URUGUAY  –

El Consorcio Regional de Innovación de Lanas Ultrafinas (Crilu) concretó este jueves la entrega de 34 borregos Merino Australiano ultrafinos a 42 productores ovinos. La jornada se desarrolló en la sede del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en Tacuarembó, donde además se realizó una evaluación del consorcio, con la presentación de información y también se homenajeó al expresidente Jorge Batlle, fallecido recientemente.

Los borregos entregados tenían una finura promedio de 14,8 micras y pesaban 65 kilos. Fueron considerados muy interesantes por los expertos de la raza, no solo por esas características sino también por otros muy buenos datos genéticos. Los reproductores ahora realizarán su trabajo reproductivo en diferentes establecimientos, transfiriendo un importante mejoramiento genético a su descendencia.

Los integrantes del Crilu manifestaron su conformidad con estos animales, que presentaban una lana más fina que los que se distribuyeron el año pasado, y consideraron que serán muy útiles en las majadas.

En la oportunidad también se presentó información sobre la lana de los productores del Crilu, resultados obtenidos tras análisis realizados en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (Latu).

La institución, que realizó un acuerdo con INIA y el Crilu evaluó durante dos años consecutivos toda la lana de los productores que quisieron participar de esa experiencia, clasificando los lotes por finura, peso, resistencia a la tracción, color y largo de mecha.

Entre las características más importantes destacaron la finura promedio de 18,5 micras y que la lana era de color blanco, algo muy buscado por la industria. Se aseguró que esa lana puede competir con muchos productos australianos, incluso superándolos.

Además, el 80% presentaba una resistencia a la tracción muy buena, por encima del mínimo exigido, 15% tuvo un nivel aceptable y 5% deficitario, porcentaje en el que se trabajará para mejorarlo.

El productor Francisco Donagaray, criador de la raza e integrante del Crilu, comentó al programa Agronegocios Sarandí, de radio Sarandí, que ese es un problema que ocurre fundamentalmente en la categoría de borregos, y que ocurre no solo en Uruguay sino en todo el mundo. “El borrego tiene que soportar el estrés del destete y una alimentación en verano en campos de basalto, que no son los mejores. Así se pierde resistencia a la tracción”, indicó.

La resistencia a la tracción se mide poniendo una fibra en una máquina y estirándola. Así se observa cuánto resiste sin romperse. “El 40% del valor de la lana está dado por la resistencia a la tracción. O sea que a la misma finura una lana con mayor resistencia a la tracción se paga más que otra, porque determina la velocidad del proceso de peinado en la industria; cuanto mayor resistencia tenga la lana más se valorizará”, explicó.

Además hay que tener en cuenta en qué punto se rompe la mecha, si en un extremo o en el medio. Las lanas que se rompen al medio son más problemáticas.

Por otra parte, se concluyó que las majadas madres de los integrantes del Crilu están integradas por ovejas de 16 micras de promedio, que pesan 50 kilos, considerado un muy buen peso para la raza. La lana total este año pesó 4 kilos, con 15 o 16 micras, un producto que tiene un muy buen precio en el mercado.

El lote de lana del consorcio se vendió muy bien, a US$ 9,10 por kilo de vellón.

Homenaje a Batlle

En la oportunidad Donagaray fue el encargado de realizarle un homenaje al expresidente de la República, Jorge Batlle. “Fue un gran amigo de los merinistas. Nos dio un gran apalancamiento, que lamentablemente duró apenas un año”, expresó.

“Nos depositó toda su confianza en una reunión celebrada el 29 de diciembre del año 2000. Allí nos dijo que los productores, INIA y el SUL debíamos hacer que la generación de conocimiento del proyecto Merino Fino Uno se desparramara entre los productores. Para eso ofreció US$ 250 mil por año durante 4 años y pidió invertirlos con criterio”, recordó.

Donagaray consideró que el proyecto fue excelente, porque asistía económicamente pero también capacitaba para producir buenas lanas finas. “Los productores tenían que inseminar; les hacíamos hacer lombritest para ver a qué principios activos eran resistentes sus ovejas; se les enseñó a trabajar en el combate al pietín, demostrándoles que era un problema curable y que era posible tener una oveja sana”, repasó.

Los productores tenían además que esquilar con acondicionamiento grifa verde; se importó el Ofda –aparato que permite medir la finura de cada animal en el tubo, sacando una mecha del vacío y determinando los resultados con mucha rapidez–.

“Así detectamos mucha lana de borrego por debajo de 20,5 micras, y eso permitió en 8 años generar 1 millón de kilos de lana por debajo de ese micronaje. En ese proyecto juntamos 100 productores. Logró un impacto muy grande. Si bien duró solo un año, tuvo un gran efecto disparador muy importante”, dijo.

Donagaray remarcó además que Jorge Batlle y Luis Alberto Lacalle fueron los dos únicos presidentes que visitaron el SUL.

FUENTE: EL OBSERVADOR