En Uruguay aplican menos fitosanitarios

URUGUAY  –

El incremento de la producción agrícola en Uruguay estuvo acompañado por una disminución en el uso de agroquímicos medido por tonelada de grano producida, según un estudio de la consultora Seragro, divulgado por la Cámara de Comercio de Productos Agroquímicos del Uruguay (Camagro).

El informe Impacto de los fitosanitarios en la producción agrícola de Uruguay concluyó que existió una reducción de la utilización de fitosanitarios de 44% en la soja; 50% en el maíz; 35% en el arroz; y 5% en el trigo. En las últimas dos décadas, la producción agrícola del país se multiplicó por seis en volumen y por 13 medida en dólares, de acuerdo al reporte de Seragro.

“Los kilos de Principio Activo (PA) necesarios para producir una tonelada de grano disminuyeron sustancialmente en el escenario actual respecto al escenario anterior, situación que se registró en todos los cultivos analizados (trigo, cebada, maíz, sorgo y soja)”, indicó el informe.

El menor uso de fitosanitarios también reportó una disminución en el costo del gasoil y en la logística para la producción agrícola: en la actualidad se gastan 60 millones de litros de gasoil en el sector, “pero si se usara el tipo de trabajo anterior, se gastaría casi el doble”, señaló Nicolás Lussich, de Seragro.

La nueva forma de aplicar los agroquímicos, gracias al avance de la tecnología, permitió ampliar las superficies de cultivos con un mayor rendimiento y producción. “Hay un valor más alto por precios y rendimiento”, dijo Lussich.

Según Seragro, los fitosanitarios viabilizaron el aumento de rendimientos por mejor genética y manejo (cultivos de verano), y al sostener nuevas variedades de alto potencial susceptibles a enfermedades (cultivos de invierno).

El reporte revela “una eficiencia mayor de los fitosanitarios, respecto a control de enfermedades y de malezas”, dijo a El Observador Martín Píriz, presidente de Camagro. “Una de las causas de esto es que las empresas están lanzando productos innovadores, dosis por hectáreas mucho más pequeñas. Se controlan enfermedades que antes se manejaban a nivel de kilos y no por hectárea. Hoy se habla de granos por hectárea”, explicó.

Píriz, quien dijo que se gastan en el país por año US$ 200 millones en agroquímicos, también se refirió a la reducción de los costos como parte fundamental de este avance. “Antes para llevar productos para un campo se necesitaba un camión para tratar miles de hectáreas. Si el productor necesitaba tres litros por hectáreas podía precisar 3.000 litros, con todo lo que eso implica para el manejo de envases. Hoy, con productos mucho más prácticos estamos hablando de 100 kilos para aplicar mil hectáreas. Significa mucho ahorro de combustible, en el manejo de envases y de logística”.

El titular de la Camagro también se refirió al menor impacto ambiental de los fitosanitarios. “En el caso de los productos insecticidas se dan menos problemas toxicológicos. Existe una diferencia con el escenario anterior. Antes era mucho más tóxico y traía problemas a la sustentabilidad del sistema”, afirmó Píriz. “La tendencia es buena, pero falta mucho para conseguir productos que tenga cero impacto”, aseguró.

 

Ventajas de la siembra directa

En cuanto al impacto ambiental de la aplicación de los fitosanitarios, el reporte de la consultora Seragro asevera que la nueva tecnología de siembra directa con barbecho químico reduce las emisiones en 31 millones de kilogramos de CO2, una disminución de 20% respecto a lo que era tradicional en las labores agrícolas. Se destaca también esta “nueva forma de producción”, y que hoy se cuenta con 900 aplicadores autopropulsados para la siembra directa con barbecho químico.

Pedro Dutour  – EL OBSERVADOR

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