WASHINGTON, 30 de noviembre de 2017 — En los próximos cuatro años, otros 3.900 productores rurales de Uruguay estarán mejor preparados para hacer frente a la variabilidad climática mediante un financiamiento adicional aprobado hoy por el Directorio Ejecutivo del Banco Mundial (BM).

Con estos nuevos recursos, el Proyecto de Manejo Sostenible de los Recursos Naturales y de Adaptación al Cambio Climático (DACC) aprobado inicialmente en 2011, habrá beneficiado a una quinta parte de los productores agrícolas y alcanzado a más de la mitad del total de tierras cultivables del país. Concretamente, el proyecto los apoya en fortalecer su capacidad productiva, integrar prácticas de manejo sostenible de los recursos naturales, aumentar la resiliencia de los sistemas de producción agrícola a los eventos climáticos extremos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agrícola. El monto del financiamiento adicional es de US$42 millones, informó el Banco Mundial..

“Se trata de una gran noticia, ya que permitirá fortalecer los objetivos estratégicos iniciados con el DACC que implicó la adopción de un enfoque con prioridad en la adaptación de los sistemas agrícolas; pero sin desconocer los co-beneficios que esto genera en materia de productividad y reducción de emisiones”, sostuvo Tabaré Aguerre, Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay. “El proyecto se enmarca en las prioridades del MGAP que apuntan a consolidar el enfoque integrado aplicado en años recientes, que promueve un uso sostenible de los recursos naturales e impulsa a la vez las ventajas comparativas del sector agroalimentario”, agregó.

El financiamiento original (de US$49 millones), obtuvo impactos significativos para el sector, como la aplicación de prácticas de manejo sostenible de la tierra en 2.9 millones de hectáreas, el financiamiento de 5000 subproyectos – tanto individuales como grupales – de acceso y manejo de agua para cultivo y animales, gestión de campos naturales, ganadería sostenible. También se logró el fortalecimiento de organizaciones de agricultores, el apoyo a la política de Uso y Manejo de Suelo, y el lanzamiento del Sistema Nacional de Información Agropecuaria – SNIA (un sistema georreferenciado de información que integra y genera datos como pronósticos y alertas climáticas tempranas).

“En la última década, los productores rurales uruguayos han estado expuestos a una mayor frecuencia e intensidad de inundaciones y de sequías extremas”, sostuvo Jesko Hentschel, Director del Banco Mundial para Argentina, Paraguay y Uruguay.  “La única forma de hacer frente a estos desafíos exógenos es adaptándose tanto en forma individual como colectiva. Como productor, haciendo un mejor manejo de los recursos naturales, y como Estado, asegurando que todos tengan la información y conocimiento necesarios para hacer frente a estos desafíos. Y en ese sentido, Uruguay viene demostrando un compromiso excepcional, que le ha permitido instalarse a nivel mundial como un país agro-inteligente”.

 El financiamiento adicional seguirá ampliando los impactos logrados en la primera fase del proyecto e incluirá acciones innovadoras para mejorar la resiliencia de la agricultura familiar, como el riego colectivo, y el manejo de pastizales. Financiará también la expansión de acciones para reducir la carga de efluentes de la producción lechera en las cuencas hidrográficas como la del río Santa Lucía; y aumentará el alcance del SNIA, haciéndolo por primera vez accesible a los productores de todo el país.

 Al finalizar este proyecto – en el año 2021 – las tierras bajo prácticas de gestión sostenible habrán aumentado de 2,9 a 3,6 millones de hectáreas, cifra que representa el 54 por ciento del total de tierras cultivables en Uruguay. Para 2021, sumando las acciones de los dos financiamientos, el proyecto habrá beneficiado con inversiones y asistencia técnica en el fortalecimiento de las organizaciones, manejo sostenible de los recursos naturales y de adaptación al cambio climático al 20 por ciento de todos los agricultores de Uruguay.

Se trata de un préstamo a 17.5 años, con cinco años de gracia, y una tasa de interés variable.