“Escuché el mejor discurso de ARU”, dijo Aguerre

URUGUAY  -“Escuché el mejor discurso de ARU desde que soy ministro de Ganadería, sin desmerecer a los presidentes anteriores. Las últimas dos páginas del discurso de Reilly coinciden con el discurso del ministro de Ganadería de 2012 y 2013”, dijo al inicio de su discurso el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, autor de aquellos discursos a los que hacía referencia.

“Coincido totalmente con el enfoque de mayor apertura internacional. El comercio agrícola es el más distorsionado del mundo, es el más protegido y normalmente es de excedentes. Somos muy pocos los países del mundo que exportamos la mayor parte de lo que producimos. Vendemos el 98% del arroz, 99% de la soja, 75% de la carne, 74% de la leche que producimos. Eso nos obliga a ser más competitivos”, comentó.

“Esa inserción internacional, que es mayoritariamente de bienes, se realiza sin subsidios, compitiendo contra las tesorerías que protegen al resto de la producción del mundo. No hay discusión de lo arancelario si no se accedió a lo sanitario. Hay que adaptarse al nuevo concepto de defensa alimentaria para ingresar a los mercados más exigentes, porque es a partir de la capacidad de compra de esos mercados que podemos distribuir hasta el último eslabón de la cadena”, agregó.

“Agradezco el reconocimiento y el respaldo de las políticas públicas, que hoy se aceptan y reconocen, salvo excepciones. Tienen que ver con el concepto de desarrollo sostenible. Como dice el eslogan del stand del MGAP en la Expo Prado: pan para hoy y más pan para mañana. Eso se puede decretar, pero difícilmente se alcance si no se logra la conciencia, algo que fue expresado por el presidente de ARU”, dijo.

“La convicción del desarrollo sostenible debe ayudarnos a ser concientes de que el medioambiente es el futuro de nuestro hijos y nietos y el sello de distinción y de presentación de Uruguay en el mundo”, señaló.

“Uruguay debe ser exportador de calidad, no solo en carne o velocidad de engorde. Sino con la calidad ambiental, calidad del trabajo, la imagen del país en el mundo. Uruguay nunca será un país barato en salarios, porque el objetivo es construir un país en el que la gente viva cada vez mejor. Eso nos obliga a mejorar la productividad, la educación, la capacitación, a persistir en el rumbo de inversión, que en los últimos años tuvo un contexto favorable desde el punto de vista de los precios pero también desde la política, con exoneraciones tributarias para que el sector invierta”, afirmó.

Destacó la política anticíclica para que el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria reciba un mayor presupuesto para la generación de conocimiento, que es la plataforma para la construcción de productividad.

“El siguiente paso tiene que ver con la promoción diferencial de desarrollo de proyectos de riego. Hace una semana el presidente del Banco República anunció que ya se colocaron más de US$ 40 millones en estos proyectos”, destacó.

Anunció que en el segundo semestre de este año el gobierno enviará al Parlamento la Ley de Desarrollo de Riego, porque “el agua es un instrumento básico para adaptarse a la variabilidad climática”, dijo.

Destacó la celebración de un convenio con el Banco de Seguros del Estado para la creación de un seguro de índice paramétrico que determinará el crecimiento de las pasturas para asistir a productores en caso de sequía. Se trata de un plan piloto.

“Es importante que el productor sepa que tienen quien los respalde. El trapecista es mucho más arriesgado cuando tiene una red abajo. Se está haciendo con productores del norte y este en los suelos más frágiles. Es política de desarrollo rural”, agregó.

Recordando a Artigas analizó que la realidad de hoy no es la de 1815, pero destacó el enfoque y el espíritu artiguista, que consideró que se basaba en el acceso a oportunidades de trabajo. “Tal vez eso sea producir leche para quesos especiales o tener trabajo con buenos sueldos y buena seguridad social. El espíritu artiguista era de apertura, de crear confianza. Mientras Artigas gobernó mostró eso”, comentó.

El abigeato

“Al abigeato hay que llamarlo por su nombre y su nombre es robo”, dijo Aguerre, recibiendo un fuerte aplauso de la tribuna.

“Tenemos la menor tasa de desempleo de la región, hay un ministerio para atender las emergencias sociales (Ministerio de Desarrollo Social, MIDES), por lo tanto el argumento de robar una oveja para comer no puede seguir siendo una excusa. La segunda ley que propondremos será cambiarle el foco a la que está vigente y que pone mucho énfasis en algunos delitos de baja frecuencia, queremos evitar la dificultad de su interpretación que impide juzgar al delito más común, que es el abigeato. El acceso de la carne ovina a Estados Unidos es una gran oportunidad para los pequeños productores y por eso hay que solucionar este problema”, afirmó.

Además del abigeato Aguerre agregó el problema de los perros que matan ovinos. Propuso que la Comisión Honoraria de Bienestar Animal, que calificó como numerosa y poco eficiente, pase al MGAP.

“Se que nos compramos un problema porque está pensada en lo urbano, con cabeza de mascota y no de animal productivo. El expresidente José Mujica me dijo una vez: usted es muy buen ministro pero no junta un voto. El derecho de los perros no está por encima del derecho de las ovejas”, enfatizó y fue ovacionado por los presentes.

Lo que se viene

Reconoció que el contexto que se viene es difícil, pero destacó que se construyeron fortalezas. Destacó la disminución de la deuda pública, el cambio del perfil de la deuda, la desdolarización y se preguntó cómo estaría el país hoy con una deuda en dólares como la que había anteriormente.

“Los que sobrevivimos a la crisis de 1999 a 2002 no nos olvidamos que reclamábamos por el tipo de cambio. No le contesto al productor hoy porque lo entiendo. Pero si el gobierno de hoy hubiera reaccionado con la misma velocidad que en 1999 hoy el dólar valdría $ 23,80, no $ 29 como vale. Ahora se cuidó la competitividad al máximo”, comentó.

“El futuro requiere el mantenimiento de los equilibrios, pero para mantenerlos lo importante es no perder el rumbo. El rumbo puede cambiar pero el destino está claro para todos. Es algo que Uruguay debe valorar, más allá de los matices. Esto es algo que no es común en la región y el mundo”, sostuvo.

“En el gobierno anterior me pasé reconociendo los 100 años de la visión de construcción de un país moderno, el de José Batlle y Ordóñez. También recordé el plan de Wilson Ferreira en 1963/64, cuando era ministro de Ganadería y propuso la Ley de Suelos, Ley Cooperativa, Ley Forestal, Ley de Tierras, Ley de Fertilizantes. A Artigas, Batlle y Ordóñez y Wilson Ferreira en su momento no los aplaudieron. Pero ellos hicieron proyectos estratégicos en la construcción de un país”, comentó.

Al cierre de su discurso Aguerre contó una anécdota. “Ayer me paró un productor de Sarandí del Yi, Durazno. Me agradeció lo que había hecho el MGAP en el programa de riego. Dije que no tenía que agradecer porque era un tema estratégico. Me dijo: este gurí se vino a trabajar conmigo de Estados Unidos, es mi sobrino. A lado había otro joven, era su hijo y me dijo que le gustaba la carpintería. Ese Uruguay es el que quiero, el que la gente elija qué quiera hacer y que si trabaja en el campo es porque le gusta y está convencido, que tenga la libertad de hacer lo que quiera. No es vergüenza ser productor o peón rural. Es algo que dignificamos desde este gobierno”, concluyó.

FUENTE –  EL OBSERVADOR

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