De Los Arroyos y José G. De Boismenu, los ganadores del Post Mortem

URUGUAY  –  Se destacaron en el concurso tradicional de ARU y en el de la cuota 481, respectivamente – 

POR LUCAS FARÍAS – EL OBSERVADOR

Enviado a Tarariras, Colonia –

Los Arroyos y Juan G. De Boismenu fueron los triunfadores de la etapa post mortem de los concursos de novillos en su versión tradicional de la Asociación Rurald el Uruguay (ARU) y cuota 481, respectivamente. Los veredictos de los jurados Jorge Gutiérrez (de Marfrig), Gustavo Brito (de INIA) y Fernando Rovira (de INAC) se conocieron ayer en la planta industrial de frigorífico Colonia –perteneciente a Marfrig–, en Tarariras.

La Mejor Res del Concurso tradicional de ARU fue la del ordinal 524, que además obtuvo los premios de Mejor Res de Novillo, Mejor Res Pura o Cruza Limousin y Res de Mayor Valor Industrial.

Se trataba de un novillo Limousin, diente de leche, que pesaba 610 kilos en pie, que logró un rendimiento de 62,2% en cuarta balanza, 43,4% en el corte pistola (uno de los de mayor valor) y 80% de eficiencia carnicera.

Mario Pastore, responsable de Los Arroyos, comentó a El Observador que la preparación fue como todos los años, pero remarcó que hubo una gran seca en Florida, donde está ubicado el establecimiento. La dieta se compuso de pastoreos en praderas y verdeos de avena, además de suplementación con sorgo de grano húmedo, lo que posibilitó la producción de un novillo que calificó como “excepcional”. La base de la dieta de preparación para el concurso es la misma que para enviar los demás novillos a faena, aunque por un tiempo más prolongado para llegar con un animal más preparado.

Explicó que la clave para lograr esos resultados es realizar un trabajo constante, con mucha pasión, pero también hay que tener un poco de suerte.

En el establecimiento de donde provino el novillo solo hace invernada. El ganado se cría en otro predio y también se compran terneros a otras firmas. En un año promedio Los Arroyos extrae alrededor de 4.000 reses que son enviadas a frigorífico durante casi todo el año.
Consultado sobre las expectativas para el próximo año, Pastore comentó que es difícil saber, porque están ocurriendo muchas cosas en el exterior que pueden terminar influyendo de alguna u otra forma en el mercado. Pero al mismo tiempo sostuvo que Uruguay produce carne de excelente calidad, que no tiene nada que envidiarle a ningún país del mundo, porque está muy bien posicionada. Además consideró que el gobierno está haciendo una muy buena labor en el ámbito del comercio exterior.

Otros de los premios otorgados en el tradicional concurso de ARU fueron: Mejor Res de Vaquillona, para Raúl Ibarburu; Mejor Res de Novillo Angus o Cruza Angus para María G. De Boismenu; Mejor Res de Novillo Hereford o Cruza Hereford, para Alexis G. De Boismenu; Mejor Res Braford, para Compriste Acisa; y Lote de Mayor Valor Industrial para Raúl Ibarburu.

Cuota 481

Juan G. De Boismenu expuso la Mejor Res del Concurso cuota 481, la Mejor Res de Novillo y Res de Mayor Valor Industrial con el novillo que participó con el ordinal 508. Además, con otros animales obtuvo los premios de Mejor Res de Novillo Angus o Cruza Angus; Mejor Res de Novillo Hereford o Cruza Hereford; Mejor Res Cruza Charolais; y Lote de Mayor Valor Industrial.

Tras la premiación, el expositor comentó a El Observador que participó con siete lotes de distintas cruzas comerciales, utilizando como base la raza Charolais, que en cada edición de este concurso obtiene muy buenos resultados. “A la raza Charolais cuesta imponerla porque la gente es muy tradicionalista y le cuesta cambiar, pero por sus cualidades está demostrando números muy buenos en el proceso industrial, tanto en porcentajes de grasa, de área de ojo de bife y en rendimiento industrial”, señaló Boismenu.

Destacó como el aspecto más importante que ni los animales puros ni los cruza engrasan, como sí ocurre con cruzamientos de otras razas británicas.

Además de la genética, reconoció que la alimentación también tiene sus méritos. Señaló que el negocio de la cuota 481 es una cadena que arranca por el ternero, que debe llegar a 340 o 350 kilos para encerrarse en un corral y cumplir el protocolo de la Unión Europea para este producto. Pero enfatizó sobre la importancia de la nutrición del ternero para que llegue rápidamente a los kilos requeridos.

El empresario reconoció que este fue uno de los mejores años para la producción ganadera de invernada, aunque también dijo que los números pueden mejorar algo más de la mano de una mayor velocidad de preparación de los teneros para ingresar al corral.

Reconoció que la selección genética de los criadores por el dato de bajo peso al nacer incide mucho en la dificultad de llegar a ese peso. Dijo que hay que tratar de producir la mayor cantidad de terneros posible y no tan chicos, porque se necesitan buenas carcasas para llegar rápidamente a esos 350 kilos.

Este año tuvo precios bajos para los granos y precios firmes para la carne y Boismenu consideró que está iniciando un período donde ganadería y agricultura deben complementarse. “Con la soja a US$ 500 o US$ 550 por tonelada era difícil hacerle lugar a la ganadería, a las vacas se las mandaba a los peores campos. Pero eso está cambiando, ambas producciones se complementarán para mutuo beneficio”, afirmó.

 

 

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