Minería: entre el plebiscito y la diversificación productiva

URUGUAY  –  JUAN SAMUELLE  – EL OBSERVADOR  –  ENVIADO A DURAZNO   –

Debate permitió apreciar visiones contrapuestas sobre la producción minera en Uruguay  –

En el debate “Minería: ¿por qué sí?, ¿por qué no?”, en la 101a Exposición de Ganadería de la Sociedad Rural de Durazno (SRD) que se viene desarrollando en su predio ferial en Santa Bernardina en ese departamento, por un lado se expuso el valor de permitir que la población (tras ser informada en forma adecuada) se pronuncie en un plebiscito y, por otro, el que tiene habilitar estos desarrollos productivos en el marco de una diversificación productiva que permita distribuir más riqueza y de mejor modo.

Con la moderación a cargo del periodista Martín Olaverry, fueron alternando sus visiones Víctor Bacchetta, periodista experto en temas ambientales, editor del Observatorio Minero del Uruguay e integrante de la comisión coordinadora pro plebiscito contra la minería metalifera a cielo abierto, y Daniel Martínez, senador de la República por el partido de gobierno y ex ministro de Industria.

En distintos momentos se expresaron, por ejemplo, sobre si la explotación minera es compatible con la agropecuaria en un país productor de alimentos. Bacchetta abundó en detalles sobre impactos negativos en la producción agropecuaria, por ejemplo en relación a lo que sucederá con los cráteres una vez culminado el manejo minero y en relación al agua que habrá en esos enormes pozos.

Martínez citó como ejemplo de sana convivencia a la actividad en el estado brasileño Minas Gerais, el más grande en el territorio del vecino país, donde hay una gran producción siderúrgica siendo a la vez el estado que más carne produce, estando una explotación a pocos kilómetros de otra. Tambien dijo, a propósito del temor que hay por los crácteres que quedarán tras la explotación, que en Alemania vio cráteres mucho más grandes que los que habrá aquí muy próximos a centros poblados en un país caracterizado por sus controles: “todo depende de cómo se haga, chantadas en América Latina y Uruguay ha habido montones”, citando que existe tecnología para hacer las cosas bien.

“Tenemos la espada de Damocles de la firma del contrato con Aratirí”, dijo Bacchetta, aludiendo a su inminencia y a la necesidad de profundizar en la información sobre el proyecto. Martínez precisó que “no está pintada la Dinama, ni está pintado el gobierno”, citando que la aprobación del proyecto se ha dilatado porque se está analizando información adicional que ha solicitado.

Víctor Bacchetta: acuerdo multipartidario se quebró

En un debate que fue observado por unas 100 personas en la Carpa de Conferencias de la SRD, Bacchetta dijo que “lo que estamos reinvindicando escencialmente es que se dé la información fehaciente y que se dé la posibilidad a la población para tomar una decisión de esta envergadura en este país”, citando que el acuerdo multipartidario que hubo en su momento en torno a la megaminería en Uruguay “se quebró por el camino”, por lo tanto entiende clave no apresurarse en autorizar el proyecto y que “la población se involucre en un proceso de información, de responsabilidad y de toma de decisiones”. Puntualizó que el primer problema que aprecia es el del acceso a la información, y preguntó por qué aparece hoy este proyecto (para explotar yacimientos metaliferos en Uruguay) cuando los yacimientos en el país “son pequeños y de bajo tenor, pobres en su contenido”, tanto en oro como en hierro.

Bacchetta: precio del hierro está cayendo

Argumentó, luego, que atrás de esta actividad hay una coyuntura especulativa internacional “que para nosotros es clave (…) porque se enriquecen unos pocos y la gran mayoría se van a la bancarrota”. Por una coyuntura pasajera los yacimientos uruguayos pasaron a ser atractivos, porque el precio del hierro ascendió cinco veces en tres años, de US$ 36 a US$ 187 la tonelada, existiendo ahora indicios de una caída del precio que está a US$ 123 y puede llegar en 2015 a los US$ 90. “Con esos precios dejan de ser rentables nuevamente los yacimientos uruguayos” y que algo similar sucedió con la explotación del oro, por lo que la empresa Orosur envió a 200 trabajadores al seguro de paro. Advirtió que, dadas esas coyunturas pasajeras, las compañías internacionales activan o desactivan sus explotaciones.

Bacchetta: coyuntura especulativa internacional

Añadió que el potencial minero uruguayo es acotado. Dijo que el proyecto único que hay es el de Aratirí, que se habla de cinco o seis proyectos similares, para una megaminería, pero que en realidad no los hay, y que el proyecto minero de Aratirí “es típico además de un emprendimiento de una coyuntura especulativa internacional” y que por eso establece “un ritmo de extracción frenético”. También se mostró escéptico sobre la existencia, en relación a esta actividad, de un emprendimiento siderúrgico nacional. Luego remarcó que las contradicciones que se han manifestado por parte de la empresa en cuanto al volumen de agua a utilizar, con diferencias en millones de metros cúbicos, “para nosotros es una demostración de poca seriedad en el manejo de la información”. Incluso dijo que para conocer los impactos de la minería a cielo abierto, solo basta con ingresar a Google y buscar con “drenaje ácido de rocas”, para apreciar incluso información de las movilizaciones de las comunidades afectadas. También denunció la falta de información precisa sobre el monto de dinero que el Estado uruguayo percibiría por esta explotación.

Martínez: un montón de dinero

En el marco de un debate que se extendió durante casi dos horas, Martínez aclaró que si bien discrepa en algunos aspectos con otras personas, tiene claro que gracias a los movimientos ecológistas se han corregido “muchas barrabasadas que se estaban haciendo” porque para muchos “el lucro de la ganancia justifica cualquier cosa”, subrayado la relevancia de la existencia de gente que defienda valores y no solo márgenes de ganancia. Sobre la ley de megaminería, dijo que lo que le preocupó cuando accionó fueron tres cosas: el impacto ambiental, que quede la mayor parte de ganancia posible dentro del país y que, siendo un recurso no renovable, que el beneficio (“es un montón de dinero”, graficó) alcance a futuras generaciones administrando la riqueza progresivamente (mediante un fondo solidario intergeneracional que implica que ahora solo se pueda utilizar el 30% de los dineros obtenidos e incluso en inversiones puntuales). Indicó que muchos cuestionamientos han existido no por mala intención, sí en función del desconocimiento y de la desconfianza. “Vemos conspiraciones en muchos lados”, señaló, advirtiendo que hay ejemplos de megaminería con resultados desatrozos y otros con buenos logros.

Martínez: hay que tirarse al agua

Sobre los eventuales impactos, como la generación de polvo, “por suerte la tecnología avanza y hay como evitar las cosas”, puntualizó. “Existen elementos tecnológicos para poder ir enfrentando los problemas producto de la actividad humana que se genera en el medio ambiente para ir canalizándolos y solucionándolos”. Mencionó que está tan preocupado por un eventual impacto como lo está por un eventual mal manejo en las aplicaciones de agroquímicos, y que ha luchado toda la vida para dejarle un mundo mejor a sus hijas y a sus nietos, citando que incluso una de sus hijas es militante ecologista. Remarcó que en su visión es fundamental que siga existiendo una actividad agropecuaria de excelencia, pero que conviva con otras actividades, diversificando. “Hay que tirarse al agua, aprender, hacer las cosas lo mejor posible y corrigiendo”, dijo aludiendo a que lo mejor es activar cuanto antes estos emprendimientos para, llegado el caso, ir corrigiendo lo que se deba ajustar. La ley de Megaminería “es una excelente ley, que da garantías”.

Martínez: tras los pasos de Finlandia y Corea

Indicó que “el drama de Uruguay es ser una Nación que produce básicamente lo que vale poco e importar lo que vale mucho”, poniendo como ejemplo a Corea del Sur y a Finlandia que tomaron decisiones tendientes a diversificar sus producciones lo que les ha permitido hoy superar abiertamente el ingreso per cápita anual uruguayo (Finlandia US$ 51 mil, Corea US$ 48 mil y Uruguay US$ 16 mil, cuando hace algunas décadas eran países más pobres que Uruguay). Dijo, al respecto, que Uruguay mejoró mucho, porque hace 10 años lograba US$ 4.000, “pero estamos lejísimos”. Añadió que diversificando “se distribuye mejor la riqueza”, que es lo que pasa en esos países y en otros donde en vez de optar por un 80% de producción primera tienen un 40% de producción primaria y le agregan un 40% de áreas de industria de media tecnología y un 20% de alta tecnología: “yo sueño ese país, de mucha generación de riqueza, de hacer las cosas con excelencia, con absoluto compromiso medioambiental, pero con diversificación productiva y con distribución de la riqueza, más riqueza y distribuida”, instando a “aceptar los desafíos”. Si bien dijo que no hay que tenerle miedo a debatir, y que le parece bien que la ciudadanía se exprese en un plebiscito, aclaró que desde su fuerza política no se promoverá esa instancia.

Martínez: demonios, Hitler y Stalin

Señaló, con énfasis, que “lo que nunca podemos hacer es tener la cobardía de demonizar a los que piensan diferente, eso llevó al mundo a muchas aberraciones, así nació un Hitler, un Stalin, pila de gente que le hizo un daño tremeno a la humanidad”. Puntualmente sobre el contrato de Aratirí, pidió no expresarse, dado que hoy no integra el Ejecutivo, ámbito en el que se está procesando el mismo. Dijo, también, que en el caso de la explotación de oro por un lado dejaba un margen de utilidad para el país “ridículo” y por otro jamás generó un debate que la cuestionara. Martínez expuso, además, sobre la necesidad de contar con un puerto de aguas profundas, independientemente de la aprobación de la explotación minera, para abaratar costos logísticos y mantener al país competitivo, de la mano de obras que permitar atracar a los barcos de mayor tamaño que hoy se fabrican y necesitan hasta 19 metros de calado y ya no los 12 que existen actualmente, lo que va de la mano de la instauración de un polo logístico sumamente beneficioso para el país.

 

 

SRD se opone

 

Álvaro Bentancur, presidente de la gremial anfitriona, dijo a El Observador que la SRD generó esta instancia de debate “para hacer un aporte a toda la sociedad, no solo a los productores, para que haya más y mejor información, para que cada uno exponga sus opiniones y luego todos podamos sacar mejor nuestras conclusiones”. Añadió que “tan malo es en este tema la poca información que se nos da como la mala información que pueda haber, la desinformación es algo muy malo”. Finalmente, enfatizó que “con la información disponible, la posición de la SRD es tajantemente contraria a esta explotación minera, tajantemente, por eso incluso promovemos que se firmen las papeletas y haya una instancia de plebiscito para que todos podamos tomar una decisión”.

 

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