“El desafío es convencer a los productores que mantengan las ovejas en carne y lana”

URUGUAY  –   HUGO OCAMPO  –  ENTREVISTA DE EL OBSERVADOR AGROPECUARIO AL NUEVO PRESIDENTE DE CENTRAL LANERA URUGUAYA (CLU), ALEJANDRO NIN –

¿Qué desafío representa haber asumido la presidencia de Central Lanera Uruguaya (CLU)?
Es la cuarta vez que me toca esta responsabilidad, rotación mediante. Estoy vinculado a la institución desde 1985 como delegado a los plenarios.

CLU es como el sueño del pibe: interviene en toda la cadena, cuando otros rubros fracasaron.
Hay un cierto paradigma desde el productor, de que eslabones de la cadena que no domine es donde están las pingües ganancias en la industria o el comercio. A poco que uno incursiona hay un valor a distribuir que no es necesariamente a expensas de otro eslabón de la cadena. Fue todo un aprendizaje, por ejemplo no se sabía cuál era el precio de nuestras lanas en el exterior.  También por eso CLU nace con vocación exportadora y hoy exporta el 100% de su producción.

¿Qué espectro abarca cuando se habla del mercado de la lana?
Nuestra cooperativa tiene un conocimiento en más de 20 países de cómo funciona el negocio. Hoy pasamos de exportar lana sucia los primeros 20 años a exportar tops en los 27 años siguientes, lo que representa casi el 100% de la lana que recibe, con lo cual podemos acceder a más de 50 clientes en cerca de 20 países. Se manejan lanas en CLU desde un rango de 13,4 micras, que se obtuvieron en esta última zafra de productores del Club Merino Fino, hasta las 33 o 34 micras de raza Romney Marsh. Por lo tanto, cuando se habla de cómo está la lana, en realidad se trata de una serie de productos que van a tener usos muy distintos, desde vestimenta de alto valor, como trajes para hombres o para damas muy livianos, casimires muy finos, hasta tejidos planos para tejer a máquina o a mano que son para vestimenta y también para alfombras, cortinados y distintos tejidos de uso industrial.

¿Para los productores qué oferta debería generar CLU?
Debe tener una oferta sostenida y consistente de lana de los tipos mencionados para abastecer a los mercados a los que accede. Y el gran desafío de CLU es lograr convencer a los productores que vale la pena mantener las ovejas en los rubros de carne y lana. Son alternativas rentables que están por encima de otros negocios ganaderos, como pueden ser la cría vacuna o la invernada, y algunas producciones agrícolas.

¿Hay que mejorar la producción o aumentar el stock ovino?
Hay suficiente tecnología generada por instituciones como el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y las facultades de Agronomía y Veterinaria que si el productor la adopta en un porcentaje razonable –y aun manteniendo los 8,5 millones de ovinos–  está en condiciones de tener una performance mejor de eficiencia reproductiva, en número y calidad de los corderos que se producen, en término de los tipos de lana que se produce y de su adecuada presentación. No hay que buscar aumentar el stock, eso será consecuencia de mejorar la eficiencia de los recursos que tenemos.

¿Cuáles son las herramientas?
Tenemos alrededor de 1.600 productores y en los dos últimos años hemos diseñado el programa Gane más con sus ovinos, que tiene tres rutas tecnológicas con sus respectivos protocolos de producción, que lo presentamos el año pasado en el LATU. En febrero estamos recibiendo manifestaciones de interés de nuestros productores socios que podrán elegir entre las rutas: más corderos, cordero eficiente o más lana. Tiende a lograr el compromiso del productor, brindándole asistencia técnica individual especializada, un seguimiento de todo el proceso productivo, intercambio de experiencias con los especialistas y financiamiento exclusivo para la adquisición de productos y programas. Tendrá su costo para el productor, pero será módico y competitivo con respecto a la inversión que hay que hacer y el beneficio que va a generar.

¿Por dónde pasa el crecimiento de CLU: por cantidad de productores o por volumen?
Pensemos en cuál es el tamaño óptimo del negocio, es claro que hay una escala mínima. Si uno ve las empresas laneras que hay en el país ninguna tiene menos del 10% o el 15% del volumen de la zafra nacional. CLU maneja el 12% de la lana que produce Uruguay y peina el 15% de los tops que produce el país. Es un tamaño adecuado en términos de lana, pero en términos de carne ovina, donde somos un proveedor calificado de corderos de dos o tres frigoríficos –siendo el San Jacinto el principal, con más del 80% de los corderos remitidos–, hay más posibilidades de crecer con más eficiencia. De esos 1.600 productores que tiene CLU, más de una tercera parte (unos 550) producen cordero pesado, pero en realidad tiene capacidad para hacerlo casi el 100% de los productores. Por lo tanto, un logro importante sería aumentar la cantidad de productores que hacen cordero pesado y con esto pasaríamos de remitir 140 mil corderos, que sería el doble. Este puede ser un objetivo aunque obviamente no es de un año para el otro, pero puede ser en un plazo de cinco años. Es posible. En cambio, sería más difícil duplicar la producción de lana porque habría que salir a captar más productores.

¿Cómo está el negocio ovino?
El rubro ovino tiene que ganarse un espacio frente a la carne vacuna y las tierras agrícolas, pero los números mandan. Además, está la vocación del productor y los recursos que tiene. Tenemos buenos números, con un ciclo anual en producción de lana y carne. En la mitad de tiempo podemos estar vendiendo carne y lana,
frente al vacuno que tiene que esperar tres años para armar la escala productiva. Por el lado de los costos de producción, tenemos problemas de competitividad y, si bien somos el segundo país exportador topista
detrás de China, somos un país caro.

Ficha personal

Edad
62 años
Estado civil
casado con Patricia Alonso
Hijos
Lucía y Magdalena
Profesión y actividad
Veterinario y productor

Hincha
Nacional y Trouville

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