El camino de la carne uruguaya

URUGUAY  PEDRO SILVA  – COLUMNA DE OPINIÓN DE EL OBSERVADOR AGROPECUARIO-

Esta semana se conoció la noticia de la apertura del mercado estadounidense para la carne vacuna de Argentina y de Brasil. La primera reacción que tuvieron muchos fue preguntarse: ¿beneficia o perjudica a Uruguay? En busca de esa respuesta hemos reflexionado en estas horas y consultado a una alta fuente de la industria cárnica uruguaya, con la que de forma habitual dialogamos sobre este y otros temas.

Lo primero que hay que decir es que, si Uruguay entró a EEUU luego de superar el cierre del mercado por la aparición de la fiebre aftosa en 2001, más tarde o más temprano entrarían los países vecinos.

Según la fuente industrial, cuando entró la carne uruguaya el mercado estadounidense “no era tan atractivo como ahora” y, de acuerdo a su visión, Uruguay “debió aprovechar más” no tener la competencia de la carne argentina y brasileña para consolidar producto y marca.

Ahora bien. Como comentó el director de Conexión Ganadera, Pablo Carrasco, a El Observadorcuando se conoció la noticia, Argentina competirá en calidad con Uruguay, y Brasil en carne magra, es decir, delanteros sin hueso –bloque en manta– que los estadounidenses mezclan para hacer hamburguesas. Según la fuente industrial, este commodity no es rentable en la actualidad en EEUU.

Argentina entrará a EEUU con una cuota similar a la que tiene Uruguay –20 mil toneladas–, pero para poder competir deberá revertir un proceso adverso en confiabilidad y enderezar la producción alicaída por malas políticas internas que la desarmaron –o, al menos, la lesionaron–.

Hay que tener en cuenta que Argentina perdió en una década todo un rodeo uruguayo –10 millones de cabezas– por el desestímulo oficial y el enfrentamiento entre el gobierno K y el campo. Pero la calidad de su carne compensará las debilidades institucionales.

Brasil, en cambio, no tiene calidad, pero tiene volumen. No en vano es el principal exportador de carne del mundo. Y, según la fuente consultada, tiene “las dos puntas del negocio”, es decir, vende y compra en Uruguay y en EEUU.

A diferencia de Argentina y de Uruguay, que tienen cuotas difíciles de modificar –al igual que Australia–, Brasil apostará a vender en las 80 mil toneladas que EEUU le da a los países que no tienen cuota.

Más allá de estas consideraciones, que intentan dibujar el nuevo escenario que tendrá la carne uruguaya a partir de fin de año o comienzos de 2016, lo mejor es abocarse a lo propio, a lo que está en nuestras manos. Lo que Uruguay debe hacer.

Como aseguró la fuente industrial, “no podemos pedir más cuota” adicional a las 20 mil toneladas, pero EEUU “nos podría dar entrada –sin aranceles– a un producto que Uruguay demuestre que es específico”. Esto se llama protocolo de carne natural más trazabilidad.

Es la gran herramienta que posee la carne uruguaya: diferenciar el producto, hacer realidad aquello tan trillado de que debemos competir con calidad, más que con cantidad.

Es carne natural producida a pasto, a cielo abierto, sin antibióticos ni anabólicos (hormonas), con una certificación “no muy complicada”, al decir de mi fuente. Y con trazabilidad. En definitiva, debemos ser “vendedores de carne de boutique”.

Hace un mes atrás fuimos testigos de un acontecimiento importantísimo en la Expo Milán, cuando el ministro Tabaré Aguerre presentó la carne uruguaya con trazabilidad. Impactó a medio centenar de autoridades y empresarios de diversos países. Ese es el camino que debe transitar Uruguay: calidad más trazabilidad, como ventaja competitiva y comercial.

 

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