Positivas experiencias de ganadería familiar en Rivera

URUGUAY  –

El establecimiento de la famila Olveira Pérez integra grupo foco de productores –

La experiencia de grupos foco promovidos por el Instituto Plan Agropecuario genera valiosas experiencias para un grupo de productores, como lo demuestra el caso de un predio de nivel familiar explotado por la familia Olveira Pérez, en Paso Ataque, en el departamento de Rivera.
Discutir con los vecinos las decisiones a tomar les permite alcanzar mayores certezas y adoptar las medidas más correctas, destacó a El Observador Agropecuario el técnico regional del Instituto Plan Agropecuario (IPA), Rafael Carriquiry.
Alice Pérez y su hijo Álvaro Olveira son los titulares de la explotación. Además, Silvana, la hermana de Álvaro, si bien no participa en forma activa integra también el núcleo familiar, pero cumple tareas fuera del predio.
El establecimiento está ubicado en la ruta 28, en el kilómetro 80 en la zona de Paso Ataque, en Rivera. Tiene una extensión de 147 hectáreas de suelos arenosos, que son característicos en esta zona de Rivera y se encuentra rodeado de un área forestal.
Trabaja principalmente a campo natural, con cinco potreros, tres piquetes y algunos pequeños montes de eucaliptos para sombra.
En ese lugar se maneja un rodeo de cría y como propuesta económica se definió una meta financiera para cubrir las necesidades de la familia. A partir de ahí se definió la cantidad de ganados que se iba a manejar, especialmente el número de terneros que se iban a marcar.
En ese contexto y teniendo en cuenta una determinada eficiencia de procreo, era necesario establecer cuántas vacas había que tener para lograr la cantidad de terneros fijada como meta y que de esa manera se generara el margen necesario para mantener a la familia, expresó Carriquiry.
Por lo tanto, se entoran alrededor de 90 vacas, con la idea de obtener entre 70 y 80 terneros, principalmente manejado sobre campo natural, incluyendo una pequeña área mejorada que se destina a la recría de las terneras.
De esta manera se procura que se puedan entorar las vaquillonas a los dos años y se tengan menos categorías en el campo. También tener el campo dedicado principalmente a las categorías productivas que son las vacas de cría.
La mano de obra es exclusivamente familiar y hay un pequeño aporte extra predial con una pensión rural del padre de Álvaro, a lo que suma algunas changas que realiza con vecinos de la zona.
Precisamente, este predio fue el que le permitió a Alice criar a sus hijos que eran chicos cuando quedó viuda y a partir de allí Álvaro estudió unos años de agronomía para luego volver al predio familiar, mientras que Silvana estudió el oficio de modista, lo que también le permitió colaborar con los ingresos familiares.

Modelo de gestión

La jornada trasmitió como mensaje la experiencia de un modelo de gestión que se viene impulsando desde hace dos años, a través de lo que denomina un grupo foco, donde un conjunto de seis vecinos acompañan y apoyan a la familia Olveira Pérez en la toma de decisiones. Cuando esta familia tiene que tomar decisiones importantes, convoca al grupo de vecinos, se plantea el tema y se discute.
Por ejemplo, cómo determinar las vacas a entorar, cuándo van a destetar los terneros, si van a suplementar o no, si es necesario hacer mejoramiento de campo.
Lo que se hace, entonces, es utilizar la experiencia de los otros productores para tomar la mejor decisión y con mayores certezas.
Esto ha permitido que se hayan tomado muchas decisiones en poco tiempo y se haya alcanzado algunas de las metas, como llegar a un determinado ingreso de dinero con un determinado número de vacas; para llegar a ese objetivo era clave tener la recría bien afinada.
En ese sentido se definió que había que hacer un área mejorada, donde solo con cinco hectáreas de verdeo se consiguió preparar muy bien las vaquillonas que serán los vientres a entorar el próximo año.
En este marco de actividad y de enfoque productivo resultó de interés contar con un grupo de apoyo para discutir los temas y tener metas definidas en un plan escrito, lo cual ayudó mucho a tomar las decisiones más correctas.
El técnico del IPA resaltó el tema del recambio generacional.Este establecimiento encontró una manera positiva de llevar adelante este proceso. Para ello, Alice y Álvaro se han capacitado y están empezando a conversar para definir detalles de cómo conviene que Alice empiece a tomar una posición más lateral en el establecimiento, en tanto que Álvaro cada vez toma la mayoría de las decisiones. Por ello, pensarlo y dejarlo establecido por escrito es lo mejor para que todo funcione bien y no haya tensiones, dijo Carriquiry.

Prioridad para el bienestar animal

Llamó la atención en este establecimiento de escala pequeña el haber construido instalaciones nuevas teniendo en cuenta las normas de bienestar animal, lo que les permitió cambiar por completo las condiciones de trabajo con los animales.
Por ejemplo, las instalaciones no tienen esquinas, o sea no tienen ángulos rectos, tiene un tubo semicircular y un corral en forma de óvalo, lo que hace que los animales tengan un movimiento más natural, no hay que andar empujándolos y siempre van caminando hacia delante.
En este predio se hace la cría en una pequeña área de verdeos y la recría de los ganados a campo natural. A su vez una tecnología que se implementó este año con muy buenos resultados fue la suplementación de los terneros al pie de la madre.
En un año con buenas pasturas daría la impresión que no era necesario suplementar, sin embargo los terneros suplementados ganaron 950 gramos por día, más de un 40% más de peso frente a los terneros no suplementados que lograron una ganancia de 600 gramos.

Ganancia adicional

La ganancia de esos terneros suplementados se convertía en un resultado de US$ 0,50 por día de ganancia adicional. Por lo tanto, el suplemento en los terneros al pie de la madre en estas condiciones fue muy ventajoso. El sistema comercial que desarrolla incluye la venta de los terneros al destete, mientras que las terneras se venden más adelante como vaquillonas entoradas.
En este marco, el productor deja en su campo las vaquillonas que les observa mejores condiciones para seguir produciendo. La evolución del stock en 2016 marcó una dotación vacuna de 180 animales sobre un área de 140 hectáreas, haciendo un ajuste de carga sobre el 2015 donde manejó un rodeo de 273 vacunos. Manejó 88 vacas de cría, naciendo 63 terneros y logró un procreo de 86%. Además cuenta con 60 ovejas y ocho equinos.

FUENTE: HUGO OCAMPO  –  EL OBSERVADOR

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