Se acentua caída del área arrocera, pero no le echan la culpa a la soja

URUGUAY  –  

Para la ACA, la oleaginosa llegó a los sistemas arroceros, pero para sumar; el achique se explica porque el precio y los crecientes costos dan números en rojo –

La caída en el área arrocera, manifestada en la zafra pasada y que se estima que se acentuará para 2014-2015, obedece a la ausencia de un margen de rentabilidad que el negocio le brinda al productor, y no a que esté priorizando otra explotación en sus chacras, puntualmente la de cultivar soja.

Esta reflexión la formuló a El Observador Agropecuario el vicepresidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), Hernán Zorrilla.

Aunque admitió que “se trata de un tema complejo”, enfatizó que “particularmente el arroz no se está dejando por plantar soja, la soja sí pasó a integrar las rotaciones arroceras, suma en la rotación; en todo caso habrá un porcentaje muy bajo de productores que puede abandonar la actividad arrocera por la sojera”.

La realidad, según se percibe por parte de los productores de arroz, es que muchos agricultores integraron la producción de soja dentro de los sistemas arroceros “en una actitud que le aporta mucho al sistema arrocero”.

Añadió que “no soluciona el plantar soja, y mucho menos en suelos arroceros, el problema económico que actualmente tiene el arroz, no se trata (la soja) de un cultivo que viene para solucionar el problema económico que tiene el arroz”.

Un achique del 3%

En tanto, consultado sobre los datos expuestos por la Encuesta de Arroz Zafra 2013-14 (ver en los cuadros), señaló que “coinciden bastante con los datos nuestros”.

El relevamiento realizado por la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), entre otros datos, divulgó que en la última campaña se cultivó arroz en 167.200 hectáreas, con una producción de 1.348.300 toneladas y un rendimiento de 8.064 kilos por hectárea, considerando el total nacional para los tres ítems.

En el área, se establece pues una caída del 3% con relación a las 173 mil hectáreas ocupadas con el cultivo en la campaña anterior (2012-13).

Se indica, además, que se logró un rendimiento similar al de las zafras anteriores.

Considerando lo que está por venir, el informe oficial indica que para la zafra 2014-15 el área de siembra puede estimarse en 164 mil hectáreas.

Al respecto, Zorrilla precisó que “la encuesta se desarrolló en mayo –concretamente en la segunda quincena de ese mes– y luego ha ido cayendo más la expectativa de siembra, eso en vez de mejorar empeoró”, incluso luego de esa fecha fue que se realizó la asamblea de productores en la que se percibió con claridad, destacó, un incremento del desánimo de los productores arroceros.

Otro achique por llegar

“Suponemos que la estimación del área a sembrar seguirá cayendo, incluso hay quienes opinan que la caída será superior a la que se produjo el año pasado”, indicó.

Aunque se cita oficialmente que el área cayó 3%, en realidad el descenso fue mayor considerando que el área originalmente prevista para la última zafra era próxima a las 180 mil hectáreas, por lo tanto la caída real se puede estimar del 6% al 7%.

Zorrilla aclaró que “todavía es temprano para hablar de un área definitiva, pero hoy sí se puede afirmar que hay una fuerte incertidumbre”.

La ausencia de un margen de rentabilidad en el sector es tal que incluso en el caso de productores que no están en una situación comprometida se toma la decisión de ajustar el área, por lo que se teme que la caída sea mayor a la que oficialmente se detectó hace dos meses cuando se efectuó la citada encuesta arrocera. Dada esa realidad, incluso, es que en la asamblea de los productores, que se realizó hace dos semanas en Treinta y Tres, se instó a generar nuevas instancias de negociaciones con la industria.

El resultado de esas nuevas instancias, se estima, incidirá notoriamente en la decisión final de los arroceros sobre bajar el área o, directamente en algunos casos, no plantar durante la próxima campaña.
Esta situación, de gestionar nuevas negociaciones con la industria, es inédita. Al respecto no han surgido novedades, incluso la nueva negociación en la que se podría generar una nueva reliquidación del precio (ver en el recuadro de la página 6) “no se hará antes de 60 o 90 días”.

Alternativa: arroz con cáscara

Sobre la productividad, Zorrilla dijo que “el gran drama está ahí, está en un tope de rendimiento tecnológico, pensar en lograr más rendimiento que el que se está logrando con la tecnología actual es prácticamente imposible”. Agregó que “tal vez ya se ha ido a una máxima eficiencia”.

En materia de precio, “es muy difícil que podamos pensar en tener valores arriba de los US$ 600 por tonelada, que es a lo que se está vendiendo, pero ahí sí tenemos el aporte de una propuesta que la ACA le ha hecho mucho a la industria, que en cierta medida la ha ido tomando: la posibilidad de la venta de arroz con cáscara”.

“Hoy hay quienes pagan mejor el arroz cáscara que el elaborado, elaborar el arroz en Uruguay pasó a ser una de las razones de la gran caída de la competitividad, es tan caro elaborar el arroz que hace que sea mucho mejor negocio venderlo con cáscara”, comentó.

Destacó que ello supone un riesgo para todo este sector que está muy bien integrado, “lo que pasa es que hoy hay un porcentaje muy bajo de productores que están por fuera de este sistema integrado, por fuera del sistema convenio, que de pronto están haciendo negocios a valores con un dólar o un dólar y medio por encima de lo que está haciendo el sistema convenio y esa diferencia es para muchos la diferencia entre la vida y la muerte”.

Señaló que está claro que esa opción de vender el arroz sin procesar no es trasladable al 100% de la producción en el sistema convenio, “pero todo aquello que aporte ingreso, hoy, aunque sea coyuntural, hay que hacerlo porque el sector atraviesa por una situación de gravedad”. Por lo tanto, dijo, “si un porcentaje se vende con cáscara, sin comprometer el funcionamiento de la industria, pensando siempre que debería ser algo circunstancial, hay que hacerlo, porque hoy la prioridad absoluta es lograr mayores ingresos porque pensar en bajar costos, al menos a corto plazo, es muy difícil en el marco de una situación muy apremiante, más allá de que igual se está trabajando a todos los niveles”.

Finalmente, Zorrilla destacó que, a diferencia de lo que sucedía hace algunos años, y sobre todo tras la inauguración oficial de la cosecha en 2014, “hay un reconocimiento generalizado sobre lo complicado de la situación del sector, a todos los lugares a los que vamos vemos que hay conciencia, eso es un cambio muy grande con relación a cuando empezamos con el último Fondo Arrocero. Entonces dijimos que transitábamos hacia cierta situación y lamentablemente esa situación llegó, pero está reconocida y esperamos construir alguna nueva solución a partir de eso”.

Admitió que el Fondo Arrocero “fue una bocanada de aire muy importante, una solución financiera a un problema económico, pero pasó el Fondo, se cobró y ya se empezó a sentir porque del precio recibido por el producto se van restando US$ 0,35 por bolsa y la situación real se va desnudando”.

Esta vez no incidide la disponibilidad de agua

Visualizando la próxima siembra de arroz, “hoy estamos suponiendo que el productor no tiene problemas de agua, al contrario”, comentó Hernán Zorrilla, y admitió que en los últimos años las fluctuaciones en el área arrocera obedecieron precisamente a la buena o mala disponibilidad de ese recurso, “pero hoy no es así, lo que hoy está incidiendo en la incertidumbre de cuánto sembrar es el tema del precio que se recibe, que no cubre los costos productivos”.

A propósito, para la campaña 2013/14 los costos de la producción de arroz se ubicaron en US$ 2.170 por hectárea, de acuerdo al estudio realizado por los profesionales de la Asociación de Cultivadores de Arroz.

Zorrilla explicó, al respecto, que si se divide ese costo por los US$ 12,92 –precio provisorio para el arroz de esta zafra al que se llegó por una fórmula, no por un acuerdo con la industria como era tradicional– se establece la necesidad de producir 167 a 168 bolsas de arroz (de 50 kilos) por hectárea para cubrir el costo, pero este año el promedio nacional de la producción fue 161 bolsas por hectárea, por lo tanto en una enorme mayoría de las chacras el costo no se logró cubrir.

Incluso, precisó, esos US$ 12,92 no son lo que realmente recibe el productor arrocero por la bolsa de 50 kilos de arroz cáscara sano, seco y limpio, porque hay que descontarle a ese monto los US$ 0,35 correspondientes al pago del último Fondo Arrocero.

 

La cifra

582… productores que cultivan arroz estuvieron involucrados en el último Fondo Arrocero.

JUAN SAMUELLE  – EL OBSERVADOR  –

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