Se vendieron 7.100.000 de hectáreas de uso agropecuario entre 2000 y 2012

URUGUAY  –  FUENTE: PEDRO SILVA  -EL OBSERVADOR AGROPECUARIO  –

La publicación de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias es una fotografía del agro uruguayo  –

Desde el año 2000 hasta 2012, se realizaron 31 mil operaciones de compraventa de campos por un valor de US$9.000 millones y un total de 7,1 millones de hectáreas, 43% de los 16,6 millones de hectáreas cultivables del país.

Este es uno de los datos incluidos en Anuario Estadístico Agropecuario 2013, que acaba de publicar la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA)  del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

El libro es una fotografía reveladora de la marcha de la actividad agropecuaria del país, aunque conviene aclarar que la mayoría de los datos son al cierre de 2012 y, en algunos casos, llegan hasta junio de 2013, al cierre del año agrícola.

En diálogo con El Observador Agropecuario, el director de DIEA, Alfredo Hernández, rescató los hechos relevantes contenidos en la obra de 269 páginas, que pueden consultarse en la página web del MGAP.

Lo primero que cabe señalar es que la producción del campo tuvo una leve caída en 2012, respecto al año anterior, debido a “una baja de los precios y, sobre todo, a condiciones climáticas adversas”, comentó Hernández.

Un ejemplo claro fue la zafra de trigo, que tuvo un área menor al año anterior y apenas logró un rendimiento de 2.100 kilos por hectárea, además de una baja calidad que dificultó su colocación.

Para dar una idea de la caída, Hernández remarcó que en la zafra triguera siguiente, la que acaba de cosecharse, la producción del cereal de invierno creció 56%.

Si la performance de la economía se mide en pesos, el Producto Interno Bruto (PIB) agroindustrial completó en 2012 tres años consecutivos de crecimiento, con cuatro años seguidos de aumento del PIB agropecuario.

Sin embargo, medido en dólares, el PIB agropecuario quebró la tendencia de crecimiento y disminuyó  respecto al año anterior. El PIB de las industrias asociadas al agro también disminuyó.

Como porcentaje del PIB total, el PIB agroindustrial cayó en 2012 de 12,4% a 11,2%. Como parte del PIB agroindustrial, el PIB agropecuario bajó de 7,7% a 6,8% y el de las industrias asociadas al agro pasó de 4,7% a 4,3%.

La producción agropecuaria por subsector en 2012, en porcentaje sobre dólares corrientes, fue liderada por la pecuaria (48,5%), luego la agricultura (46,9%) y por último la silvicultura (4,6%).

 

La ganadería

En la principal actividad del sector agropecuario “se mantuvo la fuerte estructura, en términos del peso determinante que tiene la cría vacuna”, dijo Hernández, y agregó que “los 3 millones de terneros no deberían llamar la atención con manejo reproductivo”, sino que la pregunta sería “si existen condiciones adecuadas para alimentarlos”.

El director de DIEA recordó que “el país ya pasó por altos niveles de stock con caída de la condición corporal del ganado, mortandad invernal y una faena mala”, en alusión a animales viejos y de poco peso.

En la actualidad, la tendencia a una menor edad de faena “dejó atrás el indicador ganadero que miraba la participación de animales de 8 dientes y más. Era un indicador de ineficiencia productiva y una dificultad para la colocación”, acotó Hernández.

En 2012 hubo “un aumento moderado” del stock vacuno –300 mil cabezas– “por el proceso de faena más que por los nacimientos”, en tanto la faena se ubicó en un promedio de 2,2 millones de cabezas entre 2004 y 2012, con un máximo de 2,6 millones en 2006.

El director de DIEA marcó otros dos hechos en la ganadería. Por un lado, el desplazamiento que sufre por la agricultura, que la obliga a trasladarse a suelos de menor aptitud, pero complementándose “con pasturas con fines de reserva, como el sorgo”. Por otro, el traslado hacia áreas compartidas con la forestación, no solo de la ganadería de carne, sino también de la lechería, que hace un uso estratégico de las mismas.

 

La lechería

Precisamente, la producción lechera alcanzó los 2.000 millones de litros en 2012, lo que significó un nuevo récord porque prácticamente no dejó de crecer.

El director de DIEA recordó que la remisión de leche solo bajó respecto al año anterior en cinco años en los últimos 40, y nunca dos años seguidos.

En los últimos tres años, la remisión creció 30% (19% en 2011; 6% en 2012; y 4%-5% en 2013), informó Hernández, quien explicó que ello se debió a un incremento de la productividad por hectárea, que se ubicó en 3.140 litros en el año 2012. Al mismo tiempo, la producción por vaca en ordeñe  fue 18,6 litros por día en 2012.

El director de DIEA remarcó que el 64% de la producción de leche se exporta en diferentes productos –leche en polvo y quesos, los principales–, siendo uno de los coeficientes más altos del mundo.

Según Hernández, Uruguay debe exportar todo lo que logre incrementar de la producción. En el mercado interno hay un alto nivel de consumo, que se ubicó en 2012 en 242 litros equivalente por persona y por año.

Por otra parte, se mantiene la tendencia a la reducción del número de remitentes, lo que determina un aumento del tamaño, que se sitúa en un promedio de 1.700 litros diarios de remisión por remitente.

 

La agricultura

La soja sigue avanzando en área, un hecho que “está en línea con los precios, ya que la oleaginosa es uno de los productos que ha mantenido su cotización en los mercados”, afirmó el director de DIEA.

Un dato que ilustra cómo la soja se convirtió en el buque insignia de la agricultura uruguaya –antes impulsada por el trigo– es que la superficie que ocupa se multiplicó por 50 desde 2000.

Hernández comentó que “el fenómeno asociado a la soja es el trigo, que de ser un cultivo de mercado interno y con excedentes de exportación, pasó a jugar un papel importante en la alternancia con la oleaginosa, intensificando la producción agrícola.

Esa realidad “en parte se explica por los planes de uso y manejo de los suelos; y, por otro lado, por el aumento de la productividad para cubrir los valores de los arrendamientos”, dijo Hernández.

Por otra parte, en la zafra agrícola 2012/2013, la soja empezó a tener por primera vez un nivel de productividad que nunca se había obtenido, al alcanzar un promedio de 2.634 kilos por hectárea. “Por desconocimiento del uso de la nueva tecnología asociada a la soja transgénica”, explicó Hernández, y agregó que, si bien la soja “entró por los predios grandes –más de 1.000 hectáreas–, se incorporó a los más chicos”. De esa forma, entre 2005 y 2013, pasó de ocupar el 67% a 84% del área de chacra de predios de más de 500 hectáreas.

En trigo, el desempeño de la zafra 2012/2013 contrasta con 2013/2014, que acaba de terminar y será incluida en el próximo libro.

Este año el trigo obtuvo un promedio de 3.317 kilos por hectárea, lo que representó un crecimiento de 52% en rinde y 56% en producción respecto al año anterior. Por el contrario, en la zafra 2012/2013 cayó el área, el rendimiento y la calidad del cereal. Al final de la zafra, la soja compensó.

La cebada vivió igual realidad en 2012, lo que provocó una importante caída del área en 2013/2014, que se compensó con un rendimiento de 3.510 kilos por hectárea, 77% superior a la zafra anterior.

En arroz, se mantuvo cierta estabilidad en el área, con 173 mil hectáreas en la zafra 2012/2013, y una producción que sube por prácticas de manejo que le permiten un rendimiento promedio de 8.000 kilos por hectárea.

Hernández señaló otro hecho  nuevo que ocurre en la agricultura uruguaya, que es el ingreso de la soja en chacras que pasaron por el cultivo del arroz o próximas. “No podemos evaluar todavía sus efectos porque es un fenómeno muy reciente”, dijo, y agregó que “la pregunta es: ¿desplazará al arroz o será una alternativa en la secuencia de cultivos?”.

Por último, “el avance de la agricultura dio margen para la introducción de nuevas siembras para alimento del ganado vacuno, entre otras los sorgos (para pastoreo y para silos)”, afirmó Hernández. Cabe acotar que la superficie de pasturas mejoradas para la producción animal alcanzó a 2,3 millones de hectáreas.

 

Bajan las ventas, sube el precio

El período de venta de tierras para uso agropecuario más importante se dio entre los años 2002 y 2006, con un máximo de 860 mil hectáreas vendidas en 2006.
Desde ese año, bajó el área y el número de operaciones, pero siguió aumentando el precio promedio de la hectárea, que llegó a US$3.478 en 2012.
Según dijo a El Observador Agropecuario el director de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), Alfredo Hernández, el mayor número de operaciones de compraventa de campos fue de predios de menos de 200 hectáreas, con 75% del total.
El jerarca de DIEA agregó que en 2012, el 30% del área de campos vendidos fue superior a las 4.000 hectáreas y el precio promedio se situó en US$ 6.000 la hectárea. Sin embargo, también hay un 5% de operaciones de compraventa por debajo de los US$500 la hectárea, “lo que demuestra que el mercado se abre y hay una amplitud de variantes”.
“Sube la cotización de los campos en las compraventas, pero no deja de tener variabilidad de precios, que además es muy amplia como se ve”, reflexionó Hernández.
Naturalmente, las tierras más valoradas son por su aptitud productiva y están ubicadas en Soriano, Colonia, San José y Río Negro, sostuvo.

 

Rentas por seis

Desde el 2000, el precio promedio de los arrendamientos de campos se multiplicó por seis. En 2012, la agricultura de secano pagaba US$371 por año por hectárea y la ganadería US$73.
Los arrendamientos de campos “están muy atados al comportamiento de las ventas y a la modalidad de la agricultura de secano”, explicó Alfredo Hernández, director de DIEA.
La superficie de campo arrendada fue de 415 mil hectáreas en 2000 y el máximo se alcanzó en 2010, con 1,1 millones de hectáreas.
En el rubro de los arrendamientos hay una fuerte incidencia de la agricultura, aunque la ganadería ocupa más área arrendada por su mayor magnitud, ya que abarca 11 de los 16,6 millones de hectáreas de superficie útil.

 

Adelantos del Censo 2011

En el año 2000, el 96% de los productores agropecuarios se identificaban como uruguayos, trabajaban el 90% del área y solo 0,9% era no identificables por ser personas jurídicas. Once años después, los uruguayos eran 90% y manejaban el 54% del área, en tanto las “no aplicables” (personas jurídicas, dependencias del Estado y otras) pasaron a ser 14% y a tener el 43% de la superficie.

El Anuario 2012 de DIEA incluye “recuentos preliminares” del Censo General Agropecuario 2011, donde “se puede ver el proceso” del sector agropecuario en seis décadas.
“El tamaño promedio de los establecimientos agropecuarios se duplicó entre 1951 y 2011, en tanto se redujo el número de explotaciones, en especial las de menor extensión”, comentó el director de DIEA. En 1951 había 85.258 explotaciones; en 2011, 44.890.

Hernández remarcó que “entre 2000 y 2011 desaparecieron 8.000 explotaciones de menos de 20 hectáreas, en tanto que de 12.241 explotaciones menos que hay, 11.100 son de menos de 100 hectáreas”. “Los censos muestran situaciones. No las explican ni muestran lo que pasó en el medio”, acotó.

 

 

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