Desde la escuela habría que generar conciencia sobre la importancia de la sanidad animal

URUGUAY  –  

“Mucha divulgación sanitaria alertaría sobre cómo nos afecta” –

Por Hugo Ocampo y Pedro Silva, de la redacción de El Observador.
Eduardo Barre, quien fue designado como director General de los Servicios Ganaderos en marzo pasado, tiene una buena evaluación del nivel sanitario de la ganadería uruguaya, pero entiende que existen varios desafíos con vistas al papel que deberán cumplir los servicios en la producción animal futura. En diálogo con El Observador Agropecuario se refirió a la actividad que abarca su gestión a través del siguiente diálogo.
¿Qué evaluación hace de la reciente reunión de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).
En primer lugar destaco el trabajo de la OIE en materia de RAM (Resistencia a los Antimicrobianos), que es lo que están requiriendo las organizaciones internacionales, vinculado a la salud humana y en el que hay que seguir profundizando. A cada país se le pidió que haga un plan sobre RAM y en el caso de Uruguay ya se formó un grupo de trabajo con vista a establecer los parámetros sobre muestreos para hacer un seguimiento de las aplicaciones, más allá del uso de los antibióticos del sistema de farmacoviligancia. Este fue un tema fundamental que se habló en la OIE.
 
¿Cómo fue su primera experiencia en la OIE en París?
Debo expresar mi reconocimiento a Carlos Correa, quien durante muchos años representó al MGAP, llegando incluso a la presidencia de la OIE, y a Jorge Bonino del sector privado, quien también hace varios años concurre a la OIE. Ambos me facilitaron los contactos con las diferentes delegaciones. Sus aportes fueron fundamentales para comenzar a representar a Uruguay en la OIE.
 
¿En qué temas intervino?
En representación de la OIE de las América en un tema de muermo, que es una enfermedad equina. Planteamos que en la comisión de expertos, donde no hay represente de las Américas, se tuviera en cuenta a Brasil que está trabajando muy fuerte y con buena experiencia. En Uruguay también se trabaja contra esta enfermedad y se mantiene la vigilancia en una franja de 50 kilómetros en el límite fronterizo con Brasil. Es cierto que es un problema social para mucha gente que está próxima a frontera y que se nuclea a través del caballo en diversas actividades.
El planteo fue muy bien recibido por la comisión y la respuesta fue transmitida por el vicedirector general de la OIE, Marck Schipp, de Australia. Es una enfermedad de baja incidencia, pero dado el movimiento de equinos a través de sus diferentes actividades de trabajo y de festivales, este animal camina mucho y puede resultar peligroso que se difunda esta enfermedad. Brasil trabaja en su control y Uruguay hace la vigilancia sobre la misma.
 
¿Qué piensa del estatus sanitario de Uruguay?
Que es muy bueno y reconocido a nivel internacional, más allá de los problemas que podemos tener porque cuando uno establece una norma, hay alguna gente a la que va a molestarle, pero tenemos que convencerla que es por el bien de todos. Es cierto que puede haber algún error y esa visión la aportan los productores, pero para eso están la Comisión Nacional Honoraria de Sanidad Animal (Conahsa) y las respectivas comisiones departamentales. Están para recoger las inquietudes de los asociados de las gremiales que integran estos organismos sanitarios.
 
¿Qué norma está molestando más a los productores o al comercio veterinario?
Hay una norma nueva que salió en estos días que es la zona de protección (denominada buffer), que es el cambio de la interdicción de una seccional policial donde había focos de una enfermedad a una zona epidemiológica más concreta. Es decir, el predio foco más el lindero y el traslindero. Eso va a llevar a que se hagan consultas si pueden salir de la zona, si tienen que hacer sangrados en sus animales; la gente va a estar con muchas incógnitas. Por otro lado, aumentará la vigilancia en frigoríficos.
Otro tema de mucha resonancia estuvo vinculado al uso del garrapaticida etión.
Eso ocurrió porque un mercado como el de EEUU decidió no usar más ese producto y cambió sus parámetros en la materia, llevando lógicamente a un nivel muy inferior al que venía aplicando Uruguay. Por eso se adoptó la medida de suspensión del producto y se iniciaron estudios para determinar el tiempo de espera para la faena luego de aplicado, que se definió en 130 días.
Se hicieron dos estudios que fueron muy buenos por la información que generaron: uno con un tratamiento solo de inmersión por Laboratorio Microsules y otro a cargo de la Cámara de Especialidades Veterinarias con sus empresas asociadas con tres tratamientos cada 21 días y las respectivas faenas de los animales para determinar la existencia de residuos, según los tiempos de espera que se fueron ensayando.
Toda esta información sobre el LMR (Dosis Máxima de Residuos) fue enviada al Codex porque países que usan el etión, como Argentina, Uruguay y Brasil, van a aportar su información acerca de cuál es su LMR. También se usó en la campaña el producto fipronil, que por un cambio de exigencias de algunos mercados se están haciendo estudios.
Dicen que el problema de la garrapata es que camina mucho el ganado. ¿Podremos superar este problema o tendremos que convivir con el mismo?
Es un problema histórico, con épocas de alta carga parasitaria, que hoy es muy inferior. Hubo resistencia a los fosforados y aparecieron los piretroides, que hoy también presentan resistencia. Por lo tanto, todas estas enfermedades si no se someten a los tratamientos correctos terminan en situaciones de resistencia a los específicos veterinarios.
Por eso, tenemos los sistemas de control en el norte del país y en el sur la meta de la erradicación. Por supuesto que es un problema de tránsito mal hecho, que lleva problemas de una zona con garrapata a otra en la que no hay.
Hoy hay problemas de garrapatas y se agrava con garrapatas infestadas, que en algunos lugares ha provocado hasta muertes de ganado. Por eso se recomienda hacer un plan de tratamiento, porque un test de sensibilidad permite saber cuál es la realidad del establecimiento. Concretamente, los productos deben ser usados adecuada y responsablemente para el control de la parasitosis, como también por un tema de inocuidad alimentaria.
 
¿Cómo están las otras enfermedades bajo campaña sanitaria?
La tuberculosis ha cambiado de la época que afectaba a animales viejos a la actualidad, en la que ataca a vacunos jóvenes. Los megaemprendimientos lecheros nos han llevado a otra realidad de la enfermedad. Casi todas las explotaciones de este tipo tuvieron tuberculosis.
Es una enfermedad difícil, no solo hay que hacer los análisis de tuberculina, sino también prevención como pasteurizar el calostro y la leche que se le da al ternero, desinfecciones. Además está el problema de diagnóstico que no detecta a los animales anérgicos, que son los que están despidiendo continuamente este problema en los tambos. Se están probando otros tipos de serológicos para que nos ayuden a detectar ese problema.
¿Y la leucosis?
Es una enfermedad que continúa y afecta a alrededor de un 20% al 30% del ganado lechero. Los animales afectados son eliminados y se deben tomar medidas de prevención. Por ejemplo en el uso de los materiales para hacer la sanidad de los animales.
 
¿Cómo están funcionando las barreras sanitarias que están ubicadas en diferentes puntos del país?
El ingreso de productos de manera informal se hace a través de los pasajeros cuando entran al país a través de aeropuertos y puertos, principalmente, y la frontera con Brasil, que es donde están instaladas las barreras sanitarias desde que se levantó el problema de la fiebre aftosa y que fueron creadas en conjunto con la Dirección General de los Servicios Agrícolas.
Desde el punto de vista de la sanidad animal la frontera se debería correr a la región, pero hay puntos críticos como el aeropuerto porque por ahí ingresan pasajeros de todo el mundo. También puede ser el puerto o el aeropuerto de Laguna del Sauce, y también el puerto de Colonia. En estos puntos habría que especializar al personal y enfatizar más los controles.
A su vez, la frontera con Brasil, que es difícil de controlar, pero en ese país el estatus sanitario es similar a Uruguay, como también sucede con Argentina. Hay que hacer mucha divulgación sanitaria para que la gente entienda cuál es el problema que puede traer al país. Seguramente es un trabajo que habría que empezar a nivel escolar, sobre los riesgos de traer una planta o un alimento de origen animal para un país que es exportador de productos vegetales y de origen animal.
El problema principal es referido a recursos humanos, se está jubilando mucha gente y los reemplazos demoran. Por otra parte, Barreras Sanitarias, que está en el ámbito de las direcciones generales de los servicios Ganaderos y Agrícolas, han pasado ahora a depender del Programa 9 del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), que incluye además el área de Inocuidad y la Direccion Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara).
Las directivas las dan las respectivas direcciones y es cierto que hay mucho para trabajar. Reitero que respecto al ingreso de productos de origen animal nuestro gran temor es el aeropuerto y el puerto. A lo mejor para Servicios Agrícolas el problema sea el virus de los citrus, que está en San Pablo y en Argentina.
¿Cómo están las posibilidades de exportar carne a Argentina?
Las mayores exigencia provienen siempre del país comprador. En este caso el protocolo es flexible y siempre se hacen ajustes en las reuniones bilaterales. Hay que manifestar que si no se han concretado los negocios se debe a aspectos vinculados a cuestiones comerciales.
¿Cómo funcionan los controles sanitarios en los corrales de engorde?
No han existido inconvenientes desde el punto de vista sanitario en enfermedades bajo campaña. Los problemas que se han detectado es que por ejemplo un predio está habilitado para 5.000 animales y había 7.000. Más allá de la intervención jurídica, se le cierra el Dicose y no puede entrar más ganado hasta que no vuelva al número de animales para el cual fue habilitado.
 
¿Es correcto que se encontraron también animales con caravanas que no correspondían a su categoría?
Han existido algunos casos de ese tipo, pero son mínimos. No es la generalidad, que sí ha respetado lo que es la trazabilidad. Los controles en general son cada vez con mayor precisión porque está en riesgo el comercio exterior. Por eso, el sistema debería ser autocontrolable por ellos mismos porque el Estado no puede estar en los miles de establecimientos a controlar uno por uno.
 
Y en otras otras enfermedades, ¿cómo está la situación?
En peste porcina clásica somos libres pero tenemos que declararnos como tal ante la OIE, cumpliendo determinados requisitos. También es igual en la peste de pequeños rumiantes, que en el futuro podría restringir algún mercado ovino.Uruguay no la tiene, pero lo mejor es declararse libre.

Japón, los jóvenes, China y otras prioridades

¿Cuáles son sus tres prioridades?
El ingreso de la carne vacuna a Japón, que es inminente, está en primer plano y es el mayor desafío que tiene Uruguay desde hace varios años. Otro objetivo es llegar a un mejor nivel del que estamos en algunas enfermedades, como brucelosis y tuberculosis. Otra prioridad: la mejor integración público privada y que se puedan auditar las dos partes. Otra cuestión que me inquieta es la transferencia de conocimientos a la gente joven, porque hay una brecha generacional en la que debemos trabajar. Por ejemplo, hay técnicos que nunca vieron animales con fiebre aftosa.
¿Cómo sintetiza desde el punto de vista sanitario el viaje a China?
Desde la parte sanitaria no se nos planteó ningún problema. Siguen suspendidas todavía las cuatro plantas frigoríficas que en octubre de 2015 habían enviado grasa en mal estado. Estamos habilitados para exportación de carne con hueso, menudencias y ganado en pie, lo que nos da una buena perspectiva en China, el principal mercado de exportación. En carne equina, se contestó un cuestionario y lo aceptaron. Tenemos que coordinar formalmente la visita de técnicos chinos a Uruguay para hacer las inspecciones.

La sorpresa,campañas sanitarias y compartimento ovino

 
¿Le sorprendió su designación?
Por supuesto que me sorprendió. En la estructura de los servicios del MGAP yo estaba en un nivel más abajo que otros funcionarios que podían también acceder, pero el ministro me hizo el planteo, lo analicé y acepté. De mi parte lo único que le expresé es que hace 49 años que me desempeño en el MGAP y que siempre me gustó la cuestión técnica.
 
Impresiona en el exterior la integración público privada en las campañas sanitarias.
En la reciente asamblea de la OIE, en el capítulo de la OIE de las Américas, quedó planteado para el próximo encuentro el tema de la participación público privada a nivel de los servicios veterinarios. Es una integración muy buena, que tenemos que hacerla justa, en forma correcta, cuidando no perjudicar a la profesión y a la sanidad del país, tanto para el mercado local como de exportación. Por ello precisamente la Sociedad de Medicina Veterinaria del Uruguay gestiona la colegiación de esta profesión, lo que será un importante aporte.
¿Cómo se cumplió en mayo la vacunación contra la fiebre aftosa?
Se cumplió en buena forma, con la excepción de casos mínimos donde el productor por razones diversas no vacunó o se olvidó que tenía que hacerlo en la fecha determinada. El productor en general tiene consciencia que debe que vacunar.
¿Y cómo está el compartimento ovino que se armó para EEUU?
Es una herramienta que está vigente, que es espectacular, que nos puede abrir mercados por la diferenciación de vacunar o no vacunar contra la fiebre aftosa o cualquier otra enfermedad.

 

 

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