“Estabilidad de la carne ovina y lana permitirá que el rubro continúe siendo competitivo en el futuro”

URUGUAY –

Analizando la competitividad del sector ovino, diversos analistas observan como positivo el momento que atraviesa el rubro, especialmente por el valor de la carne y la lana respecto a la historia. “El mercado de la lana está relativamente estable y la carne con buenas perspectivas, por lo que es probable que esta competitividad se mantenga en el futuro”, señaló a EL TELEGRAFO el ingeniero agrónomo Marcelo Grattarola.
El técnico responsable en el departamento de Paysandú del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) se refirió ante la situación que se origina “en productores prolijos, esmerados en producir bien, tanto en el ovino como en el vacuno”, quienes están en dudas “en cuanto a la permanencia del rubro ovino en el establecimiento o pensando en un cambio a un ovino más rústico”. El productor –por causa de distintos eventos anteriores, ya sea sequía, aftosa, eventos drásticos que ha sufrido la ganadería– “ya ajustó la carga ovina que llevan los campos con un piso de uno a dos ovinos adultos por hectárea”. Entiende que en la medida en que se baje la carga, “el peso económico del rubro en la empresa baja demasiado y el productor no está dispuesto a bajarlo mucho más”.
Grattarola destacó que otra ventaja del rubro es la “complementariedad, no solo biológica, sino económica en la diversificación de los ingresos”. Además, señaló que ante una posible sequía “el ovino es el que mejor produce y en ese momento es el que salva la economía del establecimiento”.
El profesional sanducero explicó que en años normales, “evaluaciones realizadas en 2014 establecen que entre la productividad actual promedio del rubro y una productividad a campo natural con inversión relativa baja tenemos un margen del 30%, que son entre 15 y 20 dólares de mejora por animal adulto”.
“Si hablamos de un lanar de 60 dólares, la rentabilidad es del entorno de un 25 al 30 por ciento. Sobre la base de insumos relativamente bajos (sin suplementar, sin praderas, sin hacer grandes subdivisiones y aguadas)”.
Grattarola entiende que se mejora la gestión del rubro “con una adecuada planificación, haciendo el cronograma de actividades a tiempo, mejorando los aspectos sanitarios y de alguna orientación genética para producir más carne y en muchos casos, bajar el diámetro”.
El ovino “se muestra muy competitivo con otros rubros, cuando hay una situación macroeconómica en donde se encarecen todos los insumos, el rubro tiene una respuesta a un bajo nivel de insumos, que se debe a decisiones empresariales de manejo, sanitarias, alimentación y genéticas”, dijo.

EXCESO DE LLUVIAS
El exceso de precipitaciones y altas temperaturas, además de los campos empastados, atenta contra el rubro ovino, fundamentalmente cuando la humedad es permanente.
“Es claro que se dan todos los problemas sanitarios conocidos, como ser parasitosis gastrointestinales, enfermedades podales y bicheras en general”. Esto para Grattarola, “si bien afecta a todo el rubro, se observan casos muy distintos de acuerdo a cómo esté el productor acomodado. Ya sea por los conocimientos que tenga y la mano de obra, por la dedicación o la tecnología que esté aplicando”.
Indicó que hay casos de productores con muy baja incidencia de pietín y haciendo baños preventivos con sulfato de zinc, “que están sobrellevando la situación relativamente bien, con menos incidencia de bichera. Por el contrario, se ven casos donde las instalaciones no son adecuadas, donde hay menos mano de obra, más trabajo en el establecimiento, menos dedicación a los lanares y no se están repasando como se debería ante la agresividad del clima, por lo que ahí hay más incidencia de enfermedades y mortandad de adultos”.
“Entendemos que son momentos difíciles, pero vemos que ahora los días de lluvias se están espaciando un poco más y el volumen de lluvias es menor, sobre todo en el norte, por lo que aguardamos un febrero más normal en donde se pueda revertir la situación, y llegar a marzo –el mes de las encarneradas– con las ovejas en mejores condiciones”. El rubro atraviesa actualmente la fase de destete, más allá de que algunos la inician en diciembre. “Sucede que los trabajos están atrasados, conspirando el clima en el cronograma de las actividades”.

A LA ORDEN
El cuerpo técnico del SUL “está a la orden” para agregar algún conocimiento más al productor, para resolver estos problemas, explicó el ingeniero Marcelo Grattarola.
Para el técnico, “el factor empresarial tiene mucho que ver. Cuando se ordena la producción, se recurre a mano de obra más especializada –el SUL capacita a través de los cursos de encargados– y las cosas funcionan mejor. Pero también entendemos que en el establecimiento debe haber una segmentación de la mano de obra. Como se especializa la mano de obra para agricultura o ganadería vacuna, también debería estar más especializada en el rubro ovino, con más conocimientos”, sostiene.
Para el técnico sanducero se debe segmentar. Es importante “especializar a la mano de obra más idónea, en especial a aquellos que tienen más predisposición en el ovino, que lo tratan mejor, por antecedentes o que les gusta más”

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