Un año para el recuerdo

URUGUAY  –  Por Blasina y Asociados, especial para El Observador –

Un año que se recordará por baja de precios de las materias primas

El 2014 será evocado como el final de una década de cotizaciones ascendentes para los commodities y también por un cambio de lógica crucial y desafiante para Uruguay  –

Los agricultores esperan ansiosos que el precio del trigo que acaban de cosechar y la soja que acaban de sembrar se recuperen. Los productores lecheros esperan que las bajas que se han dado en los lácteos de Nueva Zelanda no se registren en Uruguay con mucha fuerza el año próximo. Los arroceros no tienen esperanzas de que su ecuación siempre cercana al empate cambie. En el mercado ganadero los precios de los vacunos se sumaron a la baja de precios.

Como en 1998/99 una fuerte devaluación en Rusia ha sido acompañada por una suba fuerte del dólar en Brasil, que esta semana alcanzó máximos en casi 10 años.

Todo un marco de desafíos para el agro uruguayo. Crecer con precios en alza es fácil. Ahora parece iniciarse un tiempo nuevo en el que el crecimiento deberá sostenerse en base a eficiencia pura y dura. Y los bajos precios no se sabe cuánto durarán, pero no hay señales de reversión en el corto plazo.

El ajuste a la baja de los precios de las materias primas tiene tres componentes principales. Uno pesa desde el segundo trimestre de este año cuando se empezó a configurar una gran cosecha en EEUU, que en el caso de la soja será continuada por una gran cosecha en el Mercosur, liderada por Brasil.

En segundo lugar, el dramático derrumbe del petróleo, que arrastra a buena parte de las materias primas, en particular a los granos relacionados con los biocombustibles. Y por transitiva, al resto  de los granos y, en parte, a los lácteos. Con maíz barato se produce leche barata.

Finalmente esta semana se ha sumado un derrumbe de las monedas de los países emergentes. Los países BRIC que impulsaron con fuerza a las materias primas ya no son una locomotora. En el caso de Rusia, su moneda expresa el enorme reto que significa enfrentar las sanciones de Occidente y la baja del petróleo a la vez. Esta semana se ha desplomado, agudizando una caída que venía de semanas atrás.

Vender carne y manteca al mercado ruso será muy difícil. Y no solo para Uruguay. También para Brasil y Paraguay, que tienen una exposición mucho mayor a ese mercado.

Brasil no ha tenido una caída dramática como la de Rusia, pero está en un estancamiento económico que no tiene final a la vista y con un ritmo devaluatorio mayor al uruguayo vuelve más difícil la colocación de lácteos y arroz. Seguramente no participe del mercado de trigo uruguayo.

China tuvo en esta semana un dato negativo en su producción manufacturera, que bajó al menor nivel en siete meses. Queda la expectativa de India, que con un nuevo presidente mantiene la esperanza de reformas modernizadoras, pero es de los cuatro el país que menos incide en las exportaciones de Uruguay.

De modo que el ajuste en el precio del ganado que se observa en estas últimas dos semanas puede no ser el típico de final de año, sino algo más estructural. El Novillo Tipo que sigue INAC ya bajó en noviembre y debe seguir haciéndolo en diciembre.

Granos, lácteos, carne
Entre los granos, el año fue de un gran descenso que todavía muchos productores se resisten a asumir. Muchos esperan que la soja, que esta semana se ha pagado menos de US$ 370 la tonelada puesta en Nueva Palmira, retorne al mundo de los US$ 400 para empezar a tomar posiciones.

Compensa en parte la espera de un buen nivel de productividad. Las lluvias generosas de esta primavera que está en sus últimos días ha sido decisiva para que el costo por kilo de carne se mantuviera bajo y el entore vaya a mantener la lógica de crecimiento de los últimos años. En la soja las esperanzas están cada vez más firmes en lograr una cosecha abundante que compense el menor precio.

Los remates de Fonterra de esta semana parecieron mostrar al menos que se ha alcanzado algo parecido a un piso en las cotizaciones de los lácteos. También los granos tienen oscilaciones por encima de los mínimos de  este año.

Dentro de un panorama preocupante por varios lados, la carne mantiene un mejor posicionamiento relativo ya que por un lado hay una oferta muy reducida, tanto en vacunos como en ovinos, y por otro lado porque hay una vez más conquistas de mercado alentadoras.

La posibilidad de exportar ganado en pie con destino  a Australia y de colocar carne ovina con hueso a EEUU –y luego tal vez al resto de América del Norte– pueden consolidar una estabilidad que será cada vez más apreciada.

En el balance de negociaciones está el cupo 481, cuya persistencia de largo plazo está en riesgo por las negociaciones de acuerdos de libre comercio en curso entre EEUU y la Unión Europea. Pero la carne tiene capacidad de diferenciación y una competencia reducida para defender su precio. Los granos son indiferenciados y tienen competidores.

Uruguay tuvo en 2014 un año particularmente lluvioso, que acentuó el jaque en el que están el trigo y la cebada desde hace tres años, pero que es importante para amortiguar los efectos de una múltiple crisis externa como no ha habido en los últimos años. El último momento difícil fue en 2008 cuando cayó Lehman Brothers. Pero en ese entonces se contaba con la lógica del accidente. Una vez restablecida la normalidad los precios volverían a subir.

Todavía no podemos percibir con claridad el gigantesco impacto que tendrá el derrumbe de los precios del petróleo, pero es urgente empezar a analizarlo porque ese es uno de los cambios radicales de 2014. Como también lo es la nueva abundancia de granos, con stock récord de soja en el mundo y producción récord del trío clave: soja, maíz y trigo. Es evidente que sin un precio de combustibles que refleje la realidad, competir será casi imposible. Lo mismo  puede decirse de la lógica cambiaria. El mundo está presenciando una  cascada de devaluaciones.

El 2014 fue además el año de la nueva ley agrícola estadounidense, que le da a los productores de América del Norte un red de seguridad de precios que los uruguayos no tienen. Ha sido pues el año en el que la fiesta se terminó. Y por lo tanto el 2015 será el año de la verdad para el costo intrínseco del país. Si los costos no bajan, habrá empresarios que quedarán por el camino. Pero más allá de eso, que en 2014 ha tenido casos diversos de empresas que no resistieron el viento en contra, es la persistencia del crecimiento de Uruguay lo que estará en juego si el desfasaje de costos y precios se acentúa.

Nadie quiere aflojar en el área productiva
Los mercados están dando una señal inversa a la que dieron en los años anteriores. No se trata ya de aumentar el área sembrada  con los grandes cultivos, sino de disminuirla. Pero nadie bajará alegremente el área de soja. Ha sido el cultivo más rentable de los últimos años. En los últimos tres años el stock de los tres granos principales se ha expandido en 103,4 millones de toneladas, de las cuales 53 millones son de maíz, 33,4 millones de soja y 17 millones de trigo.

Es muy difícil suponer que se puede competir en este nuevo escenario con precios  de combustibles congelados a US$ 110 el barril cuando en realidad está por debajo de US$ 60.

Pero Uruguay puede tener este año una cosecha récord de soja dado que tiene un área similar a la del año pasado y puede lograr un mejor rendimiento promedio. También tendrá una producción récord de terneros y un crecimiento interesante de la  faena de vacunos.

La realidad del mercado choca con una inercia de crecimiento productivo que lleva a suponer que los precios más ajustados demorarán al menos dos años en lograr recuperaciones significativas.

En el medio, para las economías más frágiles como la venezolana, principal compradora de quesos de Uruguay, pueden tocar tiempos muy turbulentos.  Unos de los mercados que viene sosteniendo al sector lácteo, estará en la cuerda floja. Los cambios en las variables de precios generarán impactos desde lo económico a lo político.

En Uruguay golpeará en forma relativa la sobre abundancia de granos y lácteos, en Venezuela y Rusia pegará de lleno  la sobre abundancia de petróleo. La fiesta de las materias primas ha terminado.

En el caso uruguayo de todos modos las inversiones siguieron llegando. Tanto en el sector forestal como en el agrícola el interés sigue.

 

 

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