“Hay que entender que el corral de engorde es parte del sistema de producción ganadera”

URUGUAY  –

El Observador Agropecuario entrevistó al asesor agropecuario – 

¿Cuál es el nuevo perfil de la ganadería, dados los cambios productivos de los últimos años?
Los cambios en los sistemas productivos se originan hace casi 10 años, con una incursión más fuerte en el aspecto agrícola, en la época de los buenos precios de la soja y también la rotación de la soja con los cultivos de invierno como una alternativa muy interesante. No debe olvidarse que la soja no era un cultivo muy común a nivel nacional, lo fue durante cierta época en la zona noreste hasta fines de la década de 1980 con una superficie muy menor a la actual y donde Taiwán era un comprador asiduo de Uruguay. Finalmente a comienzos de este siglo con los buenos precios de la soja y fuerte demanda externa, de China fundamentalmente, aparece esta oleaginosa en rotación con cultivos de invierno, fundamentalmente trigo y cebada, considerando los buenos retornos económicos en suelos que son bien aptos para agricultura.
¿Y qué pasa con la ganadería?
Ahí es donde aparece un nuevo concepto con la ganadería, cuando hay muy buena investigación a nivel del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) que demuestra claramente que las rotaciones de cultivos con pasturas es lo que realmente hace sustentable todo el sistema. Por lo tanto, la mejora en los rendimientos agrícolas trajo aparejado un incremento en el área dedicada al mejoramiento de producción pasturas y también una mejora sensible en la eficiencia del sistema ganadero. Los lecheros ya lo habían probado más que suficientemente, que las pasturas son rentables y que son indispensables como para poder mejorar todos los indicadores físicos y económicos en términos de producción de leche y ahora también en el área de la ganadería de carne.
 
¿Y cómo encajan los corrales de engorde dentro de este nuevo concepto?
Los corrales aparecen a principios de los años 90 como una herramienta adicional, para mejorar todo lo que es la producción ganadera en el país. Toda esa experiencia tuvo una formidable aplicación posterior cuando aparece la Cuota 481 como una alternativa para exportar carne de una parte del país. El sector ya venía con experiencias de hacer pasturas mejoradas con cultivos anuales o praderas de más larga duración. Esto daba además la opción de mejorar y acelerar el crecimiento de la ternerada y luego lograr terminaciones más uniformes en los corrales de engorde. Lo que tratamos de hacer en la última Expo Melilla fue mostrar que el corral es parte de un sistema de producción. Ese sistema tiene una parte que es la cría y ahí aparece el corral como una forma de mejorar la terminación de los animales, poder lograr los pesos faena que hoy el mercado externo está pidiendo a edades menores de lo que tradicionalmente se manejaba. Está claro que independientemente de la cuota 481 los corrales de engorde llegaron a este país para quedarse, porque dan posibilidades dentro de un sistema de producción ganadera más intensivo. Así es que se ha ido ganando en el conocimiento de este manejo y por ejemplo se hace el destete de los terneros precoces en el corral. También se hace recría a corral para cubrir en parte del año donde hay déficit forrajero, una alternativa rentable y posible que se viene desarrollando en los últimos años.
 
¿La ganadería se ha repotenciado luego del boom de la soja y de la aparición de los corrales?
Es así. Lo que tenemos que ver en las empresas agropecuarias son sistemas de producción. Recuerdo que cuando apareció la forestación se decía que iba a perjudicar a la ganadería cuando realmente no tiene porque ser así. Tampoco la agricultura vino a perjudicar a la ganadería.
 
¿Y cómo se engancha entonces la agricultura con la ganadería?
Tenemos que ver como se engancha la agricultura en aquellos establecimientos con suelos agrícolas en un sistema de rotación de cultivos de verano con la ganadería, en rotación con pasturas para mejorar la producción animal con mayor cantidad de forrajes a lo largo del año, asi como disminuir los picos y bajos que se producen durante el año. Al mismo tiempo utilizar la investigación nacional para utilizar subproductos que permitan suplementar algunas categorías de ganado cuando la producción de pasto se resiente.
¿Ese manejo ya está demostrado?
Ese manejo ya está demostrado por la lechería y es aplicable a toda la ganadería de carne. No se puede hoy con los precios de la tierra seguir pensando que con 0,6 o 0,7 unidades ganaderas por hectárea se pueda sustentar una empresa. Tampoco es posible pensar que 70 kilos de carne por hectárea sea la única alternativa que tiene el ganadero, porque de esa forma no existe futuro para nuestra producción de carne.
¿Qué hay que hacer entonces?
Lo que tenemos que hacer es racionalizar y ver con los recursos que se dispone cómo se pueden mejorar los indicadores físicos de la explotación, que al mismo tiempo permitan alcanzar una mejora de los indicadores económicos para que la empresa sea rentable. Incluso que sea atractivo el negocio para captar inversiones de fuera del sector, porque puede haber interesados en invertir en la compra de ganados, participando en fondos que se dedican a la agricultura o financiando novillos que puedan ser terminados en el corral.
¿Se renueva la ganadería como negocio?
La ganadería nunca fue una mala opción como negocio, ha tenido sus altos y bajos, igual que la lechería y la agricultura. Lo que tenemos que buscar es lo que mundo necesita en producción y que nosotros estamos en condiciones de ofrecérselo.
Ficha personal
Edad
67 años
Estado Civil
Casado, dos hijas
Actividad
Asesor de empresas agropecuarias
Profesión
Ingeniero agrónomo
Hincha
de Danubio

 

HUGO OCAMPO  – EL OBSERVADOR

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