Intentan que se exporte el 15% del vino producido en Uruguay

URUGUAY –

Las autoridades del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), entidad integrada por jerarcas y por representantes de gremiales de industriales y de productores, apuestan a estabilizar la exportación del vino que se elabora en el país en un 15% del total vinificado, registro que se entiende es el más adecuado para estar a resguardo de contrariedades en el mercado.

“Hay un proceso, de mediano y largo plazo, con el cual se busca estabilizar que un 15% de la producción nacional de vino se destine cada año a la exportación”, informó Juan Andrés Marichal, vicepresidente del instituto rector de la actividad vitivinícola en Uruguay.

En diálogo con El Observador, explicó que en los últimos años en algunos ejercicios hubo exportaciones que no llegaron al 5% y otros años eso cambió notoriamente y se superó el 20%, no obstante en el caso de esos porcentajes elevados incidió que hubo una producción superior a la normal, en una coyuntura internacional en la que se hubo precios más elevados para colocar en el exterior vinos a granel, lo que se aprovechó para descomprimir la plaza interna.

“Hoy, en el marco de la construcción de la marca Uruguay, en lo que venimos trabajando desde hace unos cuantos años, se están buscando canales para introducir vinos nacionales en nuevos mercados”, en destinos de mayor valor además, con vinos finos y no en base a vino a granel, con los consecuentes beneficios para los distintos actores de esta cadena agroindustrial.

“Es un proceso que demanda tiempo, implica una labor de educación para trasmitir las condiciones de Uruguay como país vitivinícola de calidad, porque más allá de tener una larga tradición la realidad es que en los mercados más importantes los vinos uruguayos recién están empezando a ser conocidos”, precisó el directivo, productor e industrial.

Paralelamente, indicó Marichal, se trabaja en detectar cuáles pueden ser los canales que rápidamente permitan generar la señalada estabilidad en el flujo de exportación, en referencia a un 15% que de lograrse permitirá despejar problemáticas relacionadas con eventuales sobre stocks o desabastecimiento, teniendo en cuenta los niveles de consumo del mercado interno, en cuyo marco se entiende que ese porcentaje es el ideal para que todo fluya correctamente.

Una buena vendimia

El volumen de producción, de acuerdo a la cantidad de viñedos que hay en el país, permite establecer que la de 2017 se trató de una cosecha de uvas media, es decir que no fue ni elevada ni baja, está dentro del promedio de la capacidad de producción que tienen los viñedos, explicó Marichal.

En relación a la calidad, corresponde recordar que hubo una situación adversa, con lluvias por encima de lo ideal cuando ya había comenzado la vendimia, momento en el que llovió durante varios días seguidos, lo que generó una alarma en el sector. No obstante, los días posteriores fueron secos, con temperaturas ideales además, lo que permitió que la cosecha finalmente se desarrolle en su mayor extensión en forma óptima. “Eso favoreció mucho, de hecho en el inicio de abril se terminaron de cosechar las últimas uvas y eso es algo que solamente se da cuando las condiciones climáticas permiten esperar al punto de madurez óptimo para hacer la cosecha, sin necesidad de apurar la actividad por temas climáticos”, comentó.

En definitiva, “al principio de la vendimia hubo una preocupación importante, pero luego todo mejoró, los potenciales problemas se pudieron superar y todo terminó de buena forma, dijo.

Del 100% de la uva que se obtiene en los viñedos apenas el 5%, como máximo se destina a la comercialización fresca, para consumo como fruta; la enorme mayoría, pues, se destina a la industrialización en las bodega, se vinifica.

Comercialización fluida

Consultado sobre cómo visualiza al mercado, Marichal expresó que este año en particular “no hubo una dificultad con respecto al flujo de comercialización de la uva. Pareció que al principio de la vendimia pudo haber sucedido, había algunos productores preocupados porque no podían colocar la uva, pero se generaron los contactos necesarios entre bodegas que precisaban uva y productores que la ofrecían y por suerte no hubo grandes problemas”.

Plan estratégico de desarrollo

En otro orden, Marichal adelantó que “estamos trabajando, en el Inavi, en conjunto con las gremiales, en la elaboración de un plan estratégico de desarrollo a mediano y largo plazo”.

En ese marco, “no tenemos el resultado final, se está trabajando en conjunto con las gremiales, con reuniones y talleres, en temas internos del Inavi, con determinados cambios para mejorar la gestión”, explicó.

Los números del sector

  • En 2016 la producción de uva fue de 104.505.756 kilos y la molienda captó 100.996.866 kilos. Este año se estima que la producción fue de 93 millones de kilos.
  • En 2016 la elaboración de vino fue de 75.537.138 litros. Para este año se estima una vinificación de 70 millones de litros.
  • La superficie de viñedos en 2016 fue 6.745 has. Este año la superficie fue 6.651 has.
  • La cantidad de bodegas activas fue la misma en los dos años: 286.
  • La cantidad de viticultores, es decir productores que solamente producen uva, fue 700 en cada una de las dos últimas campañas.

FUENTE- JUAN SAMUELLE – EL OBSERVADOR

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