URUGUAY  –

La mayor merma se produce en las chacras de alfalfa, donde llega a 16% –

Los costos de los cultivos forrajeros para este año experimentaron en general una baja de precios con relación al año anterior de alrededor de 10% en promedio, siendo la más significativa el caso de la alfalfa, donde se registró una reducción de 16%, en un cultivo con similares cantidades de insumos que los aplicados en 2016, informó a El Observador Agropecuario el ingeniero agrónomo Carlos Ramírez, asesor de la Sociedad de Fomento Rural de Colonia Valdense (Sofoval), en Colonia. La cooperativa tiene un área de influencia en predios ubicados desde Soriano hasta San José.
El costo de la alfalfa en siembra directa se ubicó este año en US$ 340 por hectárea. En el caso de la avena bajó 5%, ubicándose el costo de implantación de esta forrajera en siembra directa en US$ 176 la hectárea.
A su vez el verdeo de avena negra se cotiza en su implantación a razón de US$ 266, en tanto que las avenas negras tienen un costo de implantación de US$ 70 por hectárea. Por su parte la implantación de raigrás, de festuca, de trébol blanco y lotus bajaron 10% con respecto al año pasado.
Motivos de la baja
Las variaciones a la baja se explican fundamentalmente por la baja en el precio de los fertilizantes y demás agroquímicos utilizados como en los controles de herbicidas, o las inoculaciones o servicios de curado de semillas.
Pero lo que marcó más una tendencia a la baja fue la reducción del precio del fertilizante. También hay algunos insumos que aumentan, como es el caso del glifosato, donde se está observando en esta zafra una tendencia al alza en el precio de este producto.
Igualmente siguen siendo inversiones de importancia, considerando que una pradera compuesta de festuca, trébol blanco y lotus tiene un costo de unos US$ 270 por hectárea, una alfalfa unos US$ 340, una pradera corta de cebadilla rojo unos US$ 250.
A su vez, los verdeos tienen costos importantes por hectárea: una avena llega a los US$ 260 y un raigrás en el entorno de US$ 235, según Ramírez.
El técnico de Sofoval comentó que está en pleno desarrollo la zafra, considerando que hay una demanda hecha a conciencia, en función de que los cultivos hay que rotarlos con praderas, porque de lo contrario los rendimientos van mermando año tras año. Opinó que en muchos casos se trata de chacras con muchos años de agricultura, mientras que por otro lado no se visualiza que los cultivos de invierno sean muy tentadores.
En este marco, Ramírez entendió que el sector va a tener una zafra de cultivos forrajeros intensa con muchas consultas, con muchas inquietudes tratando de ajustar los costos al máximo, manejándose muchas cotizaciones. Pero opinó que al final se estará invirtiendo en este recurso, apostando a una ganadería que no da señales muy claras. Se observa que no es un negocio que tenga datos positivos, pero igualmente se espera que comiencen a revertirse los indicadores.
Si se tiene en cuenta que la soja sigue siendo el cultivo que “tira del carro” y que marca el rumbo del negocio, en los casos que no haya cultivos de invierno hay que pensar de qué manera se llega a esa soja de la mejor manera posible, cuidando el recurso y aportando nitrógeno a una planta deficiente en este nutriente, como es la soja. En cultivos de cobertura, se presupuestó un trébol persa a US$ 176 la hectárea y una avena negra a US$ 70

Aportes

Este año se está incorporando una información sobre siembras de cobertura, pensando en el aporte de varios beneficios, dijo a El Observador Agropecuario Carlos Ramírez, técnico de Sofoval. Destacó la mayor infiltración, y la menor evaporación, erosión y enmalezamiento, que es fundamental lograr. Tener cultivos fuertes cubriendo los rastrojos permitirá un mejor control de la yerba carnicera, por ejemplo. Pero también los cultivos de cobertura van a aportar una mayor materia orgánica para ir mejorando el suelo.
 HUGO OCAMPO  – EL OBSERVADOR