“De los dos rubros que nos da el ovino, la lana es el que está más complicado”

URUGUAY  –

El Observador Agropecuario entrevistó al presidente de Central Lanera Uruguaya  –

Qué significa para usted la designación como presidente de CLU?
Desde hace unos nueve años estoy en la directiva de CLU en períodos alternados y provengo  de la cooperativa El Fogón de Sarandí del Yi, de Durazno, con la que tratamos de seguir colaborando. Es un desafío lindo de asumir la presidencia de una institución que es muy compleja, que tiene una actividad importante y de larga data en el país. Es un honor tener que actuar en representación de los más de 1.500 remitentes que tiene CLU en la actualidad.

¿Cómo ve hoy a la CLU?
La institución fue creada para generar una alternativa que solucionara algunos problemas comerciales de la lana en esa época, luego fue evolucionando hacia la generación de valor como una posibilidad más rentable para el productor, generando mucha información y oportunidades de mejora en los sistemas productivos. Ese enfoque llevó a la CLU a enfrentar una actividad industrial con los  mismos objetivos de generar valor para posicionarse en los mejores mercados del mundo. Ese aspecto está un poco complicado en el Uruguay actual, porque somos muy caros como país. La competitividad para los sectores que utilizan mucha energía y mano de obra con destino a  la exportación se está convirtiendo en algo muy difícil. En ese contexto estamos tratando de encontrar la mejor alternativa para seguir siendo competitivos y llegar al final de la zafra con un buen precio promedio al productor que lo deje conforme, pero además con mayores servicios para la producción.

¿Cómo se puede revertir la constante caída del stock ovino?
El sector pasa por algunas dificultades que son de larga data y a nuestro juicio necesita algunos cambios de estrategias que deberemos enfrentar. Se ha pasado por una etapa complicada de acceso a los mercados, fundamentalmente de la carne ovina, donde tuvimos serias restricciones en determinado momento y eso impidió que el productor lo visualizara como una alternativa buena. Hoy ese aspecto está mejor desde el punto de vista de los mercados, pero no desde el punto de vista de la accesibilidad que no hemos podido revertir y que proviene del episodio de fiebre aftosa de 2001, cuando por un tema de estrategia del país que nosotros compartimos en su momento se resolvió utilizar al ovino como centinela para reposicionar al mercado de la carne vacuna. Entendemos que cumplida esa etapa no se retomaron con la fuerza suficiente y en el tiempo adecuado las acciones para reposicionar  la carne ovina hasta mucho tiempo después. Hoy por suerte el sector oficial ha tomado con ganas esa tarea y se está trabajando fuertemente para estar en los mercados que mejor pagan y en las condiciones que mejor cotizan, como es la carne ovina con hueso en los mercados del Nafta y de la Unión Europea, fundamentalmente. Ese aspecto creemos que ha sido un freno económico incuestionable. Las dificultades que tiene de acceso a algunos mercados hace que cada tanto tenga alguna caída  abrupta de precios y eso desestimula bastante al productor. Y cuando no se ve seguridad y el tema no está en el discurso de los tomadores de decisiones hay una dificultad desde el punto de vista de la confianza en el rubro  que es donde tenemos que trabajar en conjunto con el sector oficial. Reposicionar el rubro en el lugar que deber estar por rentabilidad, por la oportunidad que significa para productores de zonas muy alejadas en donde otros rubros no se pueden implementar, pero esto no depende solo de nosotros, sino de un trabajo en equipo con el sector oficial.

¿Y la lana acompaña el negocio?
Sin dudas que acompaña. De los dos rubros principales que nos da el ovino, la lana es el que está más complicado, sobre todo en las lanas finas. Pero si lo miramos en una retrospectiva los valores en dólares corrientes son buenos y son un complemento importante cuando tenemos una explotación eficiente desde el punto de vista productivo. En lanas medias el mercado ha estado fluido, pero en ese segmento la lana incide menos y la carne toma mucho más relevancia. Pero en cualquier esquema productivo eficiente la lana representa entre 15% y 20%, y eso es mucha plata en cualquier actividad rural.

¿Se sigue trabajando en el agregado de valor?
Sigue siendo una meta importante, como lo fue al principio de la institución. Primero fue vender la lana en forma segura y llegar a los mercados de exportación, luego fue agregarle valor al producto, después fue la carne ovina. Hoy es la productividad, desarrollar esquemas  eficientes, poder seguir estando posicionados en los mejores mercados del mundo con tops de lanas muy finas y muy valiosas, que si bien hoy está circunstancialmente con valores más bajos, es la herramienta para estar en ese escenario comercial. Con ese fin se deberán solucionar algunos problemas de competitividad que tiene el país y que escapa a nuestra posibilidad de resolverlo.

¿Qué expectativa genera el nuevo gobierno electo?
Que el ministro (Tabaré) Aguerre se quede en el cargo nos parece una buena opción. En la última etapa de su gestión fue quien tomó en sus manos los temas de reposicionamiento de la carne ovina en los mercados más importantes. Es un tema que lo tomó con mucha fuerza, un ejemplo de ello es el compartimento ovino y toda la gestión que se desarrolla para ingresar a Estados Unidos con carne ovina con hueso. Esas son señales que desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) se está viendo al rubro con otra perspectiva que no se tenía antes, como lo confirman los últimos planes ovinos lanzados por esa repartición para pequeños productores.

HUGO CAMPO –  EL OBSERVADOR

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