Hugo Ocampo
Los productores lecheros están comenzando a tener problemas por la sindicalización de sus trabajadores, que en algunos casos provoca serias distorsiones en el trabajo normal de los tambos, ya que rechazan hacer horas extras y las vacas quedan sin ordeñar.
El tema fue analizado esta semana por la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), al ser planteado en la gremial por el productor Daniel Ruiz, quien explicó a El Observador las características de esta situación.
Este no es el único caso. En la zona de San Ramón, en el departamento de Canelones, un tambero decidió vender su negocio frente a las complicaciones que el tema le provocó en el ritmo productivo de su establecimiento, dijeron fuentes de la ANPL.
El tambero Ruiz cuenta con un establecimiento en la zona de Sarandí Grande, en el departamento de Florida, de 430 hectáreas y 210 vacas en ordeñe, que le permiten remitir 4.000 litros de leche diarios a Conaprole. En el predio trabajan nueve empleados, entre ordeñadores y tractoristas.
Ruiz aseguró que había concurrido a la ANPL a plantear los problemas de conflictividad que se le presentan con sus trabajadores y el respectivo sindicato. La mitad de sus empleados están sindicalizados.
El productor lechero de Florida explicó que tradicionalmente en los tambos ha existido un buen relacionamiento entre el propietario y sus empleados, pero “actualmente se está complicando porque se pretende una relación más fría, de órdenes que se imparten por un lado y por otro de su paga correspondiente, dejando de lado el aspecto humano”.
El productor sostuvo que a diferencia de un trabajo de ciudad, un tambo se maneja en condiciones muy especiales. “Los empleados tienen un horario de entrada, pero las vacas en días que hay barro, por ejemplo, demoran una media hora más en entrar al tambo. Si el responsable de llevar las vacas se demora, los ordeñadores van a empezar a ordeñar media hora más tarde y luego es necesario pagar horas extras para terminar esa tarea. Pero sucede que muchas veces no están interesados en hacer las horas extras, que no son obligatorias, y llegan a quedar ganados sin ordeñar”.
Ruiz dijo que ya le había ocurrido una situación en que quedó ganado sin ordeñar y que el trabajo lo terminó el personal no sindicalizado, porque entiende y lo mira de otra manera”.
Por su parte, el presidente de ANPL, José Alpuin, dijo que el sector enfrenta una falta de mano de obra en los tambos, a pesar de que son los trabajadores mejor remunerados en el interior del país.
Admitió que también existen problemas en algunos casos de relacionamiento en establecimientos de mediano porte con sus empleados, lo cual “nos preocupa también para defender los derechos que tiene el productor”.
También resaltó que preocupa la aplicación de la ley de tercerizaciones en función de que el sector lechero contrata muchos servicios, como trabajos de enfardar pasturas y forrajes, y de cosechadoras, siendo el productor el responsable de que se cumplan diversas obligaciones sociales, entre ellas las de seguridad.
POR HUGO OCAMPO DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR