Ola de calor afecta la producción lechera

URUGUAY  –  HUGO OCAMPO  –  EL OBSERVADOR  –

La situación perjudica además la función reproductiva de las vacas  –

La ola de calor que se viene registrando en estos días afecta a la ganadería de carne fundamentalmente en sus aspectos reproductivos y se anuncia desde ya como muy probable que bajen los índices de preñez para el nuevo año, en tanto que en la ganadería lechera es notoria la caída de remisiones en las últimas dos semanas a plantas de Conaprole, que bajó un 15%.

Wilson Cabrera, vicepresidente de Conaprole, informó ayer a El Observador que las remisiones habían bajado 15% en 15 días, de 4,2 millones de litros diarios a 3,6 millones, por las elevadas temperaturas registradas.

En los rodeos de carne preocupa que la primavera llegó con retraso y por lo tanto se demoró la recuperación de los ganados que venían resentidos de la última parte del invierno.

“Después se pasó a una etapa de lluvias muy buena que permitió que los vacunos lograran una buena recuperación, pero sobre fines de año la revisación con ecógrafo de las vacas permitió observar que los ganados paridos en un porcentaje importante no alcanzaron a recuperarse”, reveló a El Observador Santiago Bordaberry, veterinario que atiende establecimientos en el centro sur y otros puntos del país.

Agregó que ese dato abre un signo de interrogación muy importante sobre cómo serán los diagnósticos de gestación para esta nueva zafra de entore, donde se está contando con poca ayuda para que las vacas queden preñadas, con una ola de calor  importante que ha secado los campos y está afectando mucho la función reproductiva de las vacas.

Bordaberry subrayó que la situación se agrava por el nivel de estrés que sufren las vacas, lo que nos le permite entrar en celo. “Si bien es cierto que todavía no hay sequía, es claro que se está registrando un deterioro importante en la calidad de las pasturas”, afirmó Bordaberry.

Su colega Pablo Nietto, quientrabaja principalmente en el departamento de Soriano y zonas aledañas– coincidió con ese enfoque al ser consultado por El Observador.

“Las altas temperaturas de los últimos 15 días en principio no ocasionaron mayores problemas, pero luego del 22 de diciembre con registros superiores a 36 °C se afectaron las pasturas que se secaron rápidamente y han dejado secos algunos tajamares. Eso afecta a la ganadería, que está en plena época de entore, porque el ganado tiene que buscar la sombra, la pastura pierde muchos nutrientes –fundamentalmente vitaminas y proteínas– y el animal llena su panza –porque pasto hay– pero la pastura pierde calidad. De esa manera la vaca lo siente en su función de lujo que es la reproducción y por lo tanto no entra en celo”.

Agregó que mucha gente previó esta situación y destetó los animales o puso tablilla (destete temporario), lo que permite que la vaca pueda entrar en celo más rápidamente. En cuanto a los ganados de invernada también se ven afectados por las altas temperaturas, porque las praderas se han secado mucho y queda algún verdeo de verano, que también están muy sentidos por la agobiante ola de calor.

Por otra parte, no se han consignado hasta el momento problemas de aguadas, lo cual es importante si se considera que un vacuno adulto de más de 400 kilos consume entre 80 y 120 litros de agua por día.

En el caso de la lechería el consumo de agua de las vacas es mayor aún y puede llegar a 150 litros por día en vacas de alta producción, dijo a su vez el vicepresidente de Prolesa, Carlos Torterolo.

El productor y veterinario sostuvo además que en la baja de remisiones lecheras “coincide también que muchos productores anticiparon el secado de vacas (se retira de la función de ordeñe en los tambos), con vistas a las pariciones de otoño. Es un manejo del rodeo que se hace  como forma de  amortiguar la falta de comida en el campo”.

 

El efecto en las vacas lecheras

En el sector lechero la ola de calor afecta principalmente en la caída de producción de leche –que en algunos casos llega hasta un 20%–  y en una notoria suba de costos , destacó a El Observador el vicepresidente de Prolesa, Carlos Torterolo. El productor explicó que la consecuencia inmediata de las altas temperaturas refiere a que las vacas tienen acotada su capacidad de eliminar el calor y esto les afecta su capacidad de producción de leche y también su condición reproductiva.

La actividad lechera se ve afectada no solo por la disponibilidad de pasto, sino también por la conducta del propio animal, lo que provoca una baja importante en la producción de leche que en algunos tambos llega a más de un 20% en relación a los picos de producción. Puede haber establecimientos que se encuentren en situación más crítica por falta de pasturas o de agua suficiente.

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