Prevén que stock ovino caerá este año a un mínimo histórico

URUGUAY   –  BLASINA Y ASOCIADOS – ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR –

Acentuando una tendencia que viene de años anteriores y con un precio más estable que los granos y más alto que los vacunos, el stock ovino no responde a las buenas señales del mercado y la majada uruguaya se encamina a un mínimo histórico este año.

El exceso de lluvias, los problemas sanitarios y la inseguridad impiden que el número de animales pueda mantener una tendencia creciente. Lejos quedaron los 25 millones de lanares que habitaron el país a comienzos de los años de 1990; este año la población será poco más de la cuarta parte de lo que hubo hace un cuarto de siglo.

“Posiblemente la población quede en menos de 7 millones, en el entorno de 6,8 millones. La señalada en 2014 fue muy mala a nivel nacional. Pensé que iba a ser un poco mejor, pero fue 66%, igual que en 2013”, dijo el consultor privado Carlos Salgado.

En enero y febrero se faenaron en total 181.754 ovinos –21% menos que en el mismo período de 2014– de acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC), pero si bien la faena está bajando, durante el año pasado y parte del actual verano la mortandad fue alta debido a problemas sanitarios en animales a raíz de las abundantes lluvias.

También han influido el abigeato y la actividad de los predadores como el jabalí, el carancho y el zorro, que ante la gran cantidad de animales débiles han producido abundantes pérdidas. La faena de 2014 además fue alta, considerando el tamaño de la majada.

El año pasado la cantidad de lanares ya había tenido una reducción importante de 680 mil animales, lo que la ubicó en la menor cifra en tres años.

De acuerdo a los datos preliminares publicados el año pasado por la División Contralor de Semovientes (Dicose), las existencias ovinas rondaron los 7,51 millones en 2014 y gran parte de la caída se compuso por hembras.

Las ovejas de cría pasaron de ser 4,25 millones al entorno de cuatro millones, y las ovejas de 4,49 millones a 4,24 millones; fueron las categorías que más se redujeron en cantidad. Las borregas diente de leche cayeron en 150 mil cabezas y fueron las que tuvieron el descenso porcentual más acentuado.

Sobre lo que se puede esperar para el año que viene, Salgado opinó que para el stock ovino “hay un espacio interesante en el que podría crecer. Puede ser que en 2016 se recupere al nivel del año pasado, pero no llegará a los 8 millones. En la zafra actual de carneros se nota que se vende, hay interés. De alguna manera el productor va a encarnerar”.

La baja faena de ovejas de comienzo de año es otro buen indicio. En los dos primeros meses de 2015 se faenaron 61.330 ovejas, 30% menos que al mismo momento del año pasado.
Por otro lado, la reducida oferta que hay en Oceanía ofrece un sostén a los precios, y la mayor disponibilidad forrajera que se genere ante el probable ajuste en los vacunos, con una mayor faena de vacas, también ayudará en el año.

Desde hace dos años los ovinos se valorizan más que los bovinos.
Paradojalmente, las caídas en el stock persisten en un período en donde los valores del sector ovino superan a los obtenidos con vacunos tanto en el mercado doméstico como en el exterior.

Actualmente, si bien las referencias para los ovinos de la Asociación de Consignatarios Ganaderos (ACG) han estado ajustando a la baja desde hace seis semanas, las cotizaciones para el cordero –e incluso para la oveja– superan a las del novillo (como se ve en la gráfica adjunta, desde octubre de 2014). Aunque la depreciación del euro y el real llaman a la cautela de los frigoríficos, el cordero permanece por encima de los US$ 4 por kilo de carcasa, frente a US$ 3,20 del novillo.

Esta evolución en el mercado local es un espejo del posicionamiento de la carne ovina en el exterior, que en términos generales desde 2013 mantiene valores de exportación mayores a los de la vacuna. El valor de la tonelada de carne ovina promedió en el eje de US$ 3.890 en 2013 y la bovina en US$ 3.758, lo que determinó un diferencial de precios de 3,5%. Mientras que en 2014 la brecha se amplió a 9%, con promedios de US$ 4.382 y US$ 4.038, respectivamente.

Al comienzo de este año la tónica es la misma. Hasta el 25 de febrero Uruguay exportó 2.989 toneladas por US$ 13,7 millones, de acuerdo a los últimos datos procesados por INAC. Ello determinó un precio promedio de US$ 4.583/ton, que además de superar en 16% al que logró en el mismo lapso en el año pasado, se ubicó 14% por encima del valor de la carne vacuna exportada.

Brasil –el principal destino de los cortes delanteros– y la Unión Europea –el primero en cuanto a cortes traseros– fueron los que pagaron más por la tonelada de carne ovina, incluso en la comparación interanual. El primero importó 1.595 toneladas a US$ 5.478/ton –precio 19% mayor comparado a 12 meses atrás–, y el bloque europeo compró 769 toneladas por US$ 4.027/ton –4% superior–. Contrariamente, China redujo alrededor de 45% el volumen al importar491 toneladas y un 10% el precio a US$ 2.817.

Por ahora no se ve un ajuste significativo en las importaciones de los dos mayores compradores, que se puede esperar dada la depreciación del real y la incertidumbre del euro que tiende a encarecer a sus importaciones.
De todas maneras, “la demanda del mercado brasileño –más allá del dólar y el ajuste correspondiente– va a estar, porque la campaña está hecha desde hace años. El mercado interno de Brasil ha crecido en base a lo que ha sido Uruguay 20 años atrás”, dijo Jorge Dimu.

El broker de carne agregó que no solo hay que tomar en cuenta a la devaluación, sino también a la demanda, el mercado mundial y la oferta que puede haber, es un componente general.

Este marco de incertidumbre resalta la esencialidad de la ampliación del abanico de destinos. El acceso al mercado estadounidense para la carne ovina con hueso uruguaya –esperado para mediados de año– junto con el impacto acelerador que podrá tener sobre la entrada en los otros integrantes del Nafta –México y Canadá–, acapara la atención en el corto plazo.

En el mundo los ovinos no abundan y la demanda se hace sentir, el desafío de Uruguay radica en lograr la seguridad y dar los incentivos necesarios para el sector de modo de poder aprovechar los nichos de mercado que existen.

Pueden ir apareciendo como un complemento de la ganadería vacuna y la agricultura en una proporción mayor a la que han tenido, pero antes el Dicose 2015 marcará la menor cantidad desde que se llevan mediciones. l

Oceanía en fase de retención
En el año que cerrará en setiembre, la faena de corderos para exportación en Nueva Zelanda caerá 3,3% en forma interanual debido a un aumento en la retención. Se espera que las majadas tengan cierto aumento respecto a 2014. Al 30 de junio el stock de ovejas se ubicó en 29,8 millones –3,2% menos que un año antes– cayendo el número de borregas y de ovejas de cría. La marcación de corderos en la primavera fue estimada en 25,6 millones –casi igual a la de 2013–, ante buenas condiciones climáticas compensadas por la reducción de las ovejas de cría.

Australia también busca recomponer su stock, en un momento en que su industria ovina se encuentra en transición. Tras una etapa focalizada en las lanas finas con la raza Merino, apunta a la producción de carne de calidad. Después de tres años de niveles de faena récord impulsados por stocks crecientes y condiciones climáticas secas, se impone un freno.

Las existencias australianas caerán a 71 millones a mitad de año –las menores desde 2010–, 630 mil cabezas por debajo del año pasado, tras lo cual irán incrementándose progresivamente. El año que viene llegarán a 71,5 millones, y recién en 2018 –con 73,2 millones– alcanzarán relativamente el número de 2011, según las proyecciones de Meat and Livestock Australia (MLA).

Las perspectivas de exportación de carne son muy favorables con una demanda extranjera firme y mejores precios de venta.

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