INIA Las Brujas celebró 50 años exhibiendo todo su potencial

URUGUAY  –  Trabajan en investigación hortifrutícola, vitivinicultura, ganadería familiar, genética y biotecnología –

La celebración de los 50 años de la estación experimental Wilson Ferreira Aldunate, del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) que tuvo lugar ayer permitió valorizar la fuerte apuesta a la tecnología que hace centro de investigación ubicado en Canelones.
Además de lo que tradicionalmente se conoce en materia de hortifruticultura, INIA Las Brujas profundiza en herramientas para desarrollar una producción intensiva en ganadería de carne, lana y leche.
En el acto realizado ayer, que cerró el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, y por el vicepresidente de la República, Raúl Sendic, se destacó el trabajo que desarrolla la estación experimental que incursiona también con mucha fuerza en la innovación en genética animal y vegetal –y en la biotecnología– y que desarrolla entre otros el uso de la genómica para la producción animal.
El director de INIA Las Brujas, Santiago Cayota, resaltó el accionar de esta institución en tres ejes de trabajo, que son la innovación, la alimentación saludable y la sostenibilidad. Enfatizó que no se concibe el énfasis de la sostenibilidad como una renuncia al incremento de la productividad.
“Ahí está precisamente el desafío para la investigación en el desarrollo de propuestas tecnológicas que al mismo tiempo que incrementen la productividad sea amigables con los recursos naturales y conservación del medio ambiente”, dijo.
En su opinión, la estación experimental sigue teniendo además una responsabilidad muy importante e “insustituible en relación al desarrollo tecnológico de la hortifruticultura, que tiene todavía un gran potencial inexplotado”.

Social, económico y ambiental

Por otra parte, el director Nacional de INIA, Fabio Montossi, describió la generación de tecnologías de INIA Las Brujas que en su zona de influencia llega a 19% de las explotaciones agropecuarias del país. Ese trabajo cubre 10% de las explotaciones lecheras; 20% de los productores de cerdos; 68% de los viticultores; 59% de los fruticultores; y 51% de los horticultores.
El investigador resaltó entre otros conceptos el desarrollo de tecnologías para una producción sostenible en tres focos clave: en lo social, económico y ambiental. Mencionó la meta como país que tiene Uruguay de alimentar a 50 millones de consumidores en 2035 “y hacia allí vamos”.
Es un desafío para INIA hacer sus aportes para llegar a esa meta, como también que las políticas públicas ayuden a producir y exportar confianza, que es lo que elige el consumidor en el momento de elegir un alimento. Un trabajo fundamental es generar la investigación y que ese conocimiento científico llegue al usuario para lograr un cambio, explicó.
Por ejemplo, se actúa junto a los generadores de genética, pero también incorporando a otros actores que hacen al proceso de la mejora genética a nivel del sector ovino y del bovino para carne y leche.
Entre los desafíos que se vienen resaltó el trabajo de los investigadores en las tecnologías de eficiencia de conversión y uso de la genómica en la ganadería.
También en materia hortícola y frutícola el manejo regional de plagas, que demuestra que desde hace muchos años en INIA Las Brujas ya se pensaba en producir en forma sostenible. Cómo producir más y mejor, pero cuidando el ambiente. Montossi resaltó además el trabajo de control de la microbiología del suelo cuyo banco de ADN permite ahorrar US$ 850 millones al país.

Irlandés contó cómo duplicaron exportaciones

El director del Departamento de Tecnología de Alimentos del Teagasc, un centro de investigación de Irlanda, Declan Troy, quien disertó sobre Demanda de alimentos saludables e investigación, destacó las estrategias que le permitieron a su país duplicar las exportaciones de alimentos.
Señaló entre otros puntos la difusión de las tecnologías a productores que reciben de este centro las señales del mercado sobre las tendencias del consumo y también la volatilidad de los precios de los productos. “Deberían ser remunerados por aceptar esas señales de mercado”, sostuvo.
Reconoció también la importancia de la escala para países como Uruguay e Irlanda, y dijo que por ello en su país ven con buenos ojos la inversión extranjera con fines productivos. Destacó que es vital observar las oportunidades en el área de agroalimentos a nivel mundial, donde la demanda aumentará 50% al 2013 y otro 50% al año 2050.
Por ello, el uso de la tierra y el agua es ahora más valorado que nunca e incluso en Irlanda que produce mucha carne, como Uruguay, se empiezan a cuestionar los alimentos de origen animal. Pero por otro lado hay países como China que han aumentado sus ingresos y y presionan con compras más sofisticadas, dijo Troy.

Confianza

El ministro Tabaré Aguerre destacó en INIA Las Brujas que “tenemos que convencernos todos” que, como país en un mundo que demanda alimentos, existe la posibilidad de seguir diversificando y perfeccionando “nuestra matriz productiva”. Sin olvidar las características productivas, de recursos naturales y el capital humano, es posible construir oportunidades para “nuestros conciudadanos, vendiendo conocimiento desde la base de vender confianza”. Eso requiere información confiable, trazabilidad, certificación e involucramiento a nivel personal, institucional y político, afirmó.

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