“Problemas ambientales los hubo y los hay pero son manejables”, opinó decano de Agronomía.

URUGUAY  – La sustentabilidad debe incluir aspectos globales ambientales y de viabilidad económica. – 

El lunes 9 de junio tuvo lugar en el anfiteatro de Facultad de Agronomía (Sayago), una Mesa Redonda sobre Sustentabilidad en el marco del cierre del curso “Ecología, Agricultura y Ambiente” del Ciclo de Introducción a la Realidad Agropecuaria (IRA) y el Departamento de Sistemas Ambientales. En la Mesa Redonda participó el Decano de la Facultad, Ing Agr. (Ph.D) Fernando García Préchac, el Ing. Agr. (Ph.D) )Jorge Urioste del Depto. de Producción Animal y el Ing. Agr.(Ph.D) César Basso del Depto de Protección Vegetal. La modalidad de la mesa consistió en desarrollar preguntas comunes para todos los expositores sobre la sustentabilidad de los sistemas de producción agropecuaria, así como el lugar desde donde se ubica cada uno para centrar el tema y los desafíos que tiene el Uruguay en materia de sustentabilidad.

Inició el Ing Agr. (PhD) Jorge Urioste, docente del Departamento de Producción Animal y Pasturas e integrante del grupo disciplinario de genética animal, quien destacó que si bien no es especialista en ecología “tengo preocupaciones sobre la ecología y la sustentabilidad”.

Sostuvo que hay que pensar en el largo plazo “y nosotros lo hacemos en el área de biología genética y en los aspectos económicos de la sustentabilidad”. En su intervención compartió una serie de experiencias a raíz de las giras realizadas a los predios de productores y destacó los problemas reproductivos que tienen los animales, lo que se debe a la importación de material genético que no toma en cuenta todas las consecuencias biológicas que vienen con la búsqueda de aumentar la producción. “Hay que tratar de poner la mirada sobre otras características que también interesan y buscar sistemas sostenibles a largo plazo que incluyan el bienestar animal y la sustentabilidad económica del productor”, sostuvo.

En cuanto a los desafíos, destacó las contradicciones que se generan entre producción y sustentabilidad. “En el contexto del mercado y la globalización y en materia de la genética, uno de los peligros es la importación indiscriminada de materiales genéticos que quizás andan bien en otros lados pero no acá, o la creencia de que todo lo que viene de afuera es mejor”, explicó.

El Ing Agr. (PhD) en Entomología César Basso, docente del Departamento de Protección Vegetal consideró que la protección de los cultivos y el concepto de sustentabilidad está unido y muy ligado especialmente en los últimos años. Recordó que las preocupaciones del ser humano en torno a los alimentos y la afectación de las plantas por plagas e insectos son milenarias y sostuvo que en los últimos años, el desarrollo de insecticidas como el DDT formaron parte de esa búsqueda para evitar plagas y enfermedades de las plantas pero que después se vio que esas soluciones traían en realidad mas problemas que solución. Expresó que en ese proceso se hizo una evolución hacia lo que se conoce como manejo integral de plagas pero que aún así se estaría lejos de incluir la noción de sustentabilidad. Es a partir de la Cumbre de Río (1992) que se planteó con fuerza la importancia de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer a las futuras generaciones y se incluyeron las tres dimensiones de la sustentabilidad: social, económica y ambiental.

En ese sentido “nosotros estamos planteando una visión mas holística que no solo incluye lo que pasa en una región, sino en un sistema mas integrado. Hay que empezar a salir del problema insecto y del problema cultivo y pasa a tener una dimensión mas amplia”, expresó. Agregó que en su caso trabaja en control biológico y uno de los métodos consiste en el uso de materiales naturales para las plagas reduciendo y racionalizando el uso de insecticidas químicos. “Estamos trabajando en control biológico en invernaderos de morrón, en un trabajo conjunto con el INIA en el que hay mas de 50 productores y consiste en el control biológico sin insecticidas químicos o con uso de alguno en pocas cantidades”.

Agregó que para que esto sea sustentable deben contemplar la dimensión económica. “La viabilidad pasa por la alternativa del costo pero también del beneficio en términos económicos, en la valorización y en la diferenciación económica. Además debe ser sustentable para el productor, el consumidor y también para el medio ambiente porque con este manejo conservamos la diversidad que es la base de la estabilidad y la regulación”, sostuvo. Expresó que el concepto de sustentabilidad está degradado ya que está siendo apropiado por empresas y por instituciones que lo utilizan parcialmente, ya que lo que proponen muchas veces no contempla a fondo las tres dimensiones de la sustentabilidad.

Por su parte el Decano de Facultad, Ing Agr. y PhD en Manejo de Suelos, Fernando García Préchac, destacó que en los últimos tiempos el país ha vivido cambios que llaman la atención, especialmente en cuanto al riesgo que tienen los suelos uruguayos. “Antes estábamos tranquilos porque teníamos una rotación de pasturas, pero después con los eventos económicos y la llegada de las empresas -especialmente con el cultivo de soja-, el PIB del país aumentó, el uso de los recursos naturales aumentó y hay mayor presión sobre suelo y agua”, sostuvo. “Ante esto, la respuesta es tratar de administrar correctamente los procesos de modo que sin bajar la producción minimicemos el deterioro de los recursos”.

“Para nosotros el suelo es un tema central de atención pues Uruguay nació, ha sido y va a tener por un rato largo como motor de la economía, la producción agropecuaria”- expresó. Además destacó la relación que hay entre la erosión del suelo y la calidad del agua. “Se habla poco de ello pero la principal causa de contaminación del agua en la Cuenca del Río Santa Lucía, se debe a la erosión del suelo y los sedimentos que son arrastrados a las aguas, principalmente el fósforo”, y explicó que esos sedimentos vienen de un problema de hace varios años.

En cuanto a los desafíos sostuvo que los problemas ambientales son manejables y mencionó que en la historia de la sustentabilidad han habido “malos y malas”. “Primero fue el arroz porque estaba ocupando los humedales de manera irresponsable, pero hoy en día el arroz es reconocido en su manejo y somos líderes en la exportación mundial. Luego apareció la forestación y posiblemente la celulosa sea este año el mayor rubro de exportación en cuanto a cantidad de dólares. Ahora aparecieron como “malas” la soja y la minería a cielo abierto”. Ante esto considera que “la gracia está en buscar la manera de minimizar el impacto en el ambiente pero sin negarnos la posibilidad de ser una sociedad rica. Problemas ambientales los hubo y los hay pero son manejables”, opinó.

Para finalizar recordó a los presentes que Facultad de Agronomía firmó un convenio con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para generar un registro de Ingenieros Agrónomos acreditados para presentar planes de uso y manejo responsable de suelos. Dijo que con este Plan se logró que el 95 por ciento de las tierras cumplan con las normas. Otra línea de acción es el trabajo con Facultad de Ciencias para el tema de la erosión y nutrientes en tambos.

“Hay aportes importantes que se están haciendo y yo creo que no debemos encasillarnos en un concepto, tenemos que usar el sentido común y el objetivo es el beneficio social y general y no puede haber propietario o sociedad rica si no hay producción”. Además, agregó que actualmente la locomotora de la demanda viene de China y de los países emergentes “ya el año pasado China fue el principal comprador de carne, leche y soja de Uruguay y tenemos que ver esos aspectos”, concluyó.

Durante la ronda de preguntas los estudiantes quisieron saber si una persona que trabaje con mosquito fumigador en el campo está mas expuesto a enfermedades. Los docentes explicaron que en los últimos años ha habido una evolución en la producción de químicos y se han establecido normas para su uso, pero también reconocieron que hay un abaratamiento del costo de los insecticidas, además, si bien hay avances tecnológicos que pueden minimizar esos efectos como lo son las cabinas aisladas, el estar mas cerca de los agroquímicos hace que las personas estén más expuestas. Se dijo que hay que trabajar más en el control pues en teoría está reglamentado el uso de los recipientes de los productos, sin embargo el propio MGAP reconoce que les está costando mucho controlarlo.

El decano agregó que el MGAP esta haciendo un registro en tiempo real para saber donde se hace una aplicación de agroquímicos a los efectos de que se apliquen con el producto que está habilitado, se delimiten bien las zonas de aplicación y se detecten las áreas sensibles ya sean áreas pobladas o fuentes de agua. Sostuvo que es un primer paso y que hay que ver cómo funciona el control de esa norma.

Otra de las preguntas hecha a los docentes fue desde dónde se posiciona Facultad de Agronomía desde el punto de vista de la sustentabilidad y con qué cabeza debe salir un Ingeniero Agrónomo de acá en cinco años. Como respuesta, el Decano expresó que lo más importante que la Facultad debía proveer es la independencia, el conocimiento y el criterio propio. Por su parte, el Ing. Agr. César Basso elogió la pregunta y sostuvo que lo que hay que enseñar es el conocimiento de las metodologías y los enfoques, pero a su vez, la amplitud necesaria para desarrollar cambios y procesos. “Educar para que puedan ser capaces de manejar el contexto y de poder insertarse en el medio, con los pies en la tierra, pero que también puedan producir cambios en la realidad que están viviendo, es un difícil equilibrio, expresó.

“Yo diría que hay que sacar el espíritu crítico” respondió Urioste. “La facultad debe darles los elementos necesarios y ustedes poner el espíritu crítico. Créannos, pero solo un porcentaje, pues la realidad va cambiando constantemente y el espíritu critico debe demandar respuestas”

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