más que uno convencional. Esa diferencia se recupera en dos años y tres mes nada más que valorizando el costo de mano de obra, ya que un operario puede realizar el trabajo de tres. Ahora, si se tiene en cuenta la menor ocurrencia de accidentes y la mayor cantidad y calidad de la producción esa amortización es más rápida.

¿Percibe en Uruguay un progreso de la existencia de manejos adecuados al bienestar animal?
Sí, hay una gran mejora en el manejo, se ha generalizado el uso de las banderas para el arreo, por ejemplo, de todos modos hay instalaciones que todavía no han cambiado y obligan a los operarios a trabajar sin poder mejorar el trato hacia los animales. Por ejemplo cepos y embarcaderos. Más allá de esto, no alcanza con invertir en un corral circular, es necesario invertir además en capacitar al personal. Quiero destacar que diversas instituciones vinculadas con la actividad ganadera, como el MGAP, el INAC, el INIA, las facultades de Agronomía y Veterinaria y el Plan Agropecuario, con apoyo de los frigoríficos, han trabajo mucho y muy bien, en conjunto, para mejorar nuestro proceso de producción de carnes, en toda la cadena. Hay estudios quinquenales que establecen que entre 2003 y 2008 se redujeron 28% las pérdidas por el manejo inadecuado de los animales. Actualmente está en proceso una tercera auditoría.

Con experiencia como productor ganadero y agrícola, y en la parte profesional como extensionista de la ganadería, ¿cómo ve a la ganadería uruguaya?
Ha cambiado totalmente desde la época en la que mi padre estaba al frente de la empresa familiar. Ha cambiado para bien. Se logran mayores producciones, y de mejor calidad. Y se accede a más y a mejores mercados. Hay mejores precios que estimulan a invertir en la ganadería. Uruguay tiene un estatus mundialmente reconocido, como país serio y de producción de muchos alimentos de alta calidad. En ese marco, promover el bienestar animal afianza y asegura ese crecimiento.

 

La ficha

 Eduardo Francisco Deal Freccero nació el 15 de marzo de 1949, está casado con Nedda Lorenzo, es ingeniero agrónomo, empresario y profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UDE. Fue productor ganadero y agrícola. Ex técnico del Instituto Plan Agropecuario y del MGAP. Es hncha de Peñarol y del Old Christians Club, donde jugó al rugby.

 

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