Inquietante amenaza de sequía sobre la agricultura de 2014

URUGUAY  –  BLASINA & ASOCIADOS  –  EL OBSERVADOR  –

La necesaria apuesta a obtener más cereales de verano enfrenta su primer gran desafío mientras espera que llegue una lluvia salvadora; el alto rendimiento de los cultivos de invierno compensan  –

La agricultura uruguaya, el gran motor de los cambios estructurales que han transformado al interior del Uruguay, enfrenta un nuevo reto. La conjunción de clima adverso con precios a la baja pone al sector ante un nivel de incertidumbre similar al que vivió a fines de 2011.

La falta de lluvias significa un desafío importante para los cultivos de verano, porque ha venido acompañado de muy altas temperaturas que empiezan a amenazar a los cultivos de maíz, que han tenido un fuerte ajuste a la baja. Será difícil que se repitan los rendimientos del año pasado. Y será más difícil que se repitan los precios del año pasado para el cereal. De modo que el impulso agrícola enfrenta dos frentes de desafío al comenzar el 2014 y no tiene una solución a la vista. Pero en la medida en que los planes de uso y manejo de suelos entran en vigencia, la viabilidad del maíz y el sorgo se hacen cada vez más importantes, pero también más dudosas.

El precio del maíz para grano quedará seguramente por debajo de los US$ 200 en la próxima zafra. La recuperación de la producción maicera de EEUU fue uno de los hechos decisivos de 2013 y mantendrá su incidencia en 2014, especialmente si el gobierno de EEUU toma la recomendación de la Agencia de Protección del Ambiente de reducir el uso de etanol.

Por un lado EEUU, que alcanzó una producción récord tras varios años de ir aumentando el área sembrada y volver en la zafra pasada a un rendimiento superior a los 10.000 kilos por hectárea, aumentó la producción en 30%, lo que supone una producción adicional de 81,5 millones de toneladas respecto al año anterior. Esas 355 millones de toneladas levantadas la zafra pasada marcarán una referencia global por bastante tiempo y es factible que la producción de 2014 vuelva a permitir una recuperación de las reservas, ya que aunque el área bajará levemente lo hará desde un área masivamente importante.

EEUU mantendrá un área del orden de los 35 millones de hectáreas de maíz que, con 10 toneladas por hectárea, generará nuevamente cerca de 350 millones de toneladas, solo cinco millones menos que un año atrás. Las reservas se fueron de 20 a 45 millones de toneladas y pueden subir a 60 millones el año próximo.

Mientras eso sucede afuera, los productores uruguayos que sembraron el maíz temprano apostando a que la floración en diciembre tuviera un buen nivel de humedad y lograr así un rendimiento que compense los bajos precios ven como día a día las hojas de sus plantas se arrugan más y el rendimiento parece cada vez más comprometido.

Con un costo de producción que supera los 1.000 kilos por hectárea, si el precio quedara sobre los US$ 200 por tonelada, serán necesarios 5.000 kilos por hectárea como mínimo para cubrir el rendimiento de equilibrio. Eso es lo que está en juego.

En forma contrastante, los productores saben que la soja no tiene la fragilidad del maíz. Soportará la sequía y con las pocas lluvias que lleguen en enero, será capaz de recuperarse.

Eso ya fue lo que pasó en 2011, cuando los cultivos parecían devastados, pero con lluvias llegadas en el mes más cálido del año empezaron una recuperación que culminó con muy altos rendimientos en el otoño 2012.

De modo que mientras con 2.000 kilos de soja los números pueden cerrar, con 5.000 kilos de maíz no lo harán. Y un panorama intermedio tendrá el sorgo, afectado por los bajos precios del maíz pero con menor costo por hectárea y más capacidad de resistencia a la sequía.

La trayectoria de los precios internacionales entre oleaginosas y cereales ha sido claramente divergente. Mientras la soja se sostiene muy cerca de los US$ 450, bajando aproximadamente 10% respecto al año pasado cuando tuvo un eje en US$ 500, los del maíz en Chicago se ubican sobre los US$ 160, poco más de la mitad de los precios de un año atrás.

Con los números del año pasado y un año Niño por delante, la apuesta por el maíz fue clara. Este año con condiciones neutrales en el Pacífico y precios más bajos, la apuesta cerealera de verano ha resultado más arriesgada.

Todavía quedan cultivos por sembrar, los de segunda, que se siembran tras la cosecha de verano, otros posiblemente deberán ser resembrados al germinar las semillas en medio de días abrumadores de calor. Todavía el partido de los cultivos de verano está por jugarse. Es posible que las lluvias que puedan llegar en la primera semana de enero empiecen a enderezar las amenazantes perspectivas actuales. En cualquier caso, el empuje de la agricultura no se detendrá porque volverá a regir la compensación entre cultivos. El año pasado el mal resultado de los de invierno (trigo y cebada) fue resuelto por el buen desempeño de maíz, soja y sorgo. Este año puede ser al revés. Trigo y cebada ya están cosechados con resultados muy buenos en lo productivo.

Récord en cebada

El resultado productivo de los cultivos de invierno fue sumamente satisfactorio. Tal vez lo más destacado estuvo por el lado de la cebada que logró 3.510 kilos por hectárea, un récord para el cultivo y un diferencial importante respecto al rendimiento estimado para el trigo.

En la estimación de superficie, el trigo con 462 mil parece confirmar una estabilización respecto al año anterior, mientras la cebada con 72 mil presenta un declive tendencial preocupante en cuanto a la diversidad de los cultivos de invierno. Desde hace tiempo el dato de las superficies de  siembra es objeto de polémica. De confirmarse estas cifras, la producción de trigo se ubicaría en 1,533 millones de toneladas, lo que sumado a el stock que quedó del año pasado permitiría una exportación superior al millón de toneladas.

La ausencia de Argentina en el mercado permite un precio en el entorno de US$ 275 por tonelada de trigo que supera las previsiones que tenían los productores a la siembra. De modo que el desafío que tienen actualmente los productores pueden enfrentarlo con la tranquilidad de haber levantado una buena cosecha de invierno. Exactamente al revés de lo sucedido en la pasada zafra.

Es hora de la verdad

El 2013 tuvo como hito principal el comienzo de una agricultura con nuevas regulaciones en cuanto al uso del suelo. El principal cambio que en el mediano plazo debería surgir debería ser el mayor uso de maíz y sorgo en las rotaciones. Un mal resultado del maíz y un bajo precio de los cereales durante 2014 puede significar un grave problema para la implementación de los planes. Si EEUU confirma un menor uso de biocombustibles derivados del maíz y sigue generando cosechas abundantes, si China sigue empujando el precio de la soja, será muy difícil para los productores renunciar a la oleaginosa que mantiene un precio superior a US$ 400 por un maíz que a duras penas llega a US$ 200 y cuyos riesgos vinculados a las sequías quedarán muy visibles. Las lluvias en lo que queda del año serán escasas. Las de la primera quincena de enero serán decisivas para la agricultura uruguaya en el mediano plazo.

 

 

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