En Uruguay se perderán US$ 450: al caer precio de la soja

La caída del precio internacional de la soja provocará que el país deje de percibir unos US$ 450 millones, de mantenerse el actual nivel de mercados en 2015, en función de que los ingresos por hectárea bajarán US$ 300, por la caída del precio de US$ 475 a US$ 360 la tonelada. A esta situación se suma que las mejores explotaciones sojeras, que obtienen rendimientos promedios de 2.900 kg/ha, solo podrán empatar los costos de producción.

Serán afectados los dueños de la tierra, que cobrarán menos por sus arrendamientos –que se cotizan en kilos de soja– y los empresarios que producen los cultivos, que  perderán US$ 26 por hectárea.

Hace seis meses, los números indicaban que en promedio una empresa tipo iba a obtener un ingreso de capital de US$ 220 por hectárea, pero frente a esta nueva coyuntura del precio de la soja obtendrá solo US$ 72, o sea, 67% menos, de acuerdo a los datos presentados por el técnico de Fucrea, César Mosca. El técnico presentó los resultados económicos de los cultivos de verano de la zafra pasada y perspectivas de la próxima temporada en jornada realizada el jueves 18 en Mercedes.

En la zafra pasada se lograron buenos resultados en las soja de primera y segunda, asociados a que hubo buenos rendimientos y se pudo acceder a un promedio de precios de US$ 475 la tonelada.

Los costos de la zafra pasada mostraron en maíz un nivel de US$ 1.026 por hectárea; US$ 731 la soja de primera; US$ 605 de segunda; y US$ 512 el sorgo de primera.

Con estos costos y buena producción se obtuvieron márgenes  en general buenos para soja, pero para maíz y sorgo no fueron satisfactorios, con pérdidas por hectárea luego de pagar rentas de US$ 500 y de US$ 147, respectivamente.

Al analizar las perspectivas de mercados todas las señales mundiales son a la baja. Pero no todo son malas noticias, explicó Mosca, puesto que se espera que el año próximo sea de fase Niño. La base de datos de Fucrea indica que en los años Niño, donde llueve más, hay un rendimiento mayor para la soja de primera de 700 kilos en relación a los años Niña.

Por lo tanto, para las sojas de primera de la zona del litoral sur en los últimos cuatro años, hubo tres años Niño que arrojaron un promedio de 2.900 kilos por hectárea. Para la soja de segunda el rendimiento es de 2.105 kilos por hectárea. La proyección del negocio se hizo con un precio actual de US$ 360 la tonelada, debiéndose tener en cuenta que los costos no han variado mayormente y que el margen depende de los rendimientos y del precio de la soja.

Con estos datos los márgenes son prácticamente nulos siendo negativos en US$ 26 por hectárea para la soja de primera, luego de pagar los costos de producción y la renta. En el caso de la soja de segunda, da un resultado final parecido y queda empatado con los costos puesto que, si bien el rendimiento es inferior, tiene menos costos de producción e incide la mitad del valor de la renta, quedando el margen en -1. También es negativa la proyección para el maíz en US$ 170 por hectárea y US$ 184 para el sorgo.

Se consideró a su vez que los costos difieren en el valor de los arrendamientos, donde se manejaron valores de 1.000 kilos de soja por hectárea y por año en el litoral sur; 600 kilos en la zona centro; 900 kilos en el litoral norte; 500 kilos en el noreste; y 400 kilos en el sureste.

En consecuencia para no tener un margen negativo será necesario en el litoral sur tener un rendimiento de 2.980 kilos y en el resto de las zonas entre los 2.800 kilos y 3.000 kilos por hectárea. La situación es diferente para los que trabajan en campo y maquinaria de su propiedad, que necesitan un rendimiento de 1.531 kilos por hectárea para superar los costos. Se estima que estos productores representan 5%. l

Efecto año

En materia de soja se reafirmó que el efecto año ha sido el más importante, siendo buenos períodos de altos rendimientos los cuatro de los últimos cinco años analizados. El único año malo de la serie fue 2010 afectado por la Niña (déficit hídrico). Por otra parte, quedó demostrado que la zona del litoral es la de mejores producciones y que los antecedentes de cultivos con gramíneas, especialmente maíz, le llevan una ventaja a los restantes cultivos antecesores. Por lo tanto,  en un año que llueve y se siembra en un campo del litoral sobre una gramínea es posible que se maximicen los rendimientos, destacó a El Observador el técnico de Fucrea, Sebastián Mazzilli.

 HUGO OCAMPO  –  EL OBSERVADOR

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