“La meta es llegar a 2017 con estimaciones de valor genético sumando nuevos DEP”

URUGUAY  –  Entrevista de El Observador Agropecuario a Elly Navajas, líder del proyecto Competitividad de la Ganadería Uruguaya –

Navajas

¿Cómo se está cumpliendo el proyecto de Mejora de la Competitividad de la Ganadería Uruguaya que entró en la segunda fase (faena)?
El proyecto con animales de la raza Hereford se está cumpliendo de acuerdo a lo previsto en la Central Hereford de Kiyú (San José). Son evaluados en corrales con comederos que permiten medir el consumo de cada uno y poder saber cuánto es transformado en más peso vivo. No son corrales de engorde, es la forma de asegurarnos que los animales se alimenten en los comederos que nos dan la información del consumo individual. Las mediciones se hacen en la recría (un año de edad promedio).
Se trata del desarrollo de las herramientas genómicas que en este caso están orientadas a eficiencia de conversión y calidad de canal y de carne. Los animales se están manejando muy bien, cumpliéndose ahora el quinto ciclo de evaluación. Se han evaluado más de 400 animales por eficiencia de conversión y en la pasada semana se inició la recolección de información de la canal y calidad de carne con la faena en el frigorífico BPU de Durazno.

¿Podría explicar en qué consiste la segunda fase del proyecto?

La segunda fase atiende a tres metas principales. La primera es generar los datos de calidad de canal y de carne que nos permitan estimar lo que denominamos el EPD genómico para las características señaladas. Nos permitirá conocer la relación entre la eficiencia de conversión y la calidad de canal, un tema clave para luego optimizar la selección. Es la base para una proyección mayor con el uso conjunto con la información de la trazabilidad integral y de las cajas negras aplicado al mejoramiento genético.

¿De qué se trata la selección genómica animal?
La selección genómica es una herramienta muy nueva que potencia el progreso genético a través de seleccionar animales más jóvenes. Podemos saber con mayor precisión el mérito genético a una edad más temprana de ese animal. Además nos permite incorporar características que son económicamente relevantes a la producción pero que no han sido incluidas hasta ahora en los sistemas tradicionales, como la eficiencia de conversión del alimento y la calidad de canal y de carne.

¿Por qué eficiencia de conversión y calidad de canal?
El proyecto apuesta al fortalecimiento de la competitividad fundamentalmente a través de tres elementos. Uno de ellos es la mejora de la productividad a través del rendimiento carnicero, también a la reducción de costos través del uso de menos kilos de alimento por unidad de producto y en consecuencia la mejora de la competitividad. Un tercer elemento, como consecuencia de los anteriores, es la disminución de los impactos negativos a nivel del ambiente ya sea a través de una reducción del consumo de agua o una mejora de la huella de carbono o ambas cosas.

¿Qué tipo de información se logró ahora a nivel industrial?

En esta segunda fase se recogió información clave sobre la calidad de la canal, y muestras de carne que se enviarán al laboratorio de análisis de INIA en Tacuarembó para incluir además información sobre la percepción del consumidor desde el punto de vista de la palatabilidad de la carne, el color que tiene pero también el valor nutricional a través del contenido graso y características de esa grasa intramuscular. La integración de trazabilidad y cajas negras permitirá generar una plataforma con datos para la selección genómica y para alimentar los sistemas de evaluación genética tradicional.

Con el proyecto en marcha, ¿qué otros detalles sobresalen?

También es interesante observar que se suman nuevas iniciativas y nuevos trabajos, como por ejemplo las mediciones de metano que produce el ganado, así como todo lo que es el seguimiento de estos animales en el crecimiento luego de la recría incluyendo toda la fase de terminación. De a poco se van incorporando características que son también nuevos desafíos en pro de bajar los impactos desfavorables en el ambiente. Son nuevas herramientas que suman en mejoramiento genético como también en lo que puede ser una diferenciación del producto carne.

¿Cuándo se difundirán los primeros datos de este proyecto?

De acuerdo a las metas planteadas este año estaríamos empezando a entregar a los cabañeros el primer ranking en función de eficiencia de conversión de los animales evaluados en la prueba de Kiyú. En la prueba de carcasa habrá que esperar un poco más, porque la actividad realizada en el frigorífico BPU en Durazno y que incluyó a 28 animales corresponde a la primera tropa de novillos. El próximo lote de igual cantidad será faenado en unas cuatro semanas y luego hasta setiembre se completarán los 112 novillos faenados. A partir de ese momento se podrá disponer de los primeros datos de canal y así iniciar los análisis que están previstos realizar en este estudio.

¿Hubo datos sorpresas?

En la faena los animales tuvieron un buen desempeño en relación a lo que fue el peso en primera balanza, considerando que el rendimiento industrial promedio superó el 56%. Dentro de estos animales que fueron los primeros en llegar al peso y terminación para la faena hay una dispersión de valores en la eficiencia de conversión de alimentos.

¿A futuro habrá una mejor herramienta de selección?

La meta es llegar al 2017, al finalizar el proyecto, con estimaciones de valor genético, por lo cual a las características que ya están dentro del sistema de evaluación genética se sumarán nuevos EPD para eficiencia de conversión y para canal y calidad de la carne.

FUENTE: El Observador – Por Hugo Ocampo de su viaje a Durazno

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