URUGUAY  –  El mercado de la soja muestra un importante crecimiento de la cosecha y compradores sin prisa a causa del incremento de la oferta que se espera en el futuro cercano, destacó el analista Carlos Sánchez Negrete, en su informe divulgado por la empresa Agronegocios del Plata (ADP) .

El informe continúa señalando que los números fríos de las estimaciones de producción y stocks de los principales países productores de soja venían anticipando la baja de precios. Estados Unidos proyectaba stocks de 11,85 millones de toneladas para el final de la campaña, una cifra que duplicaría la del año anterior, mientras que Sudamérica esperaba el aumento de su producción de la mano del buen clima.

Hoy la realidad sudamericana muestra una producción superior a los 178 millones de toneladas, que incrementa en más de 13 millones a la del año anterior.
A esta situación se suman otras dos malas noticias que se concretaron hacia fines de marzo. Por un lado, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó que los stocks reales al culminar el segundo trimestre de la campaña superaron en más de 1,4 millones las toneladas de soja y en más de 2 millones las toneladas de maíz estimadas por los analistas.
En tanto, la intención de siembra de soja del productor estadounidense creció más de 2,5 millones de hectáreas respecto al año pasado, de acuerdo al anuncio de la USDA. Éstas superaron las expectativas de los analistas en más de 500 mil hectáreas y en detrimento del área de maíz que bajó 1,6 millones de hectáreas respecto del año pasado y 400 mil hectáreas respecto a las estimadas por el mercado.

La realidad es dolorosa. Entre el 15 de febrero y el 31 de marzo los precios de la soja de la posición julio en el mercado de Chicago (CBOT) bajaron US$ 45 por tonelada. Además, el mercado se encuentra en plena cosecha en el hemisferio sur, con una enorme oferta y compradores sin la prisa de otros años, porque ven que hacia adelante el producto abundará.

Es probable que haya varias semanas de mercado pesado, con subas de precio que no serán duraderas, ya que se encontrarán con ventas de los productores que no lograron colocar antes su producción. Sin embargo, ya está comprobado que disrupciones temporales de la oferta, como paros portuarios, malas condiciones climáticas para la cosecha, retención de mercadería, entre otras, producen incrementos en los precios, que deberán ser aprovechados por los productores.

Aunque existan producciones físicas abundantes, si la oferta no llega en tiempo y forma a abastecer la demanda, los precios tenderán a subir. Está claro que el productor tratará de demorar y no vender a precios bajos. En tanto, los compradores saben que después de pasada la presión de la cosecha se hará más difícil originar mercadería.

Fundamentalmente el productor argentino, que está acostumbrado a retener la soja y que este año tiene otro incentivo como la reducción de impuestos a la exportación de 0,5% mensual a partir de enero, tratará de financiarse vendiendo otros productos u obteniendo financiamiento para no malvender la soja.

Para lograr una suba no hay mejor argumento que los precios bajos, pero hace falta tiempo y no todos lo tienen, termina expresando Sánchez Negrete.